Poldy Bird, una mujer que descubrió el mundo a través de sus relatos ​

Poldy Bird, una mujer que descubrió el mundo a través de sus relatos ​

Entrevista realizada en el abril de 2010 a la escritora Poldy Bird, una mujer que vivió, escribió y descubrió el mundo a través de sus relatos, que han sido leídos y traducidos en varios idiomas​.

Una mujer es una orilla que no puede detener el río: lo acompaña en el instante de su paso y ni siquiera sabe si el espejo del agua se ha llevado su imagen. Por eso, una mujer necesita que le digan todas las palabras del amor. Que se las repitan una y otra vez; así, al desvanecerse el primer sonido, otro nuevo se las entregue, enteras (…)  Poldy Bird.

—¿En qué ciudad nació?

—Nací en Paraná, Entre Ríos, una ciudad tropical muy linda, con un parque maravilloso que baja hacia el río. Mi padre era militar y a los cuarenta y cinco días llegué a Buenos Aires con mi familia, donde viví hasta ahora. Creo que los lugares donde se vive no se eligen.

—¿Qué cosas eligió en la vida?

—Vivir, y otra importante: ¡escribir!

—¿Cuándo empezó?

—A los cinco años, los temas me llegaban y los desarrollaba como una forma de descubrir el mundo. Luego, en el colegio, escribía las obras de teatro que representaban los chicos en el escenario. Mis compañeras estaban encantadas.

—¿Y sus padres?

—Mi madre era escritora y murió joven. Mi papá no lo sabía, aunque siempre escribí para mí. Era una forma de respirar, de estar en el mundo, de sentir; a algunos les pasa por la escritura o por el canto. Para mí, hablar de la vida o vivir es escribir.

—¿Cuántos libros ha escrito?

—Fueron más de veinticinco libros.

—¿Cuál le gustó más escribir?

—En todos sentí cada tema, y los compartí. Si no lo siento, no lo hago, no hay obligación. Los temas de la vida, de la pasión, de la soledad, de la angustia y de la felicidad son los elegidos.

—Cuando está triste, ¿escribe más?

—No. Alegría y tristeza intervienen de la misma forma en mi escritura. Me gusta escribir de noche.

—¿Cuánto tiempo le lleva crear una historia?

—Escribo cuentos y los junto; luego armo el libro, como El cuento infinito, publicado por Editorial Del Nuevo Extremo, que es un homenaje a los cuarenta años de la aparición de mi primer libro y contiene doscientos de los mejores cuentos seleccionados: libros como Cuentos para Verónica, Verónica crece, Palabras para mi hija adolescente, etc. Son doscientos relatos de amor, ternura y lágrimas. El libro se presentó en la Feria del Libro 2009.

—¿Dedica el tema a alguien en especial o sigue su intuición?

—Los personajes que me dan algo son los más cercanos o los que han vivido esa historia que estoy contando.

—¿Qué le produce que muchos se reconozcan en sus cuentos y se lo comenten?

—Nada, pero hace años me conmovía. Hoy es natural que alguien que lea mis libros no sienta que una parte de sí mismo está escrita en mi libro. Los seres humanos somos parecidos; creo que aunque nos vistamos diferente, seamos más educados, algunos tengan más o menos plata, nos parecemos. ¡Todo lo que escribo pasa por las emociones!

—¿Hay alguna frase que nos lleve a conocer a Poldy por como es la vida?

—Hay algún cuento que puede llevar al lector a saberlo; hoy diría que es estar despierto.

—¿Qué es el amor?

—Es la excusa enorme para equivocarse, desesperarse, para vivir la vida como si fuese un escándalo en uno mismo.

—¿Qué cambios ve en los chicos de hace veinte o treinta  años y los de hoy?

—Son parecidos. Con diferentes palabras para decir las cosas pero, en general, no cambian. La gente que he conocido es siempre igual; puede decir  que lo hace, pero en el fondo, no. La gente es como es y debe haber algo que les hace defender eso. ¡Quien tiene miedo lo tendrá, el que no, no; el que hace algo una vez, te lo hace ciento diez! (frase de una abuela española).

