Altos Ushuaia, un hotel familiar en el paraíso natural del Fin del mundo

Altos Ushuaia, un hotel familiar en el paraíso natural del Fin del mundo

Entrevista a José Luis Recchia, presidente de la Cámara de Gastronomía y Hotelería de Tierra del Fuego y propietario de Altos Ushuaia Hotel & Restó, un hospedaje familiar ubicado en un paraíso natural con maravillosas vistas hacia las montañas y el Canal de Beagle. Recchia, un hombre gentil, generoso y trabajador, relató a Caminos Culturales cómo fueron sus comienzos en el mundo del turismo y cómo fue el camino que lo condujo a este presente de éxito, disfrute y armonía.  

C. C.: ¿Qué significa para Ushuaia recibir nuevamente a los turistas de todo el mundo?   

Antes que nada, bienvenida y gracias por visitar la ciudad luego de este tiempo de limitaciones a la hora de recibir a los turistas, para nosotros poder salir de la pandemia es lo más importante. Y gracias por visitar nuestra casa en Ushuaia, Tierra del Fuego.

José Luis Recchia
José Luis Recchia

C. C.: ¿Cuándo comenzó a construirse Altos Ushuaia?   

En el año 2000 iniciamos un emprendimiento familiar: alquilamos una pequeña hostería con mis padres y, pasado el tiempo, nos dimos cuenta de que se abría una muy buena posibilidad de trabajo, pasión y servicio, por lo que comenzamos las gestiones para realizar un hotel más grande. Junto a mi hermano Miguel Ángel y a un amigo fuimos construyendo de a poco un espacio de treinta y siete habitaciones en una Argentina que siempre ha sido muy cambiante económicamente y donde, en realidad, nunca es un buen momento para iniciar algo nuevo. Sin embargo, continuamos con esfuerzo y perseverancia, una particularidad de los emprendedores argentinos. Así cumplimos con nuestro primer objetivo: terminar la primera etapa de veintinueve habitaciones en noviembre de 2006. Luego construimos el piso superior y continuamos creciendo hasta llegar a las cuarenta y siete habitaciones con las que contamos hoy. El hotel también cuenta con un restó —el Altos Restó—, una gran sala de estar y un jacuzzi interno, entre otras prestaciones.

Alberto Cacharrón y José Luis Recchia

C. C.: ¿Qué geografía podemos observar desde Altos Ushuaia?   

La Isla Navarino, en Chile, las montañas y también la Bahía de Ushuaia y el Canal de Beagle, que compartimos en un cincuenta por ciento con Chile. A la izquierda se ve la zona fabril y el emblemático cerro Cinco Hermanos, una montaña que es icono de la ciudad junto al monte Olivia. Es un tramo de la cadena montañosa en el que la Cordillera va de este a oeste, no de norte a sur, para luego meterse debajo del agua y reaparecer en la Antártida Argentina. Ushuaia es la única ciudad trasandina que está del otro lado de la Cordillera de los Andes.

C. C.: Contemplar la Bahía de Ushuaia en un día de sol mientras el viento acaricia las mejillas es un regalo del cielo: ¿qué es lo que más le gusta de este lugar?

En realidad, soy un agradecido a la vida porque me ha permitido, dentro de lo posible y correcto, realizar cada una de las acciones que me he propuesto. Cuando inicié junto a mi padre este camino en la pequeña hostería nunca imaginé que tiempo después ocuparía el cargo de Secretario de Turismo en una ciudad como Ushuaia. Siempre he comulgado con el compromiso, la sencillez y la humildad a la hora de trabajar, lo más importante es dejar huella y sembrar semillas de cordialidad y afecto. En mi paso por la Secretaría de Turismo de la Municipalidad y en otros espacios de la ciudad he descubierto gente maravillosa así que estoy muy agradecido.  

Altos Ushuaia, un hotel familiar en el paraíso natural del Fin del mundo

C. C.: Y en su vida, ¿en qué etapa personal se encuentra? 

En una que me propone y me permite disfrutar del esfuerzo realizado que continúa, aunque de otra manera, el trabajo de mis abuelos, que llegaron desde Monopoli, Italia. El canto a la vida es recordarlos y potenciar el deseo que tuvieron de vernos realizados. Es fundamental para nuestro pensamiento y la proyección familiar porque, en realidad, esa es la cuestión: saber cuándo disfrutar junto a la familia y los amigos. Como Caballero de la Orden del Camino de Santiago siento que ayudar al prójimo es una caricia al alma porque se recibe más de lo que se da en cuanto a crear lazos.

