El Auditorio Juan Victoria, un polo cultural que apuesta por el arte y la música

El Auditorio Juan Victoria, un polo cultural que apuesta por el arte y la música

Entrevista a Rolando García Gómez, director del Auditorio Juan Victoria de la ciudad de San Juan y uno de los grandes guitarristas que tiene nuestro país. Su trayectoria como músico, compositor y productor ha traspasado las fronteras provinciales y nacionales, y actualmente combina su trabajo como director de este espacio —que ofrece una amplia variedad de espectáculos durante todo el año— consu desempeño como guitarrista. El Auditorio Juan Victoria fue, entre los meses de julio y agosto de este año, sede de la importante muestra fotográfica “A 75 años del Terremoto de San Juan”. 

C.C.: ¿Cómo se recordará, en la historia del Auditorio Juan Victoria, el paso de la muestra “A 75 años del Terremoto de San Juan”?  

E.G.: La muestra sorprendió y eso se vio reflejado en la cantidad de público que la visitó: más de 12.000 personas. Hemos podido conocer y disfrutar —si cabe la palabra— de imágenes inéditas que no teníamos en la provincia. Se logró un montaje muy interesante entre paneles y fotografías que permitió mostrar cronológicamente cómo sucedieron las cosas. Nos ha pasado que gente que vino a visitar la muestra tenía seis o siete años cuando ocurrió el terremoto y vivía en las calles que aparecían en las fotos. Nos han contado historias que nos emocionaron muchísimo y que forman parte de la realidad que vivieron nuestros padres y abuelos.Hay que destacar también el trabajo conjunto de distintas instituciones para que todo saliera como salió: el Archivo General de la Provincia de San Juan, el Archivo General de la Nación, el Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan y la Dirección de Protección Civil, con el apoyo del Ministerio de Gobierno de la Provincia de San  Juan, que estáa cargo del Dr. Emilio Baistrocchi. 

El Auditorio Juan Victoria, un polo cultural que apuesta por el arte y la música

C.C.: ¿Cuál fue la foto que más le impresionó?

E.G.: Hubo una foto para mí muy sensible: un vagón de tren con muchos niños que tenía como destino Buenos Aires porque aquí no tenían dónde quedarse. Yo siempre me pregunté qué habrá sido de la vida de esos niños, de cada historia tejida en función de una infancia de orfandad. Esa imagen de los niños en el tren, yéndose, es realmente difícil.Hemos tenido muestras de todo tipo y las seguimos teniendo, pero creo que esta ha sido realmente impactante.

C.C.: ¿Tiene usted familiares o amigos que hayan vivido el terremoto?

E.G.: Mis padres eran muy jovencitos. Mi madre me contó que su hermano más chiquito, que tenía cuatro años, estaba en un cochecito y que, por esas cosas de la vida, su madre decidió correrlo unos segundos antes de que el techo de la casa cayera sobre el lugar en el que había estado el cochecito; el niño se salvó milagrosamente. Otro de mis tíos, que también era niño, se levantó de la cama para ir al baño y el techo cayó sobre la cama… Son historias que han marcado muchísimo a la gente y pudimos acercarnos a esa realidad que vivieron a través de las fotografías de esta muestra.

C.C.: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Gastón Reino, Director del Archivo General de la Provincia, parapreparar la muestra?

E.G.: Gastón Reino es una persona muy agradecida. Nosotros solo abrimos el espacio y pusimos a su disposición todo lo que tenemos en el Auditorio: los paneles, la iluminación, el personal de atención al público en recepción. Es el trabajo nuestro de cada día. Tenemos un equipo formado por gente muy sensible e hicimos lo que teníamos que hacer. Esta vez también tuvimos que reacomodar fechas de exposiciones que se superponían porque la gente pidió la continuidad de la muestra del Terremoto. Esto es lo que caracteriza a esta gestión del Auditorio, tratamos de estar a disposición y al servicio tanto de los artistas como del público.

El Auditorio Juan Victoria, un polo cultural que apuesta por el arte y la música

C.C.: ¿Por qué se eligió el Auditorio como sede de la muestra?

