Sevilla y el encanto de los paseos por sus parques y jardines

Sevilla y el encanto de los paseos por sus parques y jardines

En Sevilla, el Parque María Luisa es uno de los más hermosos de España. Fue donado en 1893 a la ciudad de Sevilla por la Duquesa de Montpensier, la infanta María Luisa Fernanda de Orleáns. Este terreno en el cual se descubren bellísimos jardines, formaba en origen parte del Palacio de San Telmo. Su extensa y frondosa vegetación invita más que nunca al apacible paseo, engalanado por íntimas glorietas.

Sevilla - Plaza de España

Desde la misma entrada del Parque se destacan en el cielo las dos esbeltas torres de la Plaza de España, la cual se recorre, a pie o en las barcas que surcan su estanque, el amplio semicírculo de doscientos metros de diámetro que configura el trazado de esta plaza. Su autor fue Aníbal González, el más afamado de los arquitectos sevillanos del siglo XX que utilizaron el ladrillo como principal elemento constructivo que centra su decoración en el revestimiento cerámico. Los grandes paneles de azulejería dedicados a las provincias españolas atraen la mirada de los curiosos. Traspasada la segunda torre de la Plaza de España y hacia la derecha por la avenida de los Cisnes, se encuentra un lago adonde los visitantes pueden darle de comer a los cisnes y patos que allí se encuentran. Por la avenida de Hernán Cortés, en la que asombran sus empinados álamos, se accede a la Glorieta de los Hermanos Álvarez Quintero, verdaderos creadores del teatro costumbrista andaluz. A su derecha se extiende el Jardin de los Leones, con sus pérgolas y leoninos surtidores de piedra. Desde este punto se considera el ascenso a la cumbre del Monte Gurugú, verdadero punto emblemático del Parque María Luisa. La recta final del paseo se desenvolverá por las avenidas de Pizarro y Bécquer. El hermoso monumento dedicado al autor de las “Rimas y Leyendas” fue labrado por Lorenzo Coullaut Valera en 1911. Al llegar a la Plaza de América, se contempla a otro conjunto simbólico de la Sevilla americanista que fue sede de la Exposición Iberoamericana de 1919. Las palomas de esta plaza constituyen un polo de atracción para los más pequeños, quienes las alimentan con los clásicos arvejones. Aquí se dan cita tres edificios muy representativos del regionalismo sevillano, debidos también al ingenio de Aníbal González.



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