Los Artesanos 1902, un lugar para festejar el Año Nuevo en el centro de Madrid

Los Artesanos 1902, un lugar para festejar el Año Nuevo en el centro de Madrid

A la Puerta del Sol se llega desde diversos puntos del centro de Madrid. Es visita obligada de turistas que quieren tomarse una foto al pie de la Estatua Ecuestre del Rey Carlos III, o del Oso y el Madroño, junto a la calle Alcalá.

Diversas calles cruzan esta histórica plaza y cada una tiene su encanto. La del Arenal es una de ellas y en estas fiestas contagia el espíritu de alegría y renovación. Al mediodía se puede apreciar el ir y venir bullicioso de la gente que se detiene a tomar café, comprar regalos o visitar la Iglesia de San Ginés. En el Arenal, la voz y la guitarra de los artistas callejeros sorprenden en una esquina como parte del atractivo mundo madrileño.

En la ciudad, la oferta gastronómica es de primera línea: los restaurantes no dejan de ofrecer sus exquisiteces.

Y Juan Gabriel Segura no es la excepción. Entrega folletos y señala que en la calle San Martín se encuentra Los Artesanos 1902, una tradicional Churrería-Chocolatería-Restaurante donde se come muy bien.

Es un negocio familiar cálido y una casa donde detenerse a degustar exquisiteces en la capital de Madrid.

“Disponemos de tres espacios. De entrada pasamos a un salón iluminado y mesas para tomarse un chocolate caliente con churros; aquí se desayuna, se merienda y se disfruta a cualquier hora de un producto artesano favorito de Madrid”, dice el joven, que pertenece a la quinta generación de una familia de churreros y chocolateros que se instalaron allá por 1902.

El lugar sorprende por su historia y por el aroma que proviene de la cocina conducida por especialistas que satisfacen los deseos de los amantes de las sabrosas porras con chocolate y de los churros que lucen formas diferentes de las conocidas.

Los Artesanos 1902

Los Artesanos 1902

Al llegar al primer piso, los mozos atienden pedidos de riquísimas ensaladas, tapas, rabo de toro al chocolate, el clásico jamón ibérico, el solomillo, o el típico cocido madrileño.

Los Artesanos 1902 tiene años de historia guardada en la misteriosa cueva, a la que se accede por una escalera que desciende a un sótano. En aquellos años, fue almacén, bodega de vinos, sala de restaurante y también se usó como refugio durante los bombardeos durante la Guerra Civil.

La familia de Juan Gabriel también guardó un secreto que fue pasando de padres a hijos y de generación en generación: “Mi trabajo es estar al pie del cañón día a día controlando que cada una de las personas que consume en Los Artesanos 1902 salga satisfecha luego de consumir nuestros productos”, comenta Juan, quien también está a cargo del departamento de Producción y Marketing, que impulsa el incremento de su clientela a nivel nacional e internacional.

“Me siento orgulloso de mis antepasados. Mis abuelos y mis padres recorrieron un camino desde 1902 a la actualidad. Fueron 112 años de trabajo y de sacrificio diario y de estar al pie del cañón, ya que el mundo del hostelero no tiene un futuro asegurado si no se trabaja de esta manera”.

Juan Gabriel nos invita con el humeante chocolate acompañado por la bollería artesanal al tiempo que, desde sus amplios ventanales, se puede observar la calle San Martín, donde Los Artesanos 1902 se destaca por su calidad, tradición e historia familiar.

www.losartesanos1902.com

Patricia Ortiz

Los Artesanos 1902

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