Sarmiento y el Bicentenario en La Rural de Palermo

Sarmiento y el Bicentenario en La Rural de Palermo

La subdirectora de la Casa de San Juan, Nilda Ferreyra, y la escritora Araceli Bellota homenajearon desde la palabra y el recuerdo al prócer que imaginó el crecimiento de la Argentina “con la espada, con la pluma y la palabra”.

En La Rural, la gente va y viene. Visita los stands, observa, escucha, sigue y se detiene. En el Salón Ceibo, dos mujeres evocaron al ilustre maestro don Domingo Faustino Sarmiento con la gratitud que él se merece.

Nilda Ferreyra, directora de la Casa de San Juan, dio la bienvenida a los concurrentes. “Es un buen momento para volver las páginas atrás y recordar su obra. Es un buen momento para revertir este presente y volver a ser el país que Sarmiento nos dejó como estadista, como educador, como periodista”.

En una gran pantalla apareció la bella casona en la que vivió el Gran Maestro y que hoy es sede del Gobierno de San Juan en Bs. As. Sarmiento fue un incansable viajero y careció de un ámbito familiar. Por cuestiones personales, no logró tener casa propia hasta su presidencia. Allí  residió junto a su hija Faustina, sus nietos y su hermana Rosario, una gran compinche. “Es nuestra intención hacer de este lugar un centro cultural y devolverle la vida que tuvo en la época de Sarmiento para que vuelva a ser un escenario donde disfrutar de la música que a él le gustaba y sumar las obras de su nieta Eugenia, a quien promovió como pintora”, anunció Nilda Ferreyra.

Siendo el 2010 el año del Bicentenario de la Patria, Domingo Faustino Sarmiento no puede ni debe estar fuera de este festejo: es una de las figuras argentinas que se adelantó a su tiempo. Es que el humilde y gran lector podía prever el resultado de la voluntad humana capaz de rebelarse como él lo hizo. Oriundo de un lugar de casas pequeñas con techos de caña, paredes de adobe, con grandes baldíos, frentes pintados de blanca cal, patios inmensos y galerías abiertas, fondos con vides que se ofrecen para calmar la sed, árboles que se mecen en las tardes, acequias donde el agua corre saltarina y madres que amasan el pan, tejen y miran por la ventana cómo la lluvia penetra en la tierra para hacer germinar la semilla que espera su oportunidad.

Ferreyra se dirigió al público y dijo con firmeza: “La historia nos cuenta el crecimiento de una provincia que nos convoca. Con la obra del tiempo, se pierde lo que fue el colonial San Juan, desconectado y abrazado por el zonda. Es en esta bendita tierra del sol, antes desierta, donde la loca manía de los españoles se paraba para fundar pueblos. Hace 200 años la libertad dormía paciente y encontró su momento: el del pueblo libre; la revolución desligaba a la América toda de la España propietaria, la patria no solo comenzó a gestarse, al mismo tiempo comenzaba a desarrollarse una lumbrera que iluminaba la nación. Un 25 de mayo de 1810 llegó el grito que necesitó encaminarse y en 1816 se proclamó en toda América y comenzó a transitar su destino.  Sarmiento nació un 14 de febrero de 1811 y crece en una patria balbuceante cuya forma política era contradictoria, ora unitaria, ora federal. Eran años donde era difícil pensar que las ideas no se mataran también. No obstante, Sarmiento siempre sacó un provecho de los malos tiempos, preparándose para los que él quería vivir, haciendo de la palabra escrita un hecho, en el que la única manera de recuperar una república era con educación. “Nadie puede ser libre desde la ignorancia”, decía, y así amasó con sus propias manos la tarea de educar porque civilizar es crear riquezas para elevar a la sociedad. Transformó la reforma agraria e integró los sectores más dispersos. Amaba la excelencia y la superación de las capacidades: el progreso material del país debía ser completo; impulsó la creación del telégrafo, del ferrocarril, de la industria, los puertos, la exportación agro ganadera. Polémico y frontal, Sarmiento pensó que comercio es, hoy y siempre, civilización y esto indica “progreso”. Carlos Pellegrini dijo que todo lo que constituye nuestro crecimiento debe algo a Domingo Faustino Sarmiento.

Patricia Ortiz


1 Comentario

  1. Mercedes Cañellas - 06/09/2010

    Excelente los comentarios y la recreación de la figura de un gran prócer. Patricia leer tus artículos es un placer.

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