OSPAÑA y el tratamiento de la neumonía, una enfermedad respiratoria

OSPAÑA y el tratamiento de la neumonía, una enfermedad respiratoria

La neumonía es una enfermedad respiratoria que provoca una infección pulmonar.  OSPAÑA, a través de su dirección médica, busca informar sobre cómo puede contraerse. Una posibilidad es que las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos paranasales o la boca se propaguen a los pulmones al inhalar. También puede ocurrir que alimentos, líquidos o secreciones lleguen a los pulmones desde la boca (neumonía por aspiración), algo que puede complicarse si hay un cuadro previo de EPOC (enfermedad pulmonar crónica) o tabaquismo.

La neumonía puede agravarse rápidamente y, por este motivo, conocer algunos síntomas posibilita la consulta inmediata: en algunos casos, la tos produce expectoración con mucosidad amarillenta o verdosa —incluso moco con sangre—, fiebre —que oscila entre alta y baja—, escalofríos con temblores y dificultad para respirar. Algunos de los pacientes considerados de riesgo son aquellos que atraviesan tratamientos para el cáncer o el HIV, que han recibido trasplantes o que presentan cardiopatías, cirrosis hepática o diabetes.

Si un cuadro de neumonía se complica, requiere hospitalización. En general, con un tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes presenta mejorías y se recupera al cabo de dos semanas, aunque los adultos mayores o personas con defensas bajas pueden requerir un tratamiento extendido. La vacuna antigripal, por otra parte, ayuda a prevenir la neumonía causada por el virus de la gripe y la vacuna anti-neumocócica reduce las probabilidades de contraer una neumonía provocada por el Streptococcus pneumoniae.

En cuanto al cuidado particular de los adultos mayores, es importante estar atentos si presentan sudoración excesiva y piel pegajosa, dolor de cabeza, inapetencia, baja energía y fatiga, malestar o dolor torácico agudo o punzante que empeora al respirar profundamente o toser. En este último caso, es necesario auscultar el tórax para identificar la presencia de ruidos respiratorios anormales. Además de esta revisión, el médico puede ordenar una radiografía de tórax.

Otros estudios incluyen análisis de laboratorio, tomografías de tórax y una evaluación de la cantidad de oxígeno en sangre que llega a los pulmones. Si luego de estas pruebas se diagnostica neumonía bacteriana, se receta un tratamiento con antibióticos específicos; si se trata de una neumonía viral, la opción es un antiviral.

Como con toda enfermedad, la prevención es importante y la adquisición de hábitos saludables puede ayudar a bajar el riesgo de contagio, como ocurre con el COVID-19: lavarse las manos con frecuencia, en especial antes de preparar y consumir alimentos, después de sonarse la nariz o de estar en contacto con elementos del exterior y de salir a pasear.

Patricia Ortiz
Corrección: Ailen Hernández



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