—¿Cuáles son las cosas que le gustaría mantener si tuviese otra vida?

—No sé si venimos igual o cambiados en otra vida. Pero siempre me gustaría mantener  los sentimientos extremos; sentir un poquito “de” no me sirve: se siente o no, blanco o negro. Si no sentimos tanto o profundamente, no sentimos ni alegría ni dolor.

—¿Qué cosas en la vida le han dado muchísima alegría?

—Escribir me ha dado muchas alegrías. Quien hace algo y quiere triunfar, lo hace porque el triunfo significa que el prójimo lo quiere y reconocen lo que se hace; hacemos para que nos quieran. Cuando el niño trae una buena nota, es para que lo quieran. De grandes es lo mismo. Todo lo que tiene un significado es para que nos quieran.

—¿Qué personas son reconocidas por usted y son muy felices?

—Hay muchas que se sienten reconocidas, y sobre todo los que empiezan a escribir y me envían sus textos: “¿Qué le parece?”, dicen. No me gusta hacer crítica; ser crítica sí lo soy, pero no hacerla…

—¿Le resultó difícil como mujer llegar al éxito como escritora?

—Nunca tuve que patear una puerta. Eso me hizo omnipotente. Tengo público desde los siete años, cuando redactaba en la revista del colegio, y a los  6 años ya formaba parte del staff en revistas semanales.

—Escritora, ¿se nace o se hace?

—¡Se nace!, definitivamente. Es como decir que un cantante canta bien pero no tiene esa impronta, esa transmisión de un Carusso o de María Barrientos o de Luciano Pavarotti.

—Me gusta el título de El cuento infinito, ¿por qué es infinito?

—Es un volumen de muchos cuentos, la mitad de lo que hice en mi vida; y es infinito porque no va a terminar nunca. Vivir es infinito y mientras yo viva y escriba será así, porque siempre voy a agregarle algo, y las cosas van cambiando, no uno.

—¿A qué no le escribiría?

—A lo que no me interesa.

—¿Le interesa escribir sobre política?

—A veces. Me gusta el cuento social. Me gusta tomar un tema muy sencillo y cotidiano y que a la gente le pueda llegar no en forma de discurso, sino como algo que sucedió de una manera que se entienda. Eso abre una puerta, puerta que no abren los políticos, que no entienden que lo primero es lo primero. No entiendo que puedan seguir tranquilos pintándose los labios, mientras hay chicos que están en la completa inanición. Hasta que esto no se solucione no pararemos. ¿Le puede convenir a alguien que un niño se muera de hambre? Esas son las cosas que dan rabia de la política y por eso ¡el cuento social!  ¿Cómo se hace para dejar que esto suceda sin volverse loco de dolor? Ojos desorbitados, pellejitos arrugados y cuerpitos que no se pueden mover, mientras quienes tienen el poder siguen con la vida, con toda la riqueza y miran para otro lado.

—Hay una carta de Navidad a Papá Noel de un niño que no encuentra su juguete en el arbolito.

—¡Sí! Ese es un cuento social que le gustaba mucho a los chicos. Me lo pedían… Se dicen en él muchas cosas sin agresividad, con poesía, con dolor. A la gente, para convencerla, ¡hay que conmoverla!

—¡Hay un final conmovedor!

—No llores, mamá… Papá Noel me nombró su ayudante (…). Es hermoso. Este cuento social describe la realidad de pobreza de una madre y de su pequeño hijo que no entiende porque a él no lo visita Papá Noel en Navidad.  A mis lectores les resultó conmovedor.

—¿Qué hubiera sido de no ser escritora?

—¡Escritora, siempre escritora! (sin dudarlo).

—¿Qué cuento le dedicaría a las jovencitas? ¿Qué tema desarrollaría?

—A mi hija adolescente y a todas les dediqué el libro Palabras para mi hija adolescente, donde encontramos los íconos de la adolescencia. El ser humano lo primero que hace es enamorarse y a partir de allí lo que más les interesa es el amor. No me acuerdo qué pasaba fuera de mí cuando tenía catorce años o más. No lo sé: era tan importante lo que me ocurría adentro que no podía ser de otra manera. Creo que hoy es igual: viven en su mundo y a ese mundo le escribo.

