Museo de la Legislatura Porteña: un espacio para conocer y pensar nuestra historia

Museo de la Legislatura Porteña: un espacio para conocer y pensar nuestra historia

Entrevista a autoridades del Museo de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hablamos con su Directora General, Lic. Marisa Bergman, y con la Lic. Laura Szames, a cargo de Investigación y Producción General de Contenidos.

P.O.: -¿Qué acciones se llevan adelante en el Museo de la Legislatura?

M.B.: -Actualmente estoy a cargo de la Dirección General del Museo, mientras que la Lic. Laura Szames se ocupa del trabajo de Investigación y Producción; ambas áreas son sostenidas por un grupo multidisciplinario de profesionales. Las dos sentimos muy de cerca la cuestión patrimonial, y realizamos una tarea que busca rescatar la historia de cada sitio, el legado que representa para todos los argentinos. Si bien es cierto que resulta muy sui generis tener un Museo en una Casa de Ley, la prioridad en la Legislatura tiene que ver con otra cuestión: partiendo de la base de que al no poseer el Museo una razón de ser per se, intentamos sí de que sea la posibilidad de que el patrimonio que por fuerza es menester guardar y proteger, cuente con un punto de exhibición que permita, bajo las normas de conservaduría, hacer que una Casa como la Legislatura, abierta a los visitantes, pueda compartir aquello que normalmente estaría distribuido en un depósito, reserva u oficina. El Museo cuenta la historia de la Legislatura a través de un trabajo de investigación permanente, y del aporte de bienes patrimoniales que recibimos. Por lo tanto, trabajamos sobre dos ejes, por un lado la historia de la Legislatura, y por el otro, la historia del diseño y construcción del edificio por parte de los arquitectos Héctor Ayerza, Edouard Le Monnier y el contratista, Luis Falcone. respectivamente.

Marisa Bergman

Marisa Bergman

P.O.: -¿Quién propuso la creación del Museo?

M.B.: -La propuesta nació del entonces Vicepresidente de la Legislatura, Cristian Ritondo, quien propuso un Museo para la Legislatura. Luego, la Vicepresidente primera de la Legislatura, Carmen Polledo, fue quien impulsó el proyecto en esta segunda etapa. El Museo, que se terminó en un año, está situado en las galerías del Salón Dorado del San Martín. Elegimos dos lugares que estaban totalmente tomados como depósitos de basura y muy desaprovechados. Eran oficinas mal equipadas, que además ocupaban un lugar muy valioso del Palacio. En principio nos dedicamos a la puesta en valor del espacio que ocupa; más adelante pensamos en la idea de rescatar el lugar y otorgarle un uso digno, por ser más que un lugar de tránsito o exhibición. Se respetaron los detalles relativos a su carácter de edificio patrimonial, que debe preservar cierta temperatura, iluminación o cableado ya que, en caso contrario, hubiese implicado inseguridad para el visitante y para el bien. Nuestro interés pasa tanto por lo que se muestra como por lo que está “en la sombra”; me refiero específicamente a la inversión de presupuesto para reparar de modo óptimo el sitio. Es un trabajo que puede no verse, pero quienes estamos en la gestión lo valoramos muchísimo; no nos importa la exhibición por la exhibición misma.

L.S.: -Las obras que guarda el recinto son el resultado, en gran parte, de los concursos que se realizaron durante los inicios del Concejo Deliberante. En el recorrido encontramos muchos artistas de renombre. La sala específica que guarda estas obras se llama Sala de Buenos Aires, y está ubicada frente al recorrido histórico-arquitectónico que comentó antes Marisa. Actualmente contamos con once obras, que ingresaron en un proceso de enmarcado museológico: son creaciones que recibimos luego de permanecer guardadas durante mucho tiempo. Muchas veces, el tiempo atenta contra las condiciones de preservación y conservación.

Laura Szames

Laura Szames

P.O.: -¿Cuántas personas trabajan en el lugar?

M.B: -Somos siete. La Directora de Patrimonio es Vanina Pastori, que trabaja junto a las conservadoras Liliana Calvo, Carla Coluccio y Miriam Moguilevsky. En el Museo estamos Laura Szames, yo, y también la guía del sitio, Constanza Fernández Oubeid. Básicamente, todas nos unimos en un trabajo que desarrollamos con mucha pasión, y que nos proporciona un espacio de crecimiento y enriquecimiento grupal. Estamos ejerciendo una función pública; no podemos decidir individualmente, sino a través de un trabajo de equipo. Existen personas que nos supervisan y dirigen. Todo el tiempo interactuamos con profesionales de Ceremonial y Protocolo, al igual que con el Área de Visitas Guiadas.

