OSPAÑA, una obra social que combina profesionalidad y espíritu solidario

OSPAÑA, una obra social que combina profesionalidad y espíritu solidario

Entrevista a José Luis Seoane, presidente de Ospaña, obra social que combina profesionalidad y solidaridad. Seoane comienza cada día de trabajo dispuesto a trabajar en equipo. Dueño de un carácter tranquilo y ameno, es un hombre que gusta de conocer a la gente, respeta las diferencias y se interesa por el otro. Café de por medio, cuenta a Caminos Culturales la historia de OSPAÑA, su crecimiento y el camino recorrido hasta llegar al prometedor presente que los acompaña.

C. C: ¿Qué es OSPAÑA? 

Ospaña es, dentro de lo que son los sistemas de salud, una obra social. Desde el punto de vista de su financiación, tenemos un sector público y uno privado. En el plano de los Hospitales, que se financian con impuestos generales, existe una medicina privada o prepaga con o sin fines de lucro, y obras sociales que se financian mediante un impuesto al trabajo. En el sistema de salud argentino, cada persona que trabaja en relación de dependencia, monotributistas y jubilados tienen la obligación de pertenecer o girar aportes a una obra social. Hay obras sociales de dirección, de tipo sindical y otras de inciso H que no son ni una cosa ni la otra. Este es el caso de Ospaña: funciona como una sociedad sindical, no tiene una rama de origen como tienen las textiles o los metalúrgicos por ejemplo.  En este caso, nació para atender a la colectividad, aunque cualquier persona en relación de dependencia, jubilado o monotributista puede afiliarse.

C. C: ¿No tiene que pertenecer a la colectividad?  

Si bien hay una directiva cultural orientada hacia la colectividad porque estamos abocados a ella, hoy en día hay más de 70.000 afiliados y no importa la nacionalidad. El principal giro no pasa por allí. Por eso, no es condición fundamental ser español

C. C: ¿Y cuándo nació OSPAÑA?

En la Argentina, en los años 90, existía la posibilidad de generar una obra social como esta, bajo el inciso H. De todas formas, aunque era posible desde el punto de vista político, había gran reticencia a no ser que tuviera un colectivo nuevo y especifico. En ese contexto, hace 13 años era consejero laboral en el país don Rafael Herrera Gil, un hombre con mucha capacidad de gestión, quien hizo realidad un proyecto que muchos deseábamos llevar adelante: políticamente consiguió que el gobierno argentino dijera que sí. Fue creada por Galicia Salud, un emprendimiento del Gobierno de Galicia, que gerenciaba en ese momento al Centro Gallego de Buenos Aires : así nació la obra social.  Esto no quiere decir que tuviera la propiedad, sino que el Gobierno de Galicia cumplió un rol muy importante. Rafael Herrera fue el padre del proyecto y yo lo acompañé en el momento de la creación; actualmente soy el presidente de OSPAÑA.

C. C: ¿Cuál fue el recorrido de OSPAÑA a lo largo de estos años?

Ha crecido mucho. Empezamos de cero. Cuando se rompió la relación entre el Centro Gallego de Bs. As. y la fundación  Galicia Salud, el Centro Gallego decidió terminar también el contrato prestacional con Ospaña. Fue un momento complicado: Ospaña tenía 5000 afiliados, de los cuales 4000 eran adultos mayores. Por suerte tuvimos siempre el apoyo del Gobierno de Galicia y de España, gracias a eso pudimos revertir la difícil situación. Hoy ya es una Obra Social sólida y de gran envergadura que atiende a más de 5000 adultos mayores gracias a los aportes que hacen los jóvenes.

C. C: ¿Por qué a OSPAÑA se la conoce como una entidad con responsabilidad social, solidaria?

Cuando se creó la obra social, los hospitales españoles estaban en crisis. Se pensó entonces que la obra social podría ser una tabla de salvación para muchos mayores: si una persona de 85 años quiere entrar a una obra social, no es posible. Hoy por hoy, nosotros cubrimos esas expectativas: hay una necesidad que analizamos con los Gobiernos de España y de Galicia. La quiebra del Hospital Español nos obligó, de alguna manera, a tomar la decisión. De las 600 personas que vinieron, 300 representaban una situación compleja porque era gente que no había podido ir a otro lado y, a la larga, económicamente podía ponernos en situación de desequilibrio. Para eso se había creado esta entidad y debíamos sacar adelante la situación.

C. C: ¿Y cómo está la situación en la actualidad?

Al día de hoy, es una gran satisfacción, pero también una preocupación: tenemos responsabilidad con la colectividad y con las 70.000 personas que confían en nosotros. Debemos mantener la sustentabilidad de la empresa porque incorporar gente bajo esas condiciones es como una caja de Pandora, esa es la amenaza más grande. Hoy la medicina es cada vez más cara y compleja y las personas viven más, pero no siempre mejor, y es un gran costo. Ospaña no ha pedido subsidios. Independientemente del gobierno de turno, siempre hemos contado con el Gobierno de Galicia, el apoyo institucional estuvo siempre. Hasta ahora no han hecho falta los subsidios, pero con el aumento de los costos no se sabe, en el futuro veremos.