E.G.: La gente de San Juan siente un afecto especial por este Auditorio, un espacio que el año que viene comienza a transitar sus 50 años de vida y que es, además, un polo cultural muy importante en la Argentina. Contamos con dos grandes paneles que resultan muy cómodos para hacer muestras y la amplitud del foyer nos permite armar exposiciones como esta. En este último tiempo se ha incrementado muchísimo la cantidad de visitantes y de público que asiste a los espectáculos, y hoy en día estamos en el orden de las 200 mil personas por año. La actividad principal es la música porque nuestra sala es una de más codiciadas por su acústica, pero aquí se conjugan todo tipo de expresiones artísticas.

C.C.: ¿Qué apoyo le da la Secretaría de Cultura al Auditorio?

E.G.: El Auditorio depende del Ministerio de Turismo y Cultura, y desde hace un poco más de tres años cuenta con un presupuesto propio. Hemos recibido mucho apoyo de la Ministra de Cultura, Claudia Grynszpan, y del Secretario de Cultura, Don Mario Zaguirre, quien es músico también. El Gobernador de la provincia, Sergio Uñac, ha impulsado distintas políticasque apoyan la cultura sanjuanina y la proyectan al mundo, porque sin apoyo económico es muy difícil avanzar. Este espacio es muy importante y entre todos hemos decidido ponerlo en el lugar que tiene que estar.

C.C.: Me impactó mucho la sala de los conciertos, ¿cómo y cuándo fue construida?

E.G.: Curiosamente, el complejo fue ideado luego del terremoto del ’44, cuando inició el periodo de reconstrucción de la Ciudad de San Juan. El proyecto original era más amplio y mucha gente en aquella época criticó la obra porque faltaban calles, hospitales y un montón de cosas. Finalmente, empezó a construirse en 1962 y se inauguró en 1970. Cuenta con capacidad para 946 personas y posee un órgano único y que no muchas salas tienen. Hoy, después de 50 años, este espacio ha compartido mucho de nuestro talento con el mundo. Tenemos, por ejemplo, una escuela de música que depende de la Universidad de San Juan. El Auditorio depende del Gobierno de San Juan, pero gracias al convenio que existe sobre su uso para el dictado de clases de música, han surgido aquí muchos músicos y artistas talentosos que hoy se desempeñan en distintas partes del mundo. A su vez, mucha gente de afuera ha venido a exponer y presentar su arte en esta sala magnífica que tenemos.

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C.C.: Usted también es músico.

E.G.: Sí, guitarrista…

C.C.: ¿Y cómo es la vida de un músico, apasionado de la guitarra en su caso, como director de un Auditorio?

E.G.: No me pudo tocar un mejor lugar. Amo la música, llevo toda una vida dedicado a ella y prácticamente vivo en el Auditorio. He trabajado mucho en producción artística, tengo un estudio de grabación donde interactúo con los artistas. Todo lo que he podido crear ha estado relacionado con la música y lo he mostrado en giras por distintas partes del mundo. En cuanto a mi tarea como director del Auditorio, no fue difícil porque la música es un ámbito que conozco, y si bien la música clásica o académica no estaba en mi repertorio, hemos trabajado y compartido muchas cosas que nos permiten hoy producir y trabajar junto a la Orquesta Sinfónica. El año pasado, por ejemplo, hicimos una gran producción que involucró a la Orquesta y a Lito Vitale ytuvimos la suerte de poder grabar en vivo en la sala; ese trabajo estuvo nominado a los Premios Gardel. Estamos en el camino de poder sumar siempre. Tener este espacio abierto permite que el público pueda escuchar buena música en un lugar de excelencia y que todos los músicos que puedan mostrarse y compartir su talento.

C.C.: ¿Qué objetivos se planteó al asumir como Director en el año 2015?

E.G.: Venir al Auditorio era algo que realmente esperaba porque sentía que faltaba un ámbito de contención para los músicos, los artistas —yo mismo lo viví algunas veces—, personas muy sensibles y que trabajan con esa sensibilidad. Uno de mis objetivos, por lo tanto, fue tratar de acercar posiciones entre las partes. Cuando llegué, por ejemplo, el Auditorio tenía una programación aproximada de 60 actividades anuales; hoy tiene unas 340. También nos hemos enfocado en que los músicos, muchos de ellos destacados alumnos de la Escuela de Música, tuvieran un espacio en el que realizar sus primeros conciertos para mostrar lo que estaban estudiando y practicando. Hemos desarrollado seminarios y realizadotanto producciones propias —del Auditorio y de la Orquesta con otros músicos— como conciertos con Rodolfo Mederos o Lavandera, y tenemos algunos proyectos que se irán concretando de acá a fin de año. Otro de mis objetivos era tener un lugar lindo que nos permitiera ofrecer una programación de calidad de la mejor manera posible. Han quedado algunas cosas pendientes, pero hemos avanzado en muchos aspectos y mayoritariamente los objetivos se han cumplido,ojalá podamos alcanzarlos todos.