P.O.: -¿Qué actividades se desarrollan en la Biblioteca de la Legislatura?

M.B.: -Hemos trabajado en la intervención museológica para contar su historia y en el tratamiento apropiado para los libros antes de su exhibición. Existe un trabajo muy específico, llevado adelante por los restauradores de la Biblioteca, que consiste en el manejo de técnicas para abrir los libros sin dañarlos, protegerlos del polvo, de la humedad, etc. Lo hacen con una idoneidad tal, que suma y mucho a nuestra filosofía de dejar un legado digno para los que vienen. Muchas veces pensamos con Laura si exhibir una obra o resguardarla. Esta decisión debe ser conjunta, ya que no sólo “mostramos”, sino que también preservamos.

Museo Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Museo Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

P.O.: -¿Por dónde pasa la generación y propuesta de proyectos relacionados con las carreras de ambas?
L. S.: En lo que a mí respecta, soy Licenciada en Ciencias Políticas. Por fortuna, logré orientar mi carrera dentro del Museo hacia lo que más me atrae: encontrarle la veta política al recorrido, que es por demás interesante. No sólo contamos la Historia “con mayúscula”, sino también diferentes relatos interconectados, tal vez menores, pero que ayudan a explicar otras situaciones. ¡No existe la verdad absoluta! De hecho, en este espacio museológico, se puede visualizar claramente que cada panel está compuesto por diferentes recuadros removibles. Nos ha pasado encontrar una información más certera u otro tipo de referencia, para luego editarla y cambiarla. La gente que trabaja en el lugar ayudó a conformar el guion; una parte estaba armada y otra es propia de la anécdota. La Legislatura está compuesta por dos edificios históricos, el Palacio Ayerza, y contiguo a él, el Palacio Aguirre, una casa con características arquitectónicas muy relevantes. En su momento se lo llamó “Casa Museo”. En el presente, estamos abocados a un proyecto de Victoria Aguirre para contar esa parte de la historia, que hasta hoy no se había tenido la oportunidad de dar a conocer.

M.B.: -Me emociona trabajar en un edificio que custodia tanta historia. Soy Licenciada en Psicología y docente, y por eso me ocupo de todo lo relativo a la gestión cultural desde una perspectiva educacional. Afirmar que un relato no es hegemónico, tiene que ver con una idea política que supone que el abordaje de la Historia se enriquece cuando participan muchas voces. Nuestros visitantes se concentran en los paneles donde contamos los hechos históricos con una línea de tiempo. Si en el transcurso de nuestras investigaciones descubrimos nuevos datos para la narración de los hechos, las placas se reemplazan fácilmente por estar así pensado el dispositivo: en base a un concepto educativo e ideológico que se completa con aportaciones diversas.

P.O.: -¿Reciben muchos visitantes?

L.S.: -Está abierto al público desde marzo, mes en el que comienzan las visitas guiadas. Claro que estamos algo limitados por la actividad política de la Casa, ya que los jueves hay sesiones y se limita el acceso al público. Adaptarnos es todo un desafío, el museo funciona en orden a las limitaciones que tenemos, pero la respuesta es muy buena, nos deja satisfechos. La hemeroteca funciona en el subsuelo y también está a disposición del público. La Biblioteca, por su parte, es otro centro de referencia importante.

Inauguración del Museo de la Legislatura: Lic. Marisa Bergman, Cristian Ritondo, Carmen Polledo y Carlos Serafín Pérez

Inauguración del Museo de la Legislatura: Lic. Marisa Bergman, Cristian Ritondo, Carmen Polledo y Carlos Serafín Pérez

P.O.: -¿Cuándo comienzan a crearse los proyectos que componen la agenda anual?

M.B.: -Siempre se presenta un proyecto a principios de año, porque se aplica a la gestión anual del Museo, cuya administración es muy meticulosa. A veces tenemos ganas de generar proyectos ambiciosos y nos damos cuenta de que no es una gestión autónoma, que existen prioridades, una logística y una actividad permanentes. Puede suceder que nos proponemos poner en valor una sala y a poco de ello entendemos que por su actividad continua, restaurarla implicaría no cuidarla, limitar su función o ir en desmedro de su valor patrimonial. Este año, enmarcar obras es parte del proyecto, como también la limpieza de bustos, la puesta en valor del Salón de Eva Perón -con todo lo que significa-, el tapizado de los sillones, la recreación de las salas con sus cortinas originales, entre otras labores. La puesta en valor implica asimismo discriminar entre lo que pertenece a la historia de la sala y lo que a veces, de una manera más bien mítica, se le adjudica al lugar. Nos encontramos con muchos objetos que no pertenecían a esa época, ni al uso que Evita les dio.

