Museo Argentino del Títere, Patrimonio de Buenos Aires

Museo Argentino del Títere, Patrimonio de Buenos Aires

Entrevista al doctor Antonio Depiano, coautor del libro “Museo Argentino del Títere – Patrimonio de Buenos Aires”, y a la escritora Mariana Vicat, productora de la obra, que se constituirá en una herramienta insoslayable para conocer mejor la historia y el desarrollo del arte titiritero en la Argentina. El libro rinde homenaje a Mané Bernardo y Sarah Bianchi, dos célebres artistas locales, pioneras en este arte, que movieron los hilos con magia y talento. La publicación se concretó dentro del Programa de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, que estimula el interés público por este singular género artístico, de remota data, cuya evolución (en materia de diseño objetual y de técnica expresiva) nunca cesa de sorprender. El Museo Argentino del Títere, abocado a reunir y exhibir objetos relativos a su materia, presentó la obra, clave para la divulgación de esta forma expresiva tan singular.

¡Que se abra el telón y comience la función! En una esquina del barrio de San Pedro Telmo, un cartel colorido indica sobre la puerta de madera que estamos ante el valioso Museo del Títere, Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. Establecido en el antiguo hogar de los Bernardo, donde nació Mané, el Museo nos ofrece una biblioteca con preciados libros atesorados en el tiempo. En la planta baja, una profusa colección de títeres y documentos; la sala angosta, que lleva el nombre de un ilustre titiritero, Federico García Lorca, invita a la intimidad y la ilusión… porque cuando se apagan las luces, el teatrillo de títeres brinda a los visitantes toda su magia y encanto. Mané Bernardo y Sarah Bianchi, dos vidas enteras dedicadas al rescate de un arte que acompaña al hombre desde el albor de la historia. Ambas cultivaron el arte de diseñar y pintar cabecitas, cuerpos, coser sus túnicas con retazos de sarga o milagritos de encaje, escribir obras para los personajes que animaban con sus cuerpos y voces, en definitiva: dos artistas entregadas por entero al complejo arte de insuflar drama a sus creaciones.

Museo del Títere. Fachada

Museo del Títere. Fachada

CC: ¿Por qué fue creado el Museo del Títere?
Antonio Depiano: El Museo Argentino del Títere, fue creado por dos titiriteras y grandes artistas, Mané Bernardo y Sarah Bianchi. Su fin es reunir y difundir el material que hace a nuestro patrimonio cultural específico. La sede es una casa muy antigua, que a pesar de que funciona “a puertas abiertas” desde 1995, se transformó asimismo en Museo Itinerante a partir de 1985. En su interior, se aprecian las colecciones que aparecen en las páginas del flamante libro. Mané Bernardo no llegó a ver el Museo abierto, ya que falleció en 1991, y Sarah lo abrió recién en 1995. El origen es la gran colección de piezas de títeres y otros objetos que fueron juntando durante sus viajes por todo el mundo. En 1950, por ejemplo, organizaron la Primera Exposición Internacional de Títeres, promulgada por la UNESCO, que se llevó a cabo en la Galería “Juan de Garay”, debajo de la Avenida 9 de Julio. Para la ocasión, los visitantes ofrendaron objetos que hoy forman parte del Museo.

CC: ¿Qué es lo que más le atrajo durante la producción del libro?
Mariana Vicat: Me gustan los títeres y la historia que, contra viento y marea, estas dos mujeres comenzaron en 1940; fue una lucha por llevar su obra adelante de forma admirable. Aunque Mané era mayor que Sarah, las dos se combinaban muy bien, y llegaron a contar con una colección espléndida, cuyo reconocimiento las ayudó en el mantenimiento del Museo.

CC: ¿Qué nos cuenta el libro?
A.D: El libro se inició gracias al Programa de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires. Con la intervención de Mariana Vicat y Benito Blanco, logramos publicarlo. El texto ofrece una reseña somera de lo que es el género titiritero en el mundo. Mané y Sarah recorrieron 27 países en treinta días, e hicieron funciones en las ciudades más importantes. La colección permanente del Museo Argentino del Títere, es un patrimonio para destacar y admirar, que no tiene antecedentes en nuestro país. Actualmente, resulta importante reciclar esta vieja casona adonde funcionamos desde 1880, y ponerla en valor, ya que se ha vuelto muy costoso mantenerla. Ambas mujeres no necesitaban aportes porque tenían premios vitalicios que facilitaban la conservación.

CC: ¿Cuánto tiempo llevó la investigación?
A.D: Más de un año. De los tres que escribimos, solamente el texto de Julio Cacciatore, sobrino de Sarah Bianchi, tenía un conocimiento previo del Museo. Personalmente, debí investigar para la primera parte del libro, la reseña histórica y la búsqueda del origen del género titiritero. Mariana Vicat, por su parte, aportó el capítulo “Títeres, alter egos reveladores”. El doctor Oscar De Masi, concibió el capítulo titulado “Iconografía devocional de un titiritero de sí mismo”.