—¿Ha viajado con sus cuentos?

—¡Mucho! El país que más me gustó es Inglaterra; mi ciudad, Londres, como ritmo, como cultura. Es el único lugar donde iría si decidiera mudarme.

—¿A qué idiomas se han traducido sus libros?

—Al japonés, inglés, francés, italiano, griego, al portugués…

—¿Quién eligió su  nombre?

—Mi mamá.

—¿Le gusta?

—Cuando era chica no me gustaba. Es diferente, original, no hay muchas.

Mi madre firmaba Poldy de Bird. Yo soy Poldy Bird porque así estoy anotada. Poldy es un nombre austriaco; por mi abuelo materno tengo austriacos, irlandeses, italianos y franceses.

—Poldy, ¿qué título de canción le gusta y agita su corazón?

—Según pasan los años. Casablanca. Y es la película que más veces vi en mi vida; en colores, blanco y negro, en castellano, en inglés.

—¿En qué  época le hubiese gustado vivir?

—Me gustaría vivir en la época en que vivió mi mamá porque era un momento más fantasioso, con mujeres subidas a taco y plataforma, vestidos con hombreras. Me gustan las películas antiguas, de los años cuarenta… con mujeres de cintura avispa o más tranquilas, no tan mostradas pero con tranquilidad, menos habitantes en el mundo, menos autos, respeto entre la gente.

—¿Hay poemas dedicados a la mujer?

—Hay algunos que son interesantes. En un punto vuelvo a mi madre, con quien tuve una relación intensa y secreta. Murió cuando yo tenía ocho años; a esa edad aprendí que aunque grites, llores, patalees, llames a una persona, no vendrá… la muerte hace que no vuelva. A veces corría a atender el timbre porque pensaba que lo haría y era una desilusión y no era mi mamá… nunca volvió. Sí lo hizo alguna vez en un segundo, en un sueño.

—¿Alguien ocupó ese lugar?

—No. Es muy difícil criar un niño. La señora que me crió me dio cosas buenas, pero no era mi madre quien me apretaba y me decía tonterías comiéndome a besos.

—¿Era una linda nena?

—Sí… era una nena graciosa. No muy tímida, era charlatana y empecé a hablar de muy pequeña.

—¿Y a escribir también?

—Sí, comencé a los cinco años; ¡escribir, siempre escribir!; es como sentir el latido del corazón en cada palabra, es imaginar que alguien desde otro lado sentirá lo mismo que yo al leer los versos que le dedico.

Estás   (Para Verónica)

No es verdad, no estás muerta,
no hay una sola huella
que indique que te has ido
a ordenar las estrellas.
Estás aquí, mirando, dando vueltas.
susurrando no llores,
no llores, estoy cerca.
No es verdad, no estás muerta…
Al ángel encargado,
por una distracción,
se le cerró la puerta…

Poldy Bird

Patricia Ortiz

Poldy Bird

Nació en Paraná, Entre Ríos, pero desde pequeña vivió en Buenos Aires.

A los 13 años, ganó el Concurso Nacional de Poesía de LT8, Radio Rosario.

A los 16 años, ganó el Premio Nacional de Poesía otorgado por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de Capital Federal.

A los 17 años, ganó el Premio Nacional Francisco Isernia, Capital Federal.

Comenzó  a publicar profesionalmente a los 16 años en:

Suplementos literarios de diarios de la Capital Federal: La Prensa, Clarín y La Nación. Así también en El Día y La Mañana de Montevideo, Uruguay y El Mercurio, de Chile.

Revista “Comunidad” de la Universidad de Méjico.

Revistas femeninas de Argentina y otros países.

Fue directora de la revista Vosotras, convirtiéndola en número uno de las revistas femeninas durante más de 20 años.

Fue becada por el Instituto Iberoamericano de Cultura Hispánica para dar una serie de conferencias en Uruguay y en España.

LA OBRA DE POLDY BIRD HA SIDO TRADUCIDA A MAS DE 20 IDIOMAS.

