El templo Arquidiocesano de Jáchal reabrió sus puertas en el Año de San José, declarado por el Papa Francisco

El templo Arquidiocesano de Jáchal reabrió sus puertas en el Año de San José, declarado por el Papa Francisco

Entrevista a Miguel Tejada, canciller de la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo y responsable de la comunicación entre los obispos y la institución para el buen funcionamiento de las curias. Día a día colabora en la edificación de un futuro pleno de fe y esperanza. Miguel es, además, hijo de don Miguel Tejada, conocido como “el artesano del pueblo” y encargado de restaurar varias de las piezas de madera más importantes del templo Arquidiocesano de San José de Jáchal.

C. C.: ¿Qué sentimientos despertó en usted la reapertura del templo en el que don Miguel Tejada, su padre y un artesano valorado y querido en Jáchal, ha trabajado con tanto esfuerzo y dedicación?     

Fue muy emocionante haber formado parte de los festejos realizados en Jáchal el pasado 16 de octubre, es el pueblo donde viví hasta los dieciocho años y donde luego comencé el seminario para ordenarme sacerdote. Cuando se abrieron las puertas, descubrí la belleza de su interior y pude admirar la obra de carpintería de mi padre: los retablos, la pared detrás del altar, las escaleras que llevan al entrepiso, las puertas y ventanas de la sacristía, las de la  entrada, que miden unos tres metros, el techo, el piso.

El templo Arquidiocesano de Jáchal reabrió sus puertas en el Año de San José declarado por el Papa Francisco

C. C.: ¿Qué significan la tradición de los altares y retablos? ¿Cómo fue el proceso de restauración que llevó a cabo su padre?

A través de estos altares y detalles se intenta mostrar la gloria de diversas formas. En cuanto al retablo del templo de Jáchal —que es del siglo pasado— hay que decir que se fue dañando con la humedad del lugar, que también perjudicó las  paredes originales. Durante las restauraciones, luego de extraer el retablo de adobe, al pasar el dedo por esa superficie salía  barro. Tenía una estructura de madera y detalles en yeso; desarmarlo y guardarlo provocó que muchas piezas se rompieran o perdieran, por lo que el trabajo de rearmado que hizo mi padre fue lento y muy minucioso. Los peldaños de las escaleras, por ejemplo, los restauró de tal forma que pudieron conservarse casi en su totalidad. Este detalle demuestra además que la madera de la zona es de una gran nobleza y resistencia.

C. C.: ¿Qué opina del trabajo en conjunto realizado para rescatar el templo luego de la decisión tomada por el gobernador Sergio Uñac?

Al principio hubo mucho debate, líneas de pensamiento que se inclinaban a mantenerlo tal cual estaba. Sin embargo, los templos son para dar gloria a Dios y quién debe hacerlo es el hombre, por lo que tener una obra de un valor arquitectónico, espiritual y artístico como esta y que no sirviera para orar no era práctico. Poco a poco, esto se fue comprendiendo y se destrabó la cuestión, así pudieron avanzar con el proyecto que finalmente vio la luz. Es un milagro, porque no es fácil que tantos grupos y profesionales se pongan de acuerdo, pero así fue y se logró el objetivo.

El templo Arquidiocesano de Jáchal reabrió sus puertas en el Año de San José declarado por el Papa Francisco

C. C.: Y en un año declarado por el Papa Francisco como el Año de San José.

Sí, es un hecho histórico y providencial, hace tres años que comenzó esta restauración y la reapertura se dio justo este año. El Papa Francisco a través la Carta apostólica Patris corde (Con corazón de padre) declaró al período comprendido entre el 8 de diciembre de 2020 y el 8 de diciembre de 2021 como el Año de San José en conmemoración del 150º aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal. Fue el beato Pío IX quien lo nombró protector a través del decreto Quemadmodum Deus el 8 de diciembre de 1870. 

C. C.: En cuanto a su labor en la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo, ¿qué tareas realiza?    

Trabajo directamente con los obispos, son tareas esenciales para lograr un buen funcionamiento de las curias de todos los obispados, es un sistema parecido al que tiene el Papa Francisco en Roma. En San Juan tenemos sesenta parroquias y trescientos lugares de culto. También contamos con veinticuatro colegios, varios institutos de formación y una intensa actividad en distintas instituciones y movimientos laicos que a través de distintas actividades transmiten su fe. Hay un trabajo hacia afuera de la iglesia organizando y coordinando actividades y otro interno, trabajando directamente con obispos, arzobispos y auxiliares. Todo esto permite crear una buena relación entre la  iglesia diocesana, los grupos de fieles, el Estado nacional y la Santa Sede. La cancillería cumple una tarea fundamental: vincular. ¡Siempre tenemos trabajo!

El templo Arquidiocesano de Jáchal reabrió sus puertas en el Año de San José declarado por el Papa Francisco

C. C.: ¿Y cómo está organizada?

La cancillería cuenta con una parte administrativa y una judicial por ejemplo —tiene tribunales propios—. Monseñor Jorge Eduardo Lozano, que estuvo presente en la reapertura del templo de Jáchal, está al frente de la Arquidiócesis desde hace cinco años. Además de ser nuestro arzobispo es el Secretario de la Comisión Episcopal Latinoamericana (CELAN) que aglutina a los obispos del continente y tiene una importante tarea a nivel intercontinental e internacional. Otro de los obispos auxiliares es Carlos María Domínguez desde hace ya tres años.

C. C.: ¿Qué opina del auge del turismo religioso en la provincia?

Es un fenómeno muy interesante y digo fenómeno pensando en su origen griego, pháino, que significa movimiento y  acción. En todo ser humano existe una búsqueda, una necesidad de descubrir algo más que está relacionado con un momento cultural particular. Gracias a la tecnología, al estilo de vida de hoy, solo demoramos segundos en saber lo que ocurre en el mundo; en ese sentido existen ciertas ventajas con respecto a otras generaciones. A pesar de eso, este fenómeno de búsqueda hace que el turismo religioso sea un espacio que permite valorar lo arquitectónico, lo histórico y lo cultural, pero que también va más allá, es algo que tiene que ver con la fe de cada uno y que suscita una inquietud. 

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C. C.: Pienso en el templo que nos ofrece la naturaleza como obra de Dios, nadie pudo haberlo construido con tanta perfección a cielo abierto entre montañas, lagos, ríos… Considero que es un escenario de sol, luna, tempestades y brisas, frío y calor.

Esta afirmación me recuerda a la de San Juan de la Cruz sobre el universo de Dios: son marcas que ha dejado el Creador para que entendamos su obra.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández
Crédito fotográfico: Caminos Culturales  

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