La Placa árabe creada por el artista Jorge Battikha, un símbolo de unión y libertad

La Placa árabe creada por el artista Jorge Battikha, un símbolo de unión y libertad

Entrevista a Carina Judith Villafañe Battikha, historiadora aeronáutica y nieta del artista sirio Jorge Battikha, creador de la Placa árabe llegada a la Argentina en 1908. Entonces, nuestro país recibía una enorme inmigración, deseosa de encontrar un destino mejor que el dejado atrás. La historia de esta Placa del Centenario es fruto del trabajo de Moisés Azize y Jorge Battikha, hacedores de una idea concretada el 22 de mayo de 1910, cuando la creación fue obsequiada al Gobierno de la Provincia de Córdoba, en conmemoración de tan digna fecha patria.

 

CC: -Hola Carina, ¿podrías contarnos un poco de la historia de la Placa?

CVB: -En 1910, con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo, le fue encomendada a mi abuelo, el artista sirio Jorge Battikha, la realización de una enorme placa como recordatorio de los inmigrantes libaneses, sirios y de otros países del mundo árabe llegados a la Argentina gracias a la Ley Avellaneda, que permitió su ingreso al país. La Placa pesa unos 200 kilos, y está confeccionada con mármol, bronce, oro, plata y platino.

Carina Judith Villafañe Battikha

Carina Judith Villafañe Battikha

CC: -¿Qué simbología presenta la Placa?

CVB: -En su nave inferior, tiene el sello del Imperio Otomano, llamado Tughra, que es el símbolo oficial del gobierno de aquellos tiempos, con la marca de los ocho siglos de dominio imperial plasmada en la rúbrica de los sultanes. El oro macizo para la obra fue traído por su autor desde Siria, al tiempo que muchos residentes en la Argentina colaboraron económicamente para su realización. Las armas que se observan tienen inscripciones en oro (con pepitas alrededor). Si observamos con detenimiento los laureles -que simbolizan la libertad-, rodeando al escudo de Córdoba, comprobamos que presentan incrustaciones de oro macizo. Y que dentro de los símbolos de las armas, aparece un diamante incrustado. En la nave central de la placa, se recuerda el Primer Centenario con la inscripción: “Córdoba: 25 de mayo de 1910 (1810 – Primer Centenario de la República Argentina – 1910)”, y “Recuerdo de la Colonia Siria de Córdoba”. La placa de bronce ostenta los escudos de la Argentina y de Córdoba, así como también, nuevamente, la firma de la Tughra. En la nave derecha, el artista firmó: “Artista Sirio: J. Battikha, 24 de mayo de 1910”, y en su opuesto, las mismas palabras, pero en árabe.

CC: -¿Por qué se le encargó la obra a tu abuelo y no a otro artista?

CVB: -En 1908 sólo tres hermanos de la familia llegaron a Buenos Aires: Jorge, Fortunato y Elías. El resto debió quedarse en Damasco, pues no todos podían realizar viajes tan arriesgados. Se prometían muchas cosas, pero en realidad no existía más que un gran silencio. Jorge Batthika era un eximio escultor y herrero cuyas obras ya tenían relevancia en Damasco. Conocido entre la comunidad árabe por su amor a la patria, en él recayó la responsabilidad de crear esta obra, de singular magnitud. La Placa fue concebida como homenaje a la República Argentina, y quienes gestionaban tal honra, vieron en Batthika a la persona indicada para realizarla, pues en Siria ya había realizado otras obras en cofres, tanto de mármol como de madera. A la edad de cuarenta años, era uno de los representantes más destacados de la escultura árabe. Es de mencionar también que esta ofrenda fue uno de los actos más importantes de la colectividad árabe en honor a la República Argentina durante los actos del Centenario de la Revolución de Mayo. En dichas festividades participaron las colectividades italiana, rusa, francesa, alemana y española, entre muchas otras. Cada una llevó sus banderas para acompañar a la Placa, que salió desde la institución “Unione e Benevolenza” de la Capital de Córdoba, en un carruaje lleno de mirlos. Don Jorge Battikha caminó el trayecto unos metros atrás de la cabecera, hasta la calle adonde estaba ubicada la Casa de Gobierno de Córdoba, en la calle Rivera Indarte N° 55. Allí, hoy puede visitarse el Museo de la Mujer.