Altos Ushuaia, un hotel familiar en el paraíso natural del Fin del mundo

C. C.: ¡Es un tejido mágico e invisible que tiene el poder de unir!

Así es. Ese tejido fue creado gracias a la llegada de Alberto Cacharrón, el primer bicigrino que salió de Ushuaia para recorrer el Camino Blanco, el primer tramo del Camino de Santiago en Sudamérica. Comenzamos a hablar de este proyecto cuando estaba en la Secretaría de Turismo: era la posibilidad de crear un segundo camino Xacobeo.

C. C.: ¿Qué importancia tiene, para un destino turístico como Ushuaia, el hecho de sumarse al Camino de Santiago de este modo?

Tener la posibilidad de potenciar el Camino Blanco y estar en los libros y apuntes del Camino de Santiago, que es el más emblemático y conocido del mundo, es un honor. Avanzamos siguiendo esa línea de trabajo: la Municipalidad de Ushuaia se sumó a la difusión y generamos un sello del peregrino como símbolo del buen espíritu y acompañamiento del Apóstol Santiago. Alberto ha recibido nuestra mejor energía y su llegada pasará a formar parte de la historia de nuestra ciudad.

Altos Ushuaia, un hotel familiar en el paraíso natural del Fin del mundo

C. C.: Si tuviese la oportunidad de darle la bienvenida a un viajero en el aeropuerto: ¿cómo le describiría este lugar, el “fin del mundo”? 

Aquí la naturaleza es fundamental. Si nos detenemos cinco minutos en cualquier esquina de la ciudad, nos conectaremos con las imponentes montañas nevadas, cielos nubosos o azules. También está el puerto, desde donde se navega para conocer algunos de los magníficos lugares de nuestro sur e incluso la Antártida. Desde Ushuaia se puede visitar el Parque Nacional Tierra del Fuego, la Bahía Lapataia, el Glaciar Martial —un glaciar que cuelga de la montaña al que se puede ir caminando desde el centro—, también se puede recorrer la región viajando en el Tren del fin del Mundo. Me gusta este lugar porque tiene un encanto especial. Aquí podemos dejar la puerta abierta del auto y de nuestra vivienda, salimos tranquilos; esta calidad de vida realmente no tiene precio. En Ushuaia uno camina libre y feliz disfrutando de las pequeñas y grandes cosas que nos rodean.

Altos Ushuaia, un hotel familiar en el paraíso natural del Fin del mundo

C. C.: ¿Qué es el turismo como tal y cómo se construye en este mundo que ofrece tantas posibilidades para el crecimiento de la economía?

El turismo es el abanico de actividades y posibilidades que ofrece un destino para que los viajeros disfruten durante su estadía. Es un pasajero en un aeropuerto tomando un café mientras espera su vuelo o tomando un taxi para ir al hotel. Una vez que llega a destino comienzan a moverse los intereses de cada persona. Aquí el turismo favorece no solo a quienes estamos en esta industria sino también a quienes no lo están: en Ushuaia el mundo de la electrónica y el turismo son los dos ejes que mueven la economía.

C. C.: Para terminar, ¿cuál es el encanto de Altos Ushuaia?

El encanto de este hospedaje, y lo que seduce a los viajeros, es la posibilidad de disfrutar del fin del mundo, del principio de todo. Es también la naturaleza, el lugar donde nos encontramos; es, de alguna manera, como estar en el camino de Santiago de Compostela y encontrarse con uno mismo. Estamos en el año Xacobeo y quienes hicieron el Camino saben que al hacerlo algo cambia interiormente: eso genera la energía de Ushuaia, más allá de ser una ciudad turística por excelencia. Todas estas emociones nos llevan a que luego el paisaje sea aún más imponente.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández
Crédito fotográfico: Caminos Culturales 
Más información: http://www.altosushuaia.com/

Altos Ushuaia

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