P.O.: -¿Qué te sorprende al entrar a la Sala de Evita?

L.S.: -Dentro del Museo se rehízo del modo más fiel posible su oficina de los días en que comenzó a trabajar en la Fundación de Ayuda Social. En un pequeño espacio de la galería superior del Salón Dorado, se recreó a Evita misma, con una escenografía muy fiel, entregando objetos con gente alrededor. En el piso de abajo se sitúa el vestidor, los servicios del Salón. Hay objetos que remiten a su trato con delegaciones diplomáticas y a su trabajo con quienes acudían en busca de ayuda. El Salón Eva Perón, con su impactante despacho y mobiliario, presenta paredes revestidas con una madera muy particular. E independientemente de que haya sido utilizado por Evita, hay que decir que el Palacio es una obra de arte en sí misma. Presenta detalles minuciosos, que incluyó el arquitecto, el diseño de los herrajes, las cortinas; es notable el nivel de delicadeza. Paradójicamente, fue inaugurado en 1931, un momento sin democracia en el país. En el Museo señalamos con negro los períodos no democráticos, justamente por la veda de las funciones del Concejo Deliberante que rigió entonces. Pero volviendo al aspecto edilicio, se impone llamar la atención sobre su impresionante estructura. Claro que los salones hoy por hoy no compatibilizan con las actividades legislativas específicas que se desarrollan, muchos eran de baile o para banquetes, y sus pisos deben ser preservados. En fin, es testimonio de una época en la cual se vivía de un modo muy diferente.

P.O.: ¿Cómo se adaptó el sitio a los usos actuales?

L.S.: -El Palacio ha debido adaptarse de manera muy drástica. Aumenta la cantidad de asesores, de legisladores, etc. Las oficinas son más bien pequeñas, y las actividades son permanentes, se nombran Huéspedes de Honor, se disponen orquestas, se organizan eventos culturales, etc. En este caso, la democracia se diversificó, la Legislatura es un lugar de puertas abiertas, hay audiencias públicas, visitas, encuentros. Tiene un marcado signo pluralista que buscamos profundizar.

P.O.: -¿Qué expectativas tienen para la segunda edición del “Día de los Monumentos” organizado por la Comisión Nacional de Monumentos?

L.S.: -Ya participamos de la Noche de los Museos. La casa política se adaptó oportunamente a las necesidades museológicas, poniéndose al servicio de los visitantes. En el caso del Día de los Monumentos, coordinaremos logísticas y recibiremos a mucha gente. Más allá de visitas guiadas, impulsaremos que la gente nos conozca y disfrute del lugar.

Museo Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Museo Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

P.O.: -¿Qué valor le otorgan a este lugar de trabajo?

L.S.: -Aquí convergen diversos ejes arquitectónicos e históricos. El objetivo es ofrecer al visitante un recorrido con mucho contenido.

M.B.: -Creo que representa la oportunidad de recorrer un edificio que puede contar su historia; en ese sentido, remite a la literatura infantil, donde las cosas inanimadas tienen su propia voz. Creo que con este humilde trabajo, Laura y yo le hemos “puesto una voz al edificio”, amén de la sustantiva voz político-democrática que le es inherente. Me parece lindo que un visitante llegue, vea y experimente.

P.O.: -Por otro lado, observo que no hay demasiada conciencia en el cuidado de nuestro patrimonio. ¿Cómo lograr un cambio cultural?

M.B.: -Los museos no tienen que ver sólo con “cosas guardadas en una vitrina”. Esos objetos revelan, según su estado, si pueden o no ser exhibidos. Nuestra mirada es sensible y genera empatía con quienes nos visitan, pero pretendemos seguir creciendo.

Más de Marisa Bergman
Licenciada en Psicología. Universidad de Buenos Aires
Senior Education. Universidad Hebrea de Jerusalem
Inauguró y dirige el Museo de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires (2015-2017)
Se dedica a la gestión cultural y a la educación en valores.
Ex Directora del Museo Judío de Buenos Aires.

Más de Laura Szames
Formada en la Universidad de Buenos Aires y graduada con honores en la Carrera de Ciencia Política; con una maestría en Defensa Nacional.
Inició su recorrido profesional en la ciudad de Jerusalem como investigadora en el Instituto Truman de la Universidad Hebrea y del Museo de la Shoa en la misma ciudad.
A su regreso, trabajó como coordinadora general en el Museo Judío de Buenos Aires y luego en la Producción General de Contenidos en el Museo de la Legislatura, inaugurado en 2015.

Patricia Ortiz



Comentarios en Facebook

[fbcomments]

Dejar un comentario