Centro Cultural de España Buenos Aires

Centro Cultural de España Buenos Aires

Argentina y España son dos culturas potentes con base común, muy importantes, y que mantienen una relación fructífera en el terreno de la cooperación cultural.

Entrevista al señor Ricardo Ramón Jarne, director del Centro Cultural de España en Buenos Aires, quien sostiene que la cultura debe ser consejera de la política y ésta, no marcadora de la cultura.

 Ricardo Ramón Jarne, director del Centro Cultural de España en Buenos Aires

—¿Qué es el Centro Cultural?

—  AECID La Agencia Española para la Cooperación Internacional para el Desarrollo es desde  1988 un  órgano de la política española de cooperación para el desarrollo en el exterior a través de su red de Centros Culturales, Iberoamericanos, de Formación y de Técnicas de Cooperación.
Llevo aquí dos años y medio muy intensos, luego de haber pasado por Perú y República Dominicana, que fueron los países latinoamericanos en los que tuve mis destinos anteriores. Trabajar aquí me ha interesado porque Buenos Aires es una megalópolis cultural de primer orden. Soy amante del teatro, el cine, la danza, y me encuentro con que aquí pasa de todo y de una forma y nivel de diálogo con el mundo cultural de tú a tú debido a que la Argentina y España son dos culturas potentes con base común, muy importantes, y que mantienen una relación fructífera en el terreno de la cooperación cultural: puedo trabajar en proyectos argentinos con interlocutores argentinos que están tanto en la frontera como en el primer mundo, económicamente más avanzado.
Hay mucho campo en el cual desarrollarnos y aportar, y la experiencia de los colectivos que se mueven en zonas underground, fuera de lo institucional, forma parte de esos grupos culturales con quienes me gusta trabajar. Hablo de grupos radicales en cuanto a lo cultural, fuera del establishment.

—¿A qué actividades se refiere?

—Hay muchas, pero el tema de los apicultores o la gente que lanza semillas en zonas marginales y manejan el autosostenimiento y la recuperación de espacios o escombros convirtiéndolos en huertos es importante. De esta manera, mantienen la conexión en Argentina con el mundo del campo de donde provienen, además de preservar la identidad y la relación con las comunidades fundamentales, los afrodescendientes que tienen peso específico en la cultura, lo que no está muy trillado y necesita del trabajo, del apoyo y la difusión de un lugar como este, vinculado con lo social. También apunto a los temas de género que publicamos en los números especiales de la revista Gazpacho, hasta llegar al manual de género para estudiantes. Hemos sido pioneros en abordar temas de minorías. Cuando llegué a esta dirección, realizamos la muestra del matrimonio gay con el Centro Cultural Rojas; la hicimos antes de la promulgación de la ley. He trabajado con estos proyectos en países donde es más difícil el tema de la diversidad. Aquí siempre ha habido trayectoria y apertura: Buenos Aires es un soplo de aire fresco, un manantial oculto de donde sale agua purificada.

—¿Qué temática abarcan los cursos que realizan?

—Procuramos que no se parezcan a otros. No competimos con gente que hace cursos; si bien son gratis, no hacemos lo que otras academias. Nos destacamos por lo originales y por el carácter del profesor, que llega con un planteamiento de estrategia cultural y temática. Gazpacho es nuestra Biblia ideólogica, el lector se da cuenta de que la programación va a estar en torno a su contenido, que cumple con un nivel internacional. Nos la piden las universidades porque desarrolla, por un lado, temas no habituales como monográficos en forma rigurosa, y por el otro, tiene un estilo desenfadado, divertido. Es arriesgada a nivel de imagen y por eso marcamos la diferencia.

—¿Cuál es la movida cultural que tiene España y que se va a adaptar aquí?

—España está generando una gran movida. Un fenómeno muy interesante es el movimiento 15M, conocido como de “los indignados”, que surge como respuesta cultural y política de la juventud. Creemos que lo jóvenes sólo se dedican a la play station y no es así. Hoy participan, discuten y proponen; generan estos momentos de renovación y de planteamientos en esquemas. En unos años, se verán resultados en el cine, en las letras. España presenta cierto estilo egocéntrico en cuanto a exposiciones; tenemos el Festival de Otoño, el Circuito Internacional, nos visita el Ballet Bolshoi.
El mensaje siempre fue que así estábamos bien, pero si la cultura no se cuestiona, se muere. 15M ha servido para generar un gran cambio en la cultura.

—¿Qué les dejará España como legado?

—Nos dejará el movimiento de las vanguardias de comienzo de siglo, en el que se destacaron Pablo Picasso o Joan Miró, entre otros. El siglo XX quedará como imagen a nivel del cine de Luis Buñuel, Carlos Saura o Pedro Almodóvar. La intención de la cultura es la de reflejar muy bien el momento en que se está viviendo; es como es la sociedad. Perdurará la España de los grandes pintores y cineastas.

—¿Qué hace cuando no está en el Centro Cultural de España?

—Disfruto de un partido de tenis, de fútbol, me deleito con una ópera, un ballet, una película. ¡Me gusta la música clásica, la contemporánea! Sufro de estrés cultural y de una gran avidez por leer libros, revistas.

—¿A qué proyectos le dará prioridad en lo inmediato?

—Transformar el ex Padelai en el nuevo Centro Cultural de España, ubicado en el Barrio de San Telmo, es prioritario. No será un centro cultural nada más, sino que será un espacio de producción de las vanguardias de Sudamérica. ¡Es curioso!, sabemos que ocurre en París, en Italia, pero no sabemos qué pasa en Quito, en Lima, en Caracas, en Potosí. Somos deudores de una protección de la cultura que tiene una raíz común: la lengua. Somos una potencia cultural y tenemos un idioma que se habla en el mundo, pero la cultura no es la lengua. Hoy, los hispanoparlantes somos 500 millones y en 2050 seremos la primera lengua de los Estados Unidos, y este fenómeno requiere programas en común.

—¿Qué observa en el movimiento cultural argentino?

—Hay un riesgo de posicionamiento político muy marcado y agresivo. Creo que la cultura tiene que dar lecciones a la política, y no al revés.
Si pensamos en lo que nos dejaron las civilizaciones antiguas como la de Egipto o Roma, nos damos cuenta de que lo más importante es el legado. Por eso creo que la cultura debe ser consejera de la política y ésta, no marcadora de la cultura.

Patricia Ortiz    

Más Información:
www.cceba.org.ar
AECID. Centro Cultural de España en Buenos Aires
Embajada de España en Argentina
Florida 943 (C1005AAS) Ciudad de Buenos Aires
TEL. (+ 5411) 4312-3214/5850. Fax. (+ 5411) 4313-2432

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