Entrevista a Daniel Norberto Genaro Madeo, presidente de la Junta de Gobierno del Partido Federal de la Provincia de Buenos Aires

Entrevista a Daniel Norberto Genaro Madeo, presidente de la Junta de Gobierno del Partido Federal de la Provincia de Buenos Aires

El Partido Federal propone, desde su carta orgánica, la creación de una provincia abierta hacia fuera y hacia adentro, de brazos abiertos hacia la Argentina y hacia el mundo. Daniel Madeo identifica al coronel Manuel Dorrego como un héroe nacional que creyó y defendió los intereses del interior del país.

—¿Qué significó para el Partido Federal el recuerdo y el homenaje al coronel Manuel Dorrego?

—El Partido Federal ha comenzado con una serie de homenajes hace cuatro años. Identificamos como un héroe nacional a Manuel Dorrego porque  representó cierto padrinazgo y liderazgo en la implementación y motorización de ideas liberales en los comienzos del siglo xix. Tengo profesión de fe en la doctrina federal desde los momentos en que me tocó hacerme cargo de los destinos del partido federal en la provincia de Buenos Aires, junto a los afiliados y a quienes están en la gestión. Este puntapié inicial lo comenzamos con orgullo y con un pequeño llamado de atención: nos encontramos en un reverdecer de las ideas, aunque reconozco que puede tener cierto riesgo para federales como nosotros.

—¿Cuáles son los riesgos?

—No creo en las personas que se auto titulan “padres de la criatura”. Vemos  que hay una tendencia coronel izada a tomar temas a la ligera porque están de moda; ciertas personas utilizan estos dogmas de actualidad y terminan en un resultado negativo donde se bastardea la idea. Otras veces ocurre que  quienes las llevan adelante no tienen en claro qué hacer. Creo que abrazar ideas federales puede llevar al encumbramiento a algunos personajes que tomaron este pensamiento profundo y revolucionario para la Argentina.

—¿Qué tendría que ocurrir para poner en práctica las ideas federales?

—Tenemos una situación contradictoria: un papel federal en leyes e ideas pero que, desde principios de siglo pasado, se corrió hacia el unitarismo. En los últimos cien años, y, aún más después del golpe militar, de la vuelta a la democracia, hubo un desplazamiento de las ideas federales. Cada dos años la ciudadanía tiene una posibilidad maravillosa que es cambiar el curso de acontecimientos. En los últimos años, se dio una paradoja: quienes respaldaron las gestiones, luego se convirtieron en críticos de ella, aunque no creo en achacarle al voto la culpa de los gobernantes que no contuvieron al ciudadano. El problema pasa porque no hay claridad en cuanto a las ideas; por eso me gusta no sólo hacer doctrina, sino dar ejemplos.

—¿Cuáles serían los más importantes?

—Como ejemplo, hablo de la Ley de Coparticipación Federal: defiende una estructura personalista, ideológica, unitaria, centralista total y en contra del federalismo. En países como Suiza, Alemania o Brasil, cuando uno cruza de un estado a otro, los impuestos se pagan donde se produjo la riqueza o donde se vende el producto. Aquí, la recaudación de impuestos está monopolizada: el  95% de impuestos pagados por un ciudadano (desde el combustible a la leche) tributa al arca nacional, y eso es una cosa que debe cambiar: por eso creo que cuando analizamos nos preguntamos cuántos candidatos a presidente estarían dispuestos a impulsar una ley de coparticipación inversa; los municipios deberían enviar el porcentaje a la provincia y ésta, a la Nación. Si analizamos la primera línea de candidatos a presidente para el 2011, muy pocos quieren cambiar esta modalidad.

—¿Cuánto hace que funcionan como Partido Federal?

—En 2004 recuperamos la personería política que se había perdido en 1994 por la gestión anterior y empezamos en Buenos Aires. Seguimos en Santiago del Estero, Corrientes, Mendoza y ampliamos estas ideas. Hoy nuestro partido comulga a nivel nacional. En estos momentos, el partido nacional está presidido por Guillermo Inocente y yo soy el Secretario General del Partido

—¿Cuánta gente se reúne en torno a Dorrego?

—Lo que se lee en la enciclopedia de partidos políticos, un libro de consulta, es que se define al año 1820 como el de la Fundación del Partido Federal y se le atribuye ésta al Coronel Manuel Dorrego, pero también hay ligazón especial de nuestra parte porque sobre Dorrego se produce un tipo de confluencias interesantes. Era un hombre de la ciudad de Buenos Aires, un defensor de los intereses del interior del país. En 1826 fue diputado de la Cámara de Representantes de la época por Santiago del Estero; era liberal, pero muy nacionalista. La historia no le encajaba en las paralelas que otros querían trazar en esos momentos de luchas para fundar la república. Dorrego era un americanista, de ideas avanzadas para la época, en los comienzos en que no se quería que la república fuera manejada por un monarca. Quienes idearon una Argentina grande que se fue logrando durante el siglo xix con trabajo, luchas, con ingreso de corrientes migratorias que llegaban a hacer la América en una pampa húmeda y rica, y que se dirigían hacia otros lugares donde existían otros intereses: tengamos en cuenta que primero fueron las provincias y luego la Nación. La gente se basaba en que las regiones o las provincias tenían estructuras defendidas desde el punto de vista económico.

