Mont Saint-Michel, historia y transformación de un Patrimonio Mundial de la UNESCO

Mont Saint-Michel, historia y transformación de un Patrimonio Mundial de la UNESCO

La magnífica historia del Mont Saint-Michel se remonta al año 708, cuando el Arcángel Miguel se apareció en sueños a Aubert, Obispo de Avanches, en Normandía. Aubert erigió entonces un primer santuario en honor al Arcángel en Mont Tombe. En 966, un grupo de monjes se estableció en el lugar y así nació el Monasterio Benedictino que muy pronto se convirtió en uno de los puntos más importantes de peregrinaje para el cristianismo. Durante la Edad Media albergó una inmensa cantidad de manuscritos que le valieron el nombre de “Ciudad de los libros”, de alguna manera guardiana de la cultura medieval.

Mont Saint-Michel

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Las cuestiones políticas no podían mantenerse al margen ya que el monte estaba situado en el límite entre Normandía y Bretaña. Así, a partir del siglo XIV se realizaron nuevas fortificaciones para contener los ataques ingleses y la Abadía resistió la Guerra de los Cien Años. La muralla que rodea el monte y sus numerosas torres defensivas son consideradas un ejemplo de arquitectura militar, y aquella heroica defensa convirtió al Mont Saint-Michel en un lugar representativo de la identidad nacional, en un lugar simbólico.

Mont Saint-Michel

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Luego de la Revolución Francesa, los monjes fueron obligados a abandonar el lugar, que se utilizó como prisión durante casi un siglo, hasta 1863. La Abadía presentaba muchos daños estructurales, por lo que en 1874 fue declarada Monumento Histórico y así comenzaron las ininterrumpidas tareas de mantenimiento y restauración que aún hoy se realizan en el edificio y en toda la isla. Gracias al esfuerzo y a la dedicación de quienes cuidan este valioso espacio, hoy podemos acercarnos a visitar y sentir el esplendor de una abadía que los hombres de la Edad Media consideraba la representación de la Jerusalén celeste sobre la Tierra.

El Mont Saint-Michel fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1979, y en 1998 también fue reconocido como parte del Camino de Santiago bretón. Hoy son muchos los peregrinos que comienzan su Camino allí, por lo que la importancia de las peregrinaciones medievales y del valor que en esa época se le daba siguen vigentes.

Mont Saint-Michel

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La Abadía que corona el monte es una construcción única, emplazada a 80 metros de altura y que permite observar atardeceres mágicos desde una de sus terrazas. Además, luego de casi diez siglos de modificaciones y restauraciones obligadas por el clima y el deterioro, la Abadía ofrece una especial combinación de estilos arquitectónicos. La distribución de los distintos edificios alrededor del monte, las murallas y la imponente presencia del edificio en la cima provocan una extraña sensación de pequeñez y admiración al acercarse. Y uno no deja de preguntarse cómo el hombre se atrevió a desafiar los límites de la naturaleza y construir edificios —ahora monumentos— pensados para funcionar como una comunidad religiosa y que atravesaron guerras, funcionaron como prisión y albergaron finalmente a distintas órdenes monacales antes de que nosotros crucemos sus puertas.

Patricia Ortiz
Crédito fotográfico: Caminos Culturales

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