El Club Español recupera su brillo de antaño con la restauración del Salón de la Alhambra

El Club Español recupera su brillo de antaño con la restauración del Salón de la Alhambra

El Club Español, Monumento Histórico Nacional y destacado ícono de la colectividad española en nuestro país, atesora en su preciado edificio sede, el “Salón de la Alhambra”, una notable expresión del arte mozárabe. En el interior del palacete, se puede contemplar en sus paredes bellísimas pinturas que asemejan los jardines y exteriores de la Alhambra de la ciudad de Granada.  La visión completa de la obra nos envuelve, generando la impresión de integrar la misma. Algo que brinda un placer singular a los sentidos, mediante la exaltación del color, las luces y sombras. Una auténtica fusión con la naturaleza de los paisajes.

El Club Español recupera su brillo de antaño con la restauración del Salón de la Alhambra

La historia de la restauración del “Salón de la Alhambra” del Club Español, cuenta entre sus páginas con el rol protagónico de las personas clave para cumplir este sueño. Entre ellos, se destacan Juan Carlos Sánchez, Gerente del Club Español, quien día a día toma las decisiones precisas y necesarias junto al Presidente de la entidad, Benito López Carballedo, y los integrantes de la Comisión Directiva. Este selecto grupo de funcionarios, supo avanzar con firmeza para dar comienzo a la puesta en valor de esta verdadera joya de la arquitectura morisca, exhibida en el interior del club. También cabe resaltar la titánica y ardua labor ejecutada por la restauradora Estela Court y su equipo, quienes concluyeron con la primera etapa en la recuperación de la obra de arte propiamente dicha, cuyo nombre técnico es “marouflages”.

La tarea de recomposición de estos marouflages, estaba pendiente desde el año 2005, pero debido a inconvenientes en los muros del Salón, se decidió intervenir en forma inmediata. Estela Court, muy orgullosa del trabajo que está realizando, nos mencionó que “el Salón Morisco es un espacio muy peculiar. Si nos posicionamos en su centro, podemos observar los jardines y la zona exterior de la Alhambra plasmada en sus muros. Estas espléndidas pinturas que conforman el “foyer” del Salón, son los mencionados marouflages, pinturas realizadas sobre telas adheridas a los muros. A lo largo de los 18 metros del lugar, se encuentran estas obras, que miden 1,15 por 1,75 metros. La técnica de adhesión de las telas a los espacios fue muy utilizada en Argentina durante las décadas de 1920 y 1930 para la decoración de edificios: se colocaban pinturas decorativas en los cielorrasos y paredes. La singularidad que presentan las telas de temática mozárabe, es que están pintadas en forma externa, y que luego fueron colocadas sobre el muro mediante un sistema de rodillos y con un adhesivo compuesto por caseinato cálcico, igual al utilizado en techos. Su característica es que permite un modo de adhesión sin desplome, puesto que una pintura instalada en un techo puede caer por lógica gravitacional”.

El Club Español recupera su brillo de antaño con la restauración del Salón de la Alhambra

Sánchez, por su parte, puntualizó que “gracias al asesoramiento de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y Bienes Históricos, presidida por Teresa Anchorena y representada por el Arq. Jorge Caramés, pudimos resolver el tema de la humedad que tanto nos preocupaba, al sumar elementos de características técnicas de avanzada tecnología. Hemos contratado un servicio que nos brindó esos equipos especiales, que hicieron desaparecer las sensaciones de encierro, ahogo y frío, así como también los olores desagradables. A su vez, fue imperioso colocar los “marouflages” en placas de aluminio compuesto, para cuidar que no se traslade la humedad de los muros a la obra.”

El Gerente del Club Español explicó que, en total, serán doce los marouflages que quedarán para otra etapa de restauración. “En primer lugar, hemos realizado el tratamiento de las paredes: las humedades quedaron completamente controladas. Actualmente, estamos ocupados en la mejora de la mampostería, es decir, dar el último detalle para recibir los marouflages que se trasladaron y que luego quedarán totalmente adheridos al muro”.

