Fundación Papa Francisco, un espacio de puertas abiertas y un refugio que tiende puentes y derriba muros

Fundación Papa Francisco, un espacio de puertas abiertas y un refugio que tiende puentes y derriba muros

Entrevista a la Lic. Liliana SanucciPresidente de la Fundación Papa Francisco y Embajadora de Paz por Mil Milenios de Paz. Decidida y sensible, solidaria y ejecutiva, cada mañana se dispone a crear nuevos lazos a través de su gestión, siempre a favor de quienes más lo necesitan. Desde este espacio sueña con un mundo de manos abiertas que  fomenten el trabajo y la educación, y para ello, la Fundación cuenta con el apoyo del ámbito privado y donaciones, ya que no recibe subsidios.

C. C.: ¿Cuáles son las raíces de la Fundación Papa Francisco, cómo nació?

Fue a raíz de un pedido del Padre Luis Farinello, quien falleció hace dos años y medio y tenía una relación de gran afecto y respeto mutuo con Jorge Bergoglio. Ya siendo Bergoglio nuestro Papa, Farinello me pidió que construyeramos esta fundación. En sus inicios, él era el presidente honorario y yo vocal suplente, para ver cómo transcurrían las cosas. A los dos años, en octubre de 2015, fui electa como presidente y hoy estoy cumpliendo mi segundo mandato.

Lic. Liliana Sanucci

C. C.: ¿Cuáles son los pilares esenciales de la fundación?  

Seguimos las tres naves insignias del Papa Francisco: tierra, techo y trabajo, y sobre esos ejes elaboramos todos los proyectos. Por otro lado, nos enorgullece nuestro lema: “Tendiendo puentes, derribando muros”. Esta es una fundación de puertas abiertas integrada por católicos, budistas, judíos, ateos, evangélicos; hay un crisol de pensamientos, tanto espirituales como políticos, y es muy interesante porque su estatuto abarca salud, cultura, medio ambiente, capacitación, educación, deporte, vivienda… Son muchas áreas para desarrollar. Y nos apoyamos en la encíclica escrita por Francisco en 2020, Fratelli tutti, que significa “todos hermanos”.

C. C.: ¿Viaja con frecuencia al Vaticano?

He ido con el padre Farinello y nos hemos entrevistado con el Papa Francisco en dos ocasiones para plantearle nuestro proyecto con la firme promesa de honrar el nombre de esta Fundación a través de nuestro trabajo. Y como no consideramos que sea necesaria la foto pero sí la acción, esta pandemia no modificó ninguna agenda de viaje destinada a encontrarnos con el Santo Padre.

Fundación Papa Francisco, un espacio de puertas abiertas y un refugio que tiende puentes y derriba muros

C. C.: ¿Alguna de esas áreas se destacó especialmente el año pasado?

En 2020 nos dedicamos a lo que es la entrega de alimentos, ropa y medicación, porque lo urgente tuvo prioridad sobre lo importante. En diciembre, además, empezamos el proyecto La Colmena, abocado al medio ambiente y a economías circulares, porque entendemos que tiene que empezar a moverse la rueda del trabajo. En este marco, Puntos Verdes fue inaugurado en Moreno el 29 de diciembre de 2020 y se puso en funcionamiento el 4 de enero 2021: es una actividad en la que recolectamos y clasificamos lo inorgánico para lograr descomprimir todo lo que sea basurales a cielo abierto.

C. C.: ¿Cómo se transmite la cultura en estos tiempos? ¿Qué tan importante es?

La cultura está íntimamente ligada a la educación: para poder apreciarla tenemos que conocerla y conocer  la historia. Es muy interesante observar nuestro patrimonio y hechos culturales, pero si no conocemos cómo y por qué nació, en qué contexto, es muy difícil que podamos llegar al corazón y a la entraña de ese patrimonio —sobre todo si queremos incorporar a la naturaleza como una perfecta obra de arte—. Nuestro principal objetivo, por lo tanto, es la concientización y la capacitación, siempre de la mano de la educación.

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C. C.: ¿Qué consecuencias ha dejado la pandemia en los sectores más necesitados?

Todos comparten la angustia por  la falta de alimentos. Nosotros buscamos asistir desde la generación de trabajo, a través de las cooperativas. Esa es la punta del iceberg, y si no lo hacemos estamos en problemas. La gente tiene que volver a sentir la cultura del trabajo, los jóvenes las ganas de estudiar y tener la posibilidad de hacerlo.

C. C: ¿Cómo ha sido el camino de vida de Liliana Sanucci hasta llegar a la Fundación?

He recorrido un largo camino, que inició en el seno de una familia humilde. A mis veintiún años realicé mi primera licenciatura y mi vida profesional transcurrió en el ámbito empresarial privado y en la actuación en política. Si hablamos de ayudar al prójimo, a los veinte empecé a destinar dos días al mes a la solidaridad, siempre con el Padre Farinello como mentor. Pasó el tiempo y ahora en la madurez llegó el trabajo en la Fundación, un lugar que amo desde mis entrañas y por el que lo dejé todo. Mis pensamientos y todo mi esfuerzo están puestos en su crecimiento, tarea que comparto con mi compañero de vida.

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C. C.: ¿Cómo se combinan las energías de una mujer-líder de gran carácter y, a la vez, tan sensible?

¡Me sacaste la ficha rápido! Tengo un carácter bravo, aunque tanto quienes están cerca de mí como quienes me conocen no tan de cerca dicen que lloro mucho, y sí, también tengo ese costado. En cuanto a mi liderazgo, está a la par de un equipo de cien personas. Tenemos un sistema piramidal para que todo sea ordenado y cada uno pueda hacer las cosas, dentro de la estructura de la fundación, como si estuviera haciendo un traje a medida. Hay directores de delegaciones que entregan mercadería, festejan el fin de año o arman reuniones de una manera y otros de otra, pero siempre alineados con los objetivos y el protocolo de la Fundación.

C. C.: Para terminar, si tuvieras que asignarle una imagen al 2021, ¿cuál sería?  

Le pondría un arco iris: siete colores, siete notas musicales, los días de la semana son siete… Y así  podríamos repetirlo desde muchos lugares. La naturaleza nos dice que todo es importante y nos encontramos unidos a un centro de luz que predica: “¡seamos buena gente!”. Nadie está obligado a ser solidario, es cierto, pero sí a no hacer daño a los demás; de esta manera, nos quedaría la mitad del camino allanado.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández
Crédito fotográfico: Fundación Papa Francisco

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