Don Miguel Tejada, “el artesano del pueblo”, trabaja con pasión en la restauración del interior del Templo de Jáchal

Don Miguel Tejada, “el artesano del pueblo”, trabaja con pasión en la restauración del interior del Templo de Jáchal

La restauración del Templo de Jáchal, Monumento Histórico Nacional y uno de los patrimonios más importantes que tiene la provincia de San Juan, marcha a paso firme. Este espacio une a la comunidad jachallera y espera volver a ser lugar de reunión antes de fin de año gracias al trabajo de profesionales y especialistas que día a día ponen su granito de arena para lograrlo, acompañados por el Gobierno de la provincia, a cargo de Sergio Uñac, el intendente de Jáchal, Miguel Vega, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, y la Comisión Nacional de Monumentos —presidida por Teresa Anchorena—. Recuperar las raíces de esta tierra sembrada de historias transmitidas de generación en generación es otro de los anhelos de la comunidad y Don Miguel Tejada, “el artesano del pueblo”, es uno de sus artífices.

A sus setenta y cuatro años restaura con pasión y dedicación distintas partes del interior de madera del templo, incluidas las puertas, que tienen más de cuatro metros de altura. “Estoy orgulloso de formar parte de la puesta en valor de nuestra parroquia. Nuestro deseo de preservarla se ha respetado y eso es muy importante. Se están utilizando materiales antisísmicos y con bases de hierro fuertes. Ya he restaurado casi el 80% de los retablos y la pared que se encuentra detrás del altar. Además, las escaleras que llevan al entrepiso, que estaban bastante deterioradas, se ven mucho más lindas al haber mejorado escalones y barrotes. Lo mismo pasa con la carpintería de puertas y ventanas de la sacristía”, explicó Don Miguel, quien desde muy pequeño se rodeó de herramientas.  

Templo de Jáchal, Monumento Histórico Nacional

Otro tesoro que se va descubriendo es la pinotea del piso flotante  de madera, aunque restaurarlo es una tarea difícil por la meticulosidad con la que debe emprenderse el trabajo. Don Miguel contó a Caminos Culturales que se levanta muy temprano y camina hasta su taller para elegir el material adecuado y empezar así el día de trabajo: “al interior de la iglesia hay que dejarlo nuevito, por eso uso mazas, tornos, limas, martillos, formones de distintos filos para llegar a los rinconcitos, gubias de varios tamaños y formas. Muchas veces hago las herramientas porque no se consiguen”.

Don Miguel Tejada es muy querido en el pueblo y se siente, además, orgulloso de haber construido desde cero su humilde casa: la albañilería, los techos de machimbre y tirantes y todo lo demás. Este hombre sencillo y afable no se cansa de hacer lo que ama y su experiencia está siendo muy valiosa en la restauración del Templo de Jáchal. “Me gusta trabajar con las raíces de los árboles y las hojas de algarrobo porque es un material muy noble con el que hago los bastones y báculos que usan los obispos”, detalló.

Don Miguel Tejada, “el artesano del pueblo”, trabaja con pasión en la restauración del interior del Templo de Jáchal

Los habitantes de Jáchal están siendo testigos del trabajo diario que realiza cada una de las personas involucradas en esta restauración y de los avances que poco a poco se dejan ver. Seguramente, el día ya no tan lejano de la reinauguración correrán lágrimas de emoción y será una jornada de fiesta en el calendario sanjuanino y jachallero. Las campanadas de la iglesia volverán a reunir a la comunidad y dentro de algunos años serán los jóvenes de hoy quienes contarán a sus hijos y nietos historias acerca de la puesta en valor del templo y sobre Don Miguel Tejada, cuyo nombre quedará grabado en la memoria colectiva.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández
Crédito fotográfico: Natalia Tejada y Si San Juan



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