“Cuentos para Verónica” fue el primer libro argentino editado en Japón, en 1974. Ha vendido en Argentina 2.000.000 de ejemplares, constituyéndose en el libro de mayor venta después del Martín Fierro.

Varios de sus libros son textos de lectura obligatoria en colegios de Chile y Méjico, y en las cátedras de literatura hispano-americana de  Estados Unidos.



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9 Comentarios

  1. Rebeca - 30/05/2010

    Soy una joven mujer mexicana, soltera y madre de una hija pequeña. Esta semana he descubierto a la genial POLDY BIRD. Me he pasado estos días buscando todo lo relacionado con ella. Es un placer leerla, he reído, he pensado, he llorado. Dos de sus obras en especial me han hecho llorar de una forma intensa, creo que fue catarsis: “Que el amor sea suficiente” y “La palabra que cure las heridas”.
    Me he enterado que su amada Verónica murió hace algunos años. Lloré también, como si fueramos amigas, como su sucediera en este momento.

    QUERIDA POLDY BIRD: LA ADMIRO Y LA QUIERO MUCHO.

    La poesía no es de quien la escribe, es de quien la lee…

  2. analia - 23/09/2010

    por favor,me gustaria saver de que manera puedo comunicarme con poldy bird,por correo o facebook.gracias.

  3. estela beatriz gomez - 01/10/2010

    He leído todos los libros de Poldy y siempre he sentido la misma emoción. Las mamás nos sentimos identificada con sus cuentos.

  4. florencia - 15/10/2010

    soy argentina, mas bien chaqueña y tengo 17 años, conoci a Poldy por un libro (Palabras para mi hija adolescente) que me regalo mi mamá cuando cumpli 16, desde ahi adoro a Poldy siempre que puedo compro sus libros o intercambio los libros con una amiga que tambien adora a Poldy.
    Me encantan sus palabras, la forma en que cuenta el amor la felicidad y como describe el dolor es fantastico! me siento tan distinguida con sus palabras y es por eso que me encanta!

  5. nilda acosta - 21/12/2010

    como podria contactarme con poldy,por favor!!!!

  6. silvia beatriz borquez - 29/01/2011

    querida Poldy quiero confesarte que leo tus libros desde hace muchos años y que los colecciono.Cuantas veces he llorado con ellos y aprendido tantas enseñanzas al leerlos,fuistes para mi una gran maestra,no te imaginas lo identificada que me he sentido con algunos de ellos.
    ¡GRACIAS POLDY!,toda mi vida te voy a estar agradecida por haberme hecho tan feliz!
    sabes que?tenes razon,veronica no se fue yo se que ella te guia y te mira desde el cielo y siempre pero siempre por los siglos de los siglos estara junto a nosotras.
    POLDY TE QUIERO CON TODA MI ALMA-QUE DIOS SIEMPRE TE ACOMPAÑE. SILVIA

  7. GABY - 21/05/2011

    QUISIERA COMUNICARME CON LA ESCRITORA , SI ALGUIEN ME PUEDE FACILITAR SU MAIL , SE LOS VOY A AGRADECER INFINITAMENTE.
    SOY SU SEGUIDORA Y HA ILUMINADO MI VIDA CON SUS PALABRAS EN MUCHOS SENTIDOS . ME HARÍA MUY FELIZ PODER CONTACTARME CON ELLA .
    ATTE.
    GABY

  8. alfredo r salvare - 02/06/2012

    ..sra.POLDY,.SU ENSEÑANZA,COMO ESCRITORA,FUE EN MI JUVENTUD,ALGO ASI,COMO SI HUBIERA APARECIDO MI HADA.TENER LA FORTUNA,DE HABER APRENDIDO,A TRAVES SUYO COMO SE LE HABLABA,Y ENTENDIA A LAS MUJERES,ERA TOCAR EL CIELO CON LAS MANOS.UTD.CONTRIBUYO,A FORMARME DE MAS “GRANDE”,EN UN MUNDO,LITERARIO,SUBYUGANTE.SUS POEMAS,FORMARON PARTE DE MI MUNDO.ENTONCES,COMO TIENE QUE SER,(AUNQUE TARDE)..MIL GRACIAS.

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