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Comprometido personalmente en cada acción para devolver al Salón Morisco a su aspecto original, Sánchez destacó que “hubo que realizar una técnica de alisamiento y ajuste de cada uno de los sectores para lograr un trabajo de excelencia, que no perjudicará la obra. Para esto, hemos quitado una especie de muñones o sostenes de los capiteles, que le dan soporte al arco de medio punto. El proceso continuó con el ajuste y finalmente con la fijación. Contó con la novedad de incluir soportes invisibles en pos de la preservación y la estética de los marouflages. Sobre esta técnica, Court agregó que “lo fundamental es que la obra va a estar separada de las paredes, tendrá aire, lo cual permitirá el uso de un sistema de placas que contarán con un mantenimiento mensual. En una recorrida técnica, se revisarán y, de detectarse una falla, se podrá retirarla y cambiarla”.

Respecto a la excelencia requerida por el proceso de restauro, Sánchez apuntó: “Llegar a este Salón y contemplar cómo recobra su aspecto original, es sumamente gratificante, dado que el personal del Club Español debió adaptarse a los requerimientos para que el trabajo sea de excepción, siempre bajo la atenta mirada y guía de Estela Court”. Y añadió sobre el futuro que “estamos en un camino correcto, el espacio quedará como el original. Luego de esta experiencia, sabremos cómo encarar la segunda etapa. Estela trabajó en su taller con una metodología basada en retirar la obra y recuperarla en su estudio. En este caso en particular, lo hizo sobre paneles ubicados dentro del Club, y afortunadamente no encontró dificultad alguna”.

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Por su parte, Court comentó que “junto al equipo planificamos cada paso del proyecto. En la primera etapa, que llevó un total de cuatro meses, nos ocupamos de 18 marouflages, que se retiraron uno a uno para proceder a su restauro en forma individual fuera del muro, debido a que estaban en una zona invadida por microorganismos y sustratos. Dichas pinturas, una vez colocadas en placas, fueron tratadas con una técnica de velado con papel tissue. Al secarse, el papel es prolijamente retirado. La existencia de adherencias y partículas en algunas obras, así como perforaciones en otras, nos llevó a ejecutar un velado general. O sea que las pinturas fueron colocadas del reverso, para luego reacomodar las telas al realizar los injertos. Asimismo, todas fueron enteladas en un lino belga del mismo grosor que el de la obra original. Se utilizó un engrudo gacha como pegamento, por contener agregados antisépticos o flexibilizantes. Las telas fueron adheridas a placas de aluminio compuesto, tratadas con un producto alcalino antes de pegar las telas”. Y concluyó indicando que “restaurar es devolver la integridad física a una obra degradada por motivos diversos, o por el tiempo. En el caso del Salón de la Alhambra, los problemas se originaron en los cimientos y por los desagües pluviales ascendentes sobre las paredes, que comprometieron seriamente la obra. A pesar de su estado, me pareció hermoso cuando lo conocí. Me transportó a otro espacio, donde existen una paz y tranquilidad sumamente reconfortantes. Al punto que ese ámbito etéreo me permitió trabajar con toda la pasión que le pongo a mi profesión”.

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Para finalizar, Juan Carlos Sánchez opinó que “toda obra a la que se dispensó tanto esmero, merece ser presentada en sociedad. Lamentablemente, aún no tenemos fecha para darla por terminada. De todas formas, nos gustaría   hacer visible el esfuerzo y el resultado obtenido con la restauración del “Salón de la Alhambra”. Pero aún nos falta restaurar el sector en general, un proyecto a desarrollar en un futuro cercano”.

La restauración del Salón Alhambra, sintetiza el interés por la puesta en valor de los sectores nobles del Club Español, así como la firmeza que se muestra en cada una de las iniciativas tomadas para lograr el recobrado esplendor, que a nadie dejará indiferente.

Patricia Ortiz
Corrección: Eugenia Cisneros
Crédito fotográfico: Caminos Culturales

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