Domingo Faustino Sarmiento, el gran arquitecto de la infraestructura escolar del país

Domingo Faustino Sarmiento, el gran arquitecto de la infraestructura escolar del país

Cuando recordamos a Domingo Faustino Sarmiento, asociamos su figura y su trayectoria a la educación, a la escritura y al amor por la lectura. Quienes profundizan aún más en su vasta obra, quedan igualmente admirados ante su particular visión de las disciplinas relacionadas con la arquitectura, el equipamiento y la construcción. Al leer los textos que surgieron de su mente brillante y exquisita pluma, descubrimos que en La educación popular (1848) también  vuelca los conceptos de cómo debía ser un edificio escolar, algo que, a pesar de los años y los tiempos, sigue constituyendo el fundamento del espacio escolar actual.

Patio de Paula Albarracín: Crédito fotográfico: Caminos Culturales 

“Al cumplirse otro aniversario de la muerte de Sarmiento, me interesa abordar la imagen de un hombre de gran ingenio, avanzado para la época. Muchas veces, la obra de los próceres se simplifica a una tarea, aspecto de su vida u obra muy puntual. Por ejemplo, a Don Juan Manuel Belgrano, se lo recuerda por ser el creador de la bandera, pero también tuvo una gran participación con la Declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán y fue un gran militar y estadista. En el caso de Sarmiento pasa algo parecido, existe un conocimiento superficial que lo ubica como maestro, aunque era dueño de una personalidad y un pensamiento muy amplios relacionados con la escritura, el desarrollo de la ciencia, la organización del país y el convertirse no solo en presidente de la Argentina, sino en un gran estadista”, afirmó el Arq. Jorge Martín —profesor de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de San Juan, Delegado de la Comisión Nacional de Monumentos por San Juan y Director de Patrimonio Cultural de la provincia—.

Martín explica a Caminos Culturales que su interés en abordar esta veta de Sarmiento relacionada con el ordenamiento territorial, el urbanismo y la arquitectura, es interesante porque para algunos especialistas es todavía un costado desconocido del prócer. “Hay mucho para decir sobre él, fue un gran escritor,  intuitivo, que profundiza en el conocimiento. Hace un tiempo, en un simposio internacional en San Juan, realicé una ponencia sobre el legado de Sarmiento en la que, entre otros aspectos de su carrera, abordé el estudio territorial que inició en su casa natal. En Recuerdos de provincia describe su barrio, “El Carrascal”, y desde su exilio en Chile, compara la localización de su casa en un barrio pobre con el Banguali, ubicado en las afueras del país andino” detalló el arquitecto. Agregó, además, que el joven Sarmiento ya realizaba intervenciones u opinaba sobre arquitectura al afirmar, por ejemplo, que su vivienda se podía medir en la cantidad de metros de lienzo trabajado por su madre —en el famoso telar de Doña Paula— porque con la producción  doméstica se construía ese hogar tan querido.

Escuela Normal Sarmiento

Sarmiento también expuso, por ejemplo, sus ideas acerca de la arquitectura en lugares sísmicos. “Su intuición se sostenía en la realidad al mencionar que la forma de las viviendas debía ser compacta. Hoy lo compararemos con la densidad de muros, la cantidad y orientación en múltiples direcciones para soportar los esfuerzos horizontales del sismo. Son conceptos nuevos, pero pensemos que en el siglo XIX su mirada ya pronosticaba parte de los problemas”, continuó Martín.

En cuanto a su importancia en el ámbito de la educación, cabe destacar que el “Día del Maestro” que hoy conmemoramos fue establecido en la 1ª Conferencia Interamericana de Educación, realizada en Panamá en 1943. Allí se decidió que el 11 de septiembre, día de la muerte de Sarmiento, fuera el “Día Panamericano del Maestro” en homenaje a su dedicación y al legado que dejó. “En sus viajes a Europa y a los Estados Unidos observa los sistemas de enseñanza y queda fascinado con los modelos pedagógicos y con los distintos tipos de arquitectura aplicada a los edificios escolares. La arquitectura escolar es un tema que se complementa con la buena calidad de enseñanza: entendía al edificio escolar no solo como una sumatoria de aulas, sino como un todo que abarca la inclusión de bibliotecas, salas de experimentación, laboratorios o museos. Esas eran las piezas para una educación completa”, detalló Martín.

Domingo Faustino Sarmiento, el gran arquitecto de la infraestructura escolar del país. Crédito fotográfico: Caminos Culturales 

Sarmiento apostaba a la relación entre el alumno, la investigación y el desarrollo, que en San Juan se tradujo en la creación de varias escuelas. El arquitecto destacó, además, que la Escuela Normal Sarmiento, construida en 1910, es una estructura de hormigón armado sismo resistente gracias al proyecto del Arq. Carlos Massini y Diseño estructural de Domingo Selva en Construcción.

Si bien es una obra del siglo XX, “los criterios para la organización de un aula, la necesidad de buena iluminación y ventilación, el patio como ámbito de esparcimiento, la presencia de bibliotecas, museos y laboratorios deviene del pensamiento de la arquitectura escolar sarmientina”. Otro aspecto fundamental para el Padre del Aula era la limpieza: cuidar la salud de alumnos y personal docente era parte del concepto de higienismo que buscaba fomentar. De esta forma, influenciado por la arquitectura neoclásica y las corrientes educativas del exterior, Sarmiento aspiraba a desarrollar un modelo pedagógico que combinara la enseñanza con la funcionalidad de los edificios, diseñados para que la tarea educativa se realizara en forma óptima. Al recorrer las escuelas fundadas por Sarmiento en tierra sanjuanina, se pueden observar y admirar las amplias galerías, los pisos de mármol, árboles y jardines, ya que consideraba necesaria la presencia de la naturaleza.  

Domingo Faustino Sarmiento, el gran arquitecto de la infraestructura escolar del país

Por otra parte, Martín considera que desde el punto de vista territorial, tuvo una visión clara de cómo desarrollar el país: en ese tiempo el tren era la tecnología de punta en cuanto a transporte y por eso, durante su desempeño en el gobierno entre 1860 y 1863, ordenó levantar los primeros planos con una precisión casi perfecta. “Eran reglamentos topográficos creados por profesionales. Sarmiento tenía la necesidad de conocer el territorio gobernado y por eso existía una relación entre la visión de lo espacial asociado a la planificación, la organización territorial y la arquitectura”, señaló el arquitecto.

A modo de conclusión, el Director de Patrimonio de San Juan destacó que Sarmiento era de las personas que escriben para pensar y no a la inversa; escribió sobre muchísimas cuestiones y la pluma era una extensión de su pensamiento. “Rescato una frase suya muy interesante: ‘todos los problemas son problemas de educación’. Siempre hay falencias en la educación, no en la individual, sino en la social. Esto me ha servido y lo aplico. En cuanto a su figura y su obra en general, ni siquiera los sanjuaninos lo conocemos del todo por esta simplificación que se hace de asociarlo a una temática puntual. A medida que uno empieza a conocerlo, en este caso, desde la construcción de su pensamiento en relación a la arquitectura, lo valora cada vez más”, concluyó.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández 
Crédito fotográfico: Dirección de Patrimonio de San Juan 



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