—¿Cómo ve a la provincia de Buenos Aires?

—Es un polvorín desde el punto de vista de la seguridad, pero tenemos que ver que tiene los recursos y las potencialidades para salir de la cuestión en que se encuentra. La recorro y sé que la gente quiere trabajar, quiere que estudien sus hijos, anhela materializar un ascenso social negado a través de los años, necesita obras, seguridad, pero fundamentalmente educación. Se han perdido los parámetros y una buena gestión debe pasar por recomponer estímulos educativos.

—¿Cuál será la dificultad de las futuras gestiones?

—Hablaba de la dificultad de pasar de una gestión a otra. Por ejemplo, una buena gestión en La Plata se hace con una llegada de presupuesto de la capital. Si tomamos en cuenta que a pesar de la riqueza que aporta Buenos Aires, el PBI apenas le es devuelto en impuestos por la Nación en un 20%; quiere decir que su riqueza es cercenada en un 80% y por lo tanto aunque el administrador sea bueno, no puede revertir esta situación. Una policía bien paga necesita presupuesto, una justicia consonante con las demandas, otras gestiones atendidas con un grado de importancia como la educación necesita proyectarse a futuro con partidas.

—¿Qué proyectos tiene para 2010 desde su partido, desde su organización?

—Estoy abocado a trabajar en 2010 para tener un programa de gobierno alternativo al tradicional. No me asusta lo revolucionario en la idea, porque no significa que esta inserción se haga con violencia, quiero hacerlo en calidad, imaginación y renovación… que va atada a la nueva idea. No se pueden llevar adelante ideas nuevas con gestores viejos, los administradores deben ser otros.

—¿Habla de mayor cantidad de jóvenes en la política?

—No tan así. Fundamentalmente, las caras nuevas no significan que sean jóvenes o mayores de edad; quiero ser crítico con la nueva política: tengo 53 años y hago política desde los 17, cuando fui nombrado delegado general de la escuela allá por el 1975. Ha pasado mucho tiempo y hoy veo que aquellos que supuestamente se encuentran embanderados en la nueva política son  personas que tienen desprecio por lo público. Otra idea de que la política no debe ser vocacional, sino que pasa por los intereses o administración de intereses es parte de la política, pero no la base; la base es el fin social y hay que hacerlo con vocación. La gente debe pensar seriamente que el domingo de voto no es uno más: es el único domingo en que se puede cambiar cosas; la política se mete por debajo de las casas, desde una boleta de luz hasta lo que ocurre en una esquina.

—¿Cómo recuerda nuestra historia a Manuel Dorrego?

—Fue la primera víctima de una clase y corporación políticas, de una logia. Fue un hombre crédulo, blanco para intentar descabezar las propuestas federales. La lucha entre federales y unitarios trajo sangre, pérdidas, pero la implementación de ellas llevó a este país a ser grande. Desde ahí hasta hoy, algo nos pasó. La explicación: en cada década hubo una constante, ¡se fue  abandonando lo federal…!

—¿Por comodidad o por conveniencia?

—Por personalismo, por ambición, por intentar ocultar lo que debía ser algo natural. Al comienzo, poco a poco se fue abandonando, luego se construyeron liderazgos mesiánicos o se establecieron hombres como padres de la democracia, del bienestar, del socialismo, y esa relación entre ciudadanía y padrinazgo hace mal. Un gobernante en Estados Unidos es un administrador, apenas.

—¿Cuál es su deseo?

—Creo que la Argentina se fortalecerá en la medida en que se difundan las ideas federales. Lo más importante es que pedimos que no se bastardee, que no se nuble este impulso en el que creemos como hacedores de una Argentina que se sustente en otros pilares.

Para más información sobre el Partido Federal de Buenos Aires haga click aquí.

Patricia Ortiz

 



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2 Comentarios

  1. Edgardo - 21/01/2010

    Muy buena nota!!!
    Es una pena que los dirigentes de valia no tengan un espacio mayor en los medios. Saludos

  2. Daniel Sureda - 23/04/2010

    Es una lastima que tanto este medio como espacio le halla dedicado a este “SR” tanto tiempo

    Veo que enla nota nada dice, de las mas de 15 causas judicilaes que enfrenta el PArtido por su causa

    DE la Audiencia en donde debe devolver lña sede de avenida de MAyo que USURPO

    DElas afiliaciones antedatadas de quienes componen su clan de amigos

    PAtricia ORtis
    UD y su medio han sido sorprendidos en su buena fe

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