Entrevista a María Balmayor, el alma de “Cantares”, actriz y mujer que ama lo que hace y avanza en un mundo competitivo

Desde 2004 dirige, coordina y transmite la esencia y la pasión del pueblo andaluz en su tablao.

-¿Qué “emociones” le produjo la llegada de la Oficina Española de Turismo?

—Es un espacio de España que trae el recuerdo de nuestros abuelos, de la sangre que corre por mis venas. Esta llegada me acerca a la conciencia a los afectos que construyeron su cultura. Mi padre era gallego y mi madre nació en Burgos, y me han dejado el deseo por encontrarme con un lugar que vivía en mi corazón.

—¿Cuál es la historia de “Cantares”?

—Se inauguró en 1901 y funcionó durante más de setenta años. Al principio era visitado por inmigrantes andaluces que necesitaban compartir su cultura. A partir de 1933, fue lugar de encuentro de artistas españoles como Federico García Lorca, Lola Membrives y Margarita Xirgu. En 1970 fue cerrado; el paso del tiempo lo desgastó y casi estaba en ruinas cuando el espíritu de Lorca me trajo a este lugar, en 2003. Cuando llegué vi que las telarañas escondían las lajas españolas de los pisos, el tablao, los faroles antiguos, y no dudé: aquí continuaría con el espectáculo andaluz. Sacamos lo que estaba derruido y trabajamos para reparar la construcción que antes era para siempre: los techos de bovedilla que los inmigrantes hacían en sótano para evocar a las tabernas andaluzas.

—¿En qué se inspiró para llamarlo “Cantares”?

—Es una palabra alegre, brillante y positiva, y son palabras de Antonio Machado quien, además de ser un gran poeta, sostiene: “Quien dice cantares, dice Andalucía”.

—¿Qué selección hace llegar a un espectáculo de este nivel?

—Quiero un espectáculo que asombre: el flamenco es energía pura, y de la combinación de los artistas surgen espectáculos distintos. Monse Ruano es una cantora de coplas andaluzas, nacida en Segovia, que transmite un estilo en una voz casi musical. Geromo Amador aporta fuerza en el canto. Además, como cada uno de ellos tiene una identidad fuerte y particular, estimula un baile distinto. Monse estimula a Claudio Arias con la Farruca, porque ella crea un momento especial gracias a la vida de Violeta Parra. Cada uno despliega pasión y entrega. La bailaora Lorena tiene exquisitez y finura, y apela a las castañuelas y a los mantones, mientras que otras son ancestrales y primitivas.

—¿Qué transmite un bailaor andaluz, además de pasión?

—Es un baile protagónico y especial. Cuando se integran se transmiten energía de hombre a mujer y viceversa. Es un sentimiento puro.

—¿Qué destaca del señor Julio Moreno Ventas, que eligió “Cantares” para vivir una noche de Andalucía en Buenos Aires?

—Lo describo como un hombre de la cultura. Él fue actor y habla de los artistas de su tierra, comparte con pasión el inmenso amor que tiene por su tierra. Todo lo que hace lo siente y lo comunica.

—¿Cómo proyecta “Cantares” dentro de cinco años?

—No quiero ser pesimista.”Cantares” tiene un potencial impresionante y espero que las políticas nos ayuden a mantenerla en pie. Creo que hay gente que apuesta a construir, a hacer, y no es valorada. Creo en la cultura del trabajo; ver otra realidad produce un descorazonamiento pero, por otro lado, apuesto porque creo que la varita mágica de la vida nos toca y, si hay vocación, se puede trabajar para el arte y la cultura.

—¿Qué manjares ofrece la cocina andaluza de “Cantares”?

—Para recrear el espíritu de Andalucía se sirven  tapas. Aquí los inmigrantes las consumían. El secreto de las comidas de los pueblos pobres pero con imaginación muy rica es el de saber combinar el aceite de oliva, el azafrán, el romero y el laurel, que le dan ese toque indiscutible. Tenemos cuadraditos de cerdo marinados con aceite y luego freídos, o tortilla de patatas, patatas con aioli, muy ricas y sabrosas, un cordero con almendras, paella, albondiguillas marroquíes, pollo, y los postres típicos como la natilla de chocolate o vainilla, el brazo de gitano y helados.

—¿Qué vinos recomienda?

—Jerez para tener una semblanza andaluza y luego vinos de nuestras bodegas, como Bodega La Rural y Chandon. La gente tiene posibilidad de elegir vinos de acuerdo con su paladar.

Cantares es un lugar que honra a nuestros abuelos, padres, artistas que dejaron cultura y fuerza para mantener en pie la identidad. Los artistas jóvenes entregan cada noche su corazón y su alma. Aquí hay resabios de cultura muy intensos y quisimos compartirlos con ustedes.




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