C. C: ¿Con qué programas cuenta la entidad? 

Además de la obra social, tenemos una mutual. Por un lado, la obra social no puede tomar autónomos y, por el otro, tiene un concepto solidario en el que no hay planes superadores. Si una persona quiere, para tener más prestaciones paga una cuota de salud, y eso lo hacemos a través de convenios con Osde, Medife, el Hospital Británico, etcétera. Pero la mutual, llamada Mutual Ospaña, también ofrece planes de salud que permiten tener mayores posibilidades abonando una cuota diferencial. La diferencia está,más que nada, en los valores de la internación. Los planes superadores suelen tener mayores posibilidades de elección. Lo que intentamos con la mutual, por lo tanto, es lo siguiente: para ingresar a obra social, hay un período tres meses;la mutual no tiene esa carencia, lo incorpora y ya tiene servicio de salud: la mayor cantidad de personas que entra no tiene problema. También estamos trabajando en los planes de salud parciales porque hasta ahora el plan era total, pero la ecuación ha cambiado. Hoy, una  persona que tiene Pami, puede contratar con nosotros, por ejemplo, todo lo que no sea internación: atención primaria, consultorios médicos. El nuevo edificio nos permitirá, además, ofrecer muchas más oportunidades. Por otra parte, hoy es necesario incorporar más gente joven y desde la mutual estamos trabajando mucho en ello. Aun no hemos presentado y difundido en sociedad el proyecto, pero la idea es lanzar un plan que pueda sostenerse, anunciarlo luego en la Superintendencia y todo lo que implique su promoción; seguramente en los próximos meses lo haremos.

C. C: ¿El plan de adultos está ya instalado? 

Desde el punto de vista de negocios, sí: no hay problemas. Estamos contentos desde lo humano, pero el punto de visto económico no es tan beneficioso para las finanzas. En un plan de salud para gente mayor, no puede haber restricciones: si hay que operar una cadera, no se pregunta la edad. Es un plan solidario y tiene que seguir siéndolo. Ingresan por mutual pagando una cuota, si lo hacen por obra social, en cambio, lo hacen por los aportes. A personas individuales les alcanza, pero en relación de dependencia ya vienen con la familia. Ahora está abierto para que puedan ingresar al plan base.

C. C: ¿Cómo será el edificio que se inaugurara próximamente?

El edificio tendrá ocho plantas, con subsuelo y cocheras. En planta baja va a estar lo administrativo de la obra social y mutual. En el segundo piso habrá consultorios médicos y un auditorio para conferencias. Aún no hemos definido el uso del tercer y el cuarto piso: son plantas libres y estamos analizándolo, porque tiene que ser una concesión sobre el tema salud. No es simple porque, por un lado, es una cuestión económica porque nos ayudará a mantener el edificio, pero tiene que tener sí o sí interrelación con nosotros. En la situación en la cual está hoy la Argentina es difícil porque nadie hace un contrato a cuatro o seis meses, pero lo terminaremos y en agosto lo inauguremos.

C. C: ¿Cómo es un día de trabajo?  

En general, no tengo una función específica. La verdad es que colaboro con lo que sea necesario y participo en las tomas de decisiones, en las reuniones de trabajo: es muy difícil hacer un racconto. Soy una persona consciente de sus debilidades y fortalezas y trabajar en equipo es algo que me encanta y me enriquece En pocos meses terminaremos de construir e inauguraremos un edificio de más de 3000 metros cuadrados y estamos muy orgullosos. Hay mucho para hacer y hay días mejores y otros no tanto. De todas formas, en salud siempre aparecen problemas e inconvenientes y por eso hay que tener paciencia y comprensión.

C. C: ¿Qué es OSPAÑA para usted a partir de la relación que tiene con la colectividad gallega?

Soy hijo de gallegos, ¡y lo digo con orgullo! Es mi gente. Si la relación fuera con la colectividad rusa o polaca, la viviría desde afuera, pero la relación con la colectividad gallega la vivo y la siento muy dentro de mi corazón. Cuando era chiquito, mi madre trabajaba y me cuidaba una tía que hablaba gallego. La relación con la colectividad es mi esencia, no sé ser de otra manera. Es mi forma de relacionarme con el mundo. No es fácil escindirme. Por todo esto, Ospaña es muy importante para mí. Haber recibido, en su estreno, al primer socio, es algo que me gratifica muchísimo: hoy somos los mismos en un grupo muy dedicado y que se mantiene.

C. C: Ya que hemos hablado de sueños, de proyectos e ilusiones relacionados con OSPAÑA, ¿cuáles son los suyos?   

La verdad es que divido los sueños en dos: los posibles y los imposibles. Los posibles intento ir haciéndolos realidad. Tengo un sueño imposible también: ser inmortal —Seoane comparte risas cómplices al hablar sobre esto—. Por otro lado, tengo las preocupaciones de todos y las alegrías de los pequeños momentos que nos regalan los viajes, un paisaje, una charla café de por medio… La vida va pasando y soy consciente de ello: es placentero cuando las cosas salen bien, pero hoy sé que los pequeños éxitos son pasajeros.

C.C: Sin duda, esta entrevista será irrepetible. Muchas gracias por compartir con nosotros.

Sabe, hay gente que quiere trascender escribiendo un libro, plantando un árbol. Yo pienso que de lo que se trata la vida es de vivirla, eso es lo importante. Soñar está bien, pero no debemos perder de vista el presente.

C:C: Sin duda que la vida vale la pena. Esta entrevista, por ejemplo, se ha sumado al balance de los buenos momentos.   

Patricia Ortiz

Crédito fotográfico: Caminos Culturales 

ospaña.com.ar



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