Ensayo de pantómanos

Ensayo de pantómanos

CC: ¿Cuál fue el tema que más le gustó investigar?
A.D: El origen del genero titiritero es por demás interesante, y casi tan antiguo como el mundo. Se encontraron marionetas en tumbas egipcias, muñecos articulados, etc., incluso ya se hablaba de alguna suerte de “titiritero”. El origen se disputa entre India y China, los expertos señalan la existencia de titiriteros varios siglos antes de Cristo. En los templos griegos, antes que los oradores, aparecieron los títeres.

CC: ¿Qué es un títere exactamente?
A.D: Todo objeto que cumpla una función dramática ante un público; aunque sea una madera, en esa función, ya es un títere.

CC: En esta mesa, ¿se puede realizar una expresión dramática?
A.D: Por supuesto. Una copa o botella significan algo que todos conocemos, si los dejamos inmóviles; en cambio, si les conferimos otra significación y se la hacemos representar, se convierten en títeres. Otra hipótesis sobre el origen de los mismos, afirma que fue el primer muñeco confeccionado por el hombre.

Mane, dos actores y Toribio

Mane, dos actores y Toribio

CC: ¿Han presentado el libro oficialmente?
A.D: Sí. Lo hicimos en los salones de la Fundación Mane BernardoSarah Bianchi, y deseamos hacerlo próximamente en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura. Además, estamos conversando para lograr que sea declarado de interés cultural.

CC: ¿Por qué eligieron el título?
M.V: Porque el Museo es un institución significativa de la Ciudad de Buenos Aires. Es menester cuidarlo, es muy valioso, y es un lugar de difusión de cultura e historia fundamental para la comunidad. Recibimos muchos grupos de escuelas, los chicos se entusiasman al conocerlo.

CC: ¿Cuál es su historia en el Museo?
A.D: El Arq. Roberto Cacciatore es sobrino de Sarah Bianchi, y fue mi primer celador en la escuela secundaria. Luego de varios años de amistad, me invitó a formar parte de la Comisión Directiva de la Fundación, sabiéndome aficionado, ya que tuve un teatro de títeres desde los catorce años hasta los veinte. Después de una serie de movimientos internos y de la muerte de Sarah, él quedó como Presidente y yo como Vice. Luego, él renuncio a la Comisión y yo pasé a ser el Presidente.

CC: ¿Sarah tuvo una relación cercana a los niños?
A.D: Claro. Ella trabajó en Estados Unidos con los creadores de los famosos Muppets. Además, en Italia, Mané Bernardo fue condecorada con la orden de Cavaliere de la Cultura por su actividad plástica como pintora. Sarah empezó ayudándola a pintar los títeres, y se dedicó a ello porque a pesar de ser profesora de literatura, su auténtica vocación era la pintura. Ambas fueron docentes en varios espacios, y Mané fue la creadora de la “Cátedra del Títere” en la carrera de Psicopedagogía de la Universidad del Salvador, donde Sarah fue profesora. Por otro lado, ambas tenían sumo interés en desarrollar actividad de títeres para adultos.

M.V: Ellas se llamaban “las pantomanas”, utilizaban las manos desnudas con algo que significara un personaje. Podía ser un anillo, un dedito… fueron las primeras en el mundo en la actividad que amaban desarrollar.

Museo del Títere. Vitrina

Museo del Títere. Vitrina

CC: ¿Mariana, en qué aspectos te centraste para escribir “Títeres, alter egos reveladores”?
M.V: Los títeres no son simples muñecos, cuando tienen contacto con el titiritero se transforman en un alter ego (otro yo), y lo que planteo es que desde mi punto de vista son reveladores, porque se utilizan no sólo lúdicamente, sino también en terapias. Existen personas que le cuentan al títere lo que no pueden confiarle al adulto de carne y hueso. Los titiriteros tienen una conexión especial con el muñeco. Sarah Bianchi hacía un juego en el cual ella era buena y el muñeco malo. Le hacía decir lo que ella callaba.

CC: ¿Por qué es interesante su lectura?
M.V: Porque representa un camino hacia algo muy social y solidario. En cada títere veo a alguien que cuenta una historia.

CC: Si tuviésemos que pensar en las diferencias o similitudes entre un títere del Museo porteño y otro del Museo de Lalín, ¿cuáles serían?
M.V: Los personajes fantásticos que aquí y allá se conocen con nombres diferentes tienen la misma esencia. Es realmente interesante, y mi teoría (respaldada por Jesús Callejo, experto en seres fantásticos de Madrid), es que los personajes viajaron de un lado al otro sin problemas, son los mismos en todas partes del globo, son “arquetipos”, aunque se los llame de diferentes maneras. En Galicia, cultura celta de por medio, el asunto se torna aún más apasionante…

Patricia Ortiz
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Museo Argentino del Títere – Patrimonio de Buenos Aires.
Producción editorial: Abey Ediciones – Mariana Vicat.
Los textos pertenecen a Julio Alberto Cacciatore, Oscar Andrés De Masi, Antonio Eduardo Depiano y Mariana Vicat.
Prologado por el ex-Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ángel Mahler.

Sarah, Mane y un barbado personaje

Sarah, Mane y un barbado personaje



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