CC: -¿Qué importancia tiene para la comunidad árabe la re-inauguración de la Placa por parte de la Agencia Córdoba Cultura?

CVB: -El Gobierno de la Provincia de Córdoba determinó realizar los actos de reconocimiento oficiales a la Placa por medio del Decreto N° 321, redactado por su entonces Presidenta, la profesora Graciela Ayame, que también es descendiente directa de la comunidad siria de Córdoba. Actualmente, la Agencia Córdoba Cultura es presidida por la señora Nora Bedano, quien se encuentra abocada a la preparación de los homenajes que se realizarán durante este año con motivo de la re-inauguración oficial. Tengamos en cuenta que la obra es todo un símbolo para las embajadas de Líbano y de Siria en la República Argentina, así como también para sus respectivas comunidades. En el mes de marzo, fui recibida por el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Líbano en Argentina, Johnny Ibrahim, quien se mostró muy interesado en la propuesta.

Placa árabe

Placa árabe

CC: -¿Qué avances ha realizado la Comisión Nacional de Monumentos en el proceso para la declaratoria de esta obra de arte conmemorativa?

CVB: -En el año 2016, la Arq. Mónica D’Amico, integrante del Área Técnica del Organismo, recibió de mi parte el pedido de analizar una eventual declaratoria a nivel nacional. Debido a que se solicitó una investigación histórica y la protección provincial previa del bien, recién este año se podrá analizar en el Comité Asesor el valor de la Placa dentro del Patrimonio Nacional. Al respecto, resultará de capital importancia que cada embajada árabe en la Argentina envíe su carta de apoyo al proceso de declaratoria. La embajada de Arabia Saudita, a cargo del Embajador Riyad bin Saud Al-Khenene, fue una de las primeras en presentarla.

CC: -¿Qué sentimientos te despierta la creación de una obra de arte tan importante para la comunidad árabe, de la que sos parte?

CVB: -Nosotros, en el mundo árabe, solemos decir maktub: estaba escrito. Mi abuelo fue un artista que promovió la causa árabe; plasmó en su obra un esfuerzo enorme, que nunca fue reconocido hasta la actualidad. Murió en el año 1953, en el mayor silencio oficial. Acaso esperando que algún día, su creación más preciada, fuera un símbolo de unión para todos los descendientes de sirios, libaneses y de todos los países árabes, sin distinción de religión, condición social ni raza. Hoy, su legado comienza a tomar vida. Es importante destacar la participación de Moisés Azize, considerado uno de los más conspicuos promotores de las diversas instituciones árabes en la Argentina. Azize es fundador del Club “Honor y Patria”, del Diario Sirio Libanés, de la Revista Oriental, de la Cámara de Comercio Sirio-Libanesa en la República Argentina, entre otras. O sea, lo que se dice un auténtico impulsor de la comunidad árabe en el país.

CC: -¿Qué te impacta más de la obra de tu abuelo?

CVB: -En el año 1976, mi madre, Haydée Battikha Haddad, que era concertista de piano, nos llevó a conocer la Placa. Sentí una gran emoción al verla totalmente iluminada y en el mismo lugar (Rivera Indarte N° 55), donde funcionaba el Ministerio de Hacienda en aquel entonces. Lo que más me llamó la atención fue el color que irradiaba ese escudo de oro, así como la fuerza que emitía al ser iluminado. Esa misma imagen la teníamos en un cuadrito rojo, que enmarca la foto original de 1910. Es un orgullo muy grande que finalmente la Placa sea reconocida y no quede en el olvido.

CC: -¿Cuál es el mensaje de la Placa?

CVB: -Conocer el Sello árabe que está en la Provincia de Córdoba es un deber moral para todo descendiente sirio, libanés, árabe. Reconocer su belleza y el esfuerzo realizado por los inmigrantes más diversos para homenajear a la Argentina como país receptor sin restricciones de los inmigrantes de principio de siglo, es un honor indescriptible para el pueblo árabe. Existía una dualidad incómoda sobre la cuestión. Por un lado, mi abuelo abandonó desinteresadamente sus tareas para dedicarse a una obra que, luego, fue reconocida sólo a medias. El presente quiere que ya sea tiempo de otorgarle el lugar de reconocimiento que siempre mereció.

Patricia Ortiz 



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