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C.C.: Para el año que viene, ¿qué proyectos ha estado conversando con su equipo?

E.G.: El 21 de mayo del año que viene el Auditorio cumple 50 años y estamos planificando una cartelera muy importantepara todo el 2020. Vamos a tratar de tener una programación interesante y de calidad para que la gente pueda venir a disfrutar y a festejar el aniversario de este importante polo cultural que tiene San Juan. Un objetivo que consideramos y que no mencioné antes es tener una gran sala de grabación: ese era el proyecto inicial del Ingeniero Juan Victoria, que soñaba con que este Auditorio se convirtiera en la gran sala de grabación del mundo, donde una orquesta sinfónica pudiera grabar en condiciones acústicas inigualables. Estamos trabajando en ese proyecto aunque no es fácil, pero hay mucho entusiasmo en todo lo que estamos haciendo y preparando para el 2020.

C.C.: ¿Quién fue Juan Victoria?

E.G.: El Ingeniero Juan Victoria fue Ministro de Hacienda de la Provincia de San Juan y fue quien tuvo la brillante idea de realizar este proyecto maravilloso para que San Juan tuviera un espacio cultural de altísimo nivel.

C.C.: Si retrocedemos en el tiempo hasta sus inicios en la música, ¿cómo surgió su interés por la guitarra?

E.G.: La verdad no sé cómo es que me incliné por la guitarra. Mis padres tenían un almacén y, no sé si vio alguna vez las cajitas de dulce de membrillo, que son de madera. Bueno, como yo soy más bien bajo de estatura, hacía pie para poder sacar de esa cajita de madera la tablita del costado,que al arrancarla dejaba a la vista cuatro clavitos. Ese era el primer acto. El segundo era abrir el cajón de la plata, porque ahí estabanlas banditas elásticas. Cuando tenía todo, enganchaba las banditas elásticas a la tablita con los cuatro clavos, ¡y esa era mi guitarra!

C. C: ¡Increíble! ¿Y dónde tocaba?

E. G: Mi escenario era el horno de la casa, que estaba en el fondo. Me subía a él y me ponía a cantar y a tocar. Mis padres me vieron con esa inquietud y con cuatro años y medio, cinco, apareció mi primera guitarra, todavía la tengo. Nadie puede creer que tenga tantos años porque no tiene ni un solo rayón. Así empecé.

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C.C.: ¿Es autodidacta o tuvo maestros?

E.G.: Iba a un profesor a la vuelta de la casa de mis padres, él me enseñó lo básico, pero fui menos de un año, unos ocho meses. El profesor le dijo a mi madre que me mandara a otro lado porque ya no tenía cosas para enseñarme y porque había visto que tenía condiciones para la música. Así que mi madre buscó un instituto, y ahí fui un par de años. Después intenté entrar en la universidad, pero fue poco tiempo porque no me entusiasmaba lo que enseñaban y me dediqué a estudiar solo.

C.C.: Y hoy en día, ¿qué música prefiere tocar? ¿Tiene alguna canción que le guste especialmente?

E.G.: Me gusta toda la música, pero siempre que hago mis presentaciones toco música de autores sanjuaninos. Me gustan muchísimo el tango y el folclore, y hay obras de Raúl de la Torre, por ejemplo, o de Mario Zaguirre, que nunca faltan en mi repertorio. Después ya empiezo con otras cosas, temas del compositor Solanos, de Simón Díaz y, por supuesto, las obras de Don Atahualpa Yupanqui y de Eduardo Falú. No tengo un tema preferido, aunque hay uno en particular que me emociona muchísimo pero que no puedo tocar todas las veces: nuestro Himno Nacional.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández
Crédito fotográfico: Auditorio Juan Victoria



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