OSPAÑA y la prevención del cáncer de cuello uterino

OSPAÑA y la prevención del cáncer de cuello uterino

El cáncer cervical es una enfermedad que se da en las mujeres y que se produce por el crecimiento anormal de células en el cuello uterino, encargado de conectar el útero y la vagina. La mayoría de las veces, este crecimiento anormal de células —que es lento— se debe a la presencia del VPH, el virus del papiloma humano (VPH). Es por eso que desde OSPAÑA los especialistas aconsejan realizar pruebas de detección periódicas para encontrar y tratar el problema antes de que se convierta en cáncer. 

Uno de los estudios más certeros es el Papanicolau, que toma una muestra de células del cuello uterino para analizar en laboratorio y detectar la presencia del tipo de VPH que puede causar cáncer, así como cualquier otro tipo de anormalidad. Puede haber células anormales que, sin ser cancerosas, estén en la antesala de serlo, y por eso es fundamental la detección temprana. En los primeros estadios, los cambios afectan solamente las capas superiores del cuello uterino, pero cuando las mutaciones se extienden a los tejidos más profundos del cuello uterino, ya es signo de que el cáncer se ha agravado. Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran el sangrado vaginal inusual —fuera del ciclo menstrual—, el flujo vaginal anormal y dolores en la zona de la pelvis, especialmente durante las relaciones sexuales.

El VPH, principal causa de esta enfermedad, se transmite a través del contacto sexual y puede provocar, entre otras cosas, infecciones y verrugas corporales o genitales. Tomar recaudos para evitar contraerlo es una de las recomendaciones de los médicos, así como también hacerse las pruebas de Papanicolaou con regularidad. La vacuna contra el VPH puede proteger a los jóvenes del virus. En nuestro país, la primera dosis está indicada a los once años y la segunda seis meses después de aplicada la primera dosis. Como estrategia adicional, se recomienda la vacunación contra VPH a mujeres y varones entre once y veintiséis años con VIH y trasplantados, con un esquema de tres dosis.

El cáncer cervical es tratable si se detecta temprano. Las células precancerosas pueden eliminarse antes de que se agrave el cuadro de las pacientes y sea necesario extirpar el útero u otros órganos reproductivos. En el caso de que eso ocurra, algunas mujeres congelan previamente sus óvulos para poder cumplir igualmente sus deseos de ser madres. Los tratamientos pueden ser estresantes y manifestar efectos secundarios en el cuerpo, por lo que se recomienda a las pacientes seguir una dieta saludable, dormir bien y mantener la actividad normal aun después de que el cáncer entre en remisión, ya que existen altas posibilidades de que regrese. Es fundamental continuar haciéndose controles regulares durante varios años luego del tratamiento inicial.

El 26 de marzo es el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, una fecha que sirve para concientizar a las mujeres acerca de la enfermedad y de la importancia de acudir a los controles ginecológicos para impedir que los síntomas —que no suelen manifestarse en sus primeras etapas— evolucionen y la enfermedad avance.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández
Crédito fotográfico: American Cáncer Society



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