La Casa de San Juan en Buenos Aires, morada histórica de Domingo Faustino Sarmiento

La Casa de San Juan en Buenos Aires, morada histórica de Domingo Faustino Sarmiento

Ana María López, Directora de la Casa de San Juan en Buenos Aires, recibió al contingente de visitantes que recorrió las instalaciones de la Casa en la que vivió durante sus últimos años Don Domingo Faustino Sarmiento.

La visita guiada, a cargo de la Secretaria de Cultura, D. Silvana Hernández, describió detalladamente los rincones en los cuales el gran estadista argentino solía leer, descansar, recibir invitados, o simplemente compartir actividades con su familia luego de ejercer la Presidencia -desde 1875 hasta 1888, año de su muerte en Paraguay-. Esta Casa, uno de los paseos culturales más interesantes de la ciudad de Buenos Aires, iba a ser demolida en el año 1947, cuando finalmente fue adquirida por el Estado Nacional, que luego la cedió a la Provincia de San Juan. En el año 1984 comenzó a funcionar como Casa-Museo.

Casa de San Juan en Buenos Aires

Casa de San Juan en Buenos Aires

Se trata de una casa “larga”, con tres patios alrededor de los cuales se disponen las habitaciones: “Sarmiento tuvo aquí una vida familiar muy apacible”, señaló Hernández, mientras hacía notar a los presentes la puerta de ingreso plegable por la que Sarmiento ingresaba todos los días, a pie o en su carruaje, al patio principal, el más pequeño de los tres: “Es un patio que se mantiene prácticamente como lucía en sus mejores años; embaldosado en damero blanco y negro, a imitación de los templos masónicos, fue restaurado aunque mantiene las aberturas originales. Aquí, Sarmiento mantenía extensas charlas con sus invitados”, continuó. Seguidamente, la Directora se explayó en la descripción del segundo patio, con aljibe y galería, y del tercero, que cuenta con parras y un retoño de la famosa higuera sarmientina en San Juan.

Pensemos que la vida en aquel tiempo era muy diferente a la de nuestros días. Hoy vemos edificios que antes no existían. Cuyo era una calle empedrada, a la que luego se le cambió el nombre: “Cuando salgan y crucen la calle, verán que en el frente y arriba de esta morada, hay una placa que dice: ‘Aquí hay dos Sarmientos en una construcción de estilo no italiano’”, remarcó Hernández.

Casa de San Juan en Buenos Aires

Casa de San Juan en Buenos Aires

Con el fin de que el grupo pudiera comprobar el esplendor del mobiliario, la Directora de la Casa se refirió a los valiosos sillones de terciopelo, cuadros y preciosas esculturas que guarda el sitio: “Sarmiento fue un hombre que amaba todas las expresiones del arte: valoraba la pintura, la música, la escritura; no por nada es considerado el escritor romántico más prolífico e importante de habla hispana del siglo XIX. Recordemos que escribió una obra de cincuenta y dos tomos, inicialmente fascículos, que sus nietos transformaron en libros”.

Sarmiento no tuvo casa propia desde el inicio de su presidencia en 1868, hasta el final de la misma en 1874; por este motivo, su fiel asistente Ocampo, le sugirió ahorrar dinero con el fin de adquirir esta antigua vivienda, de más de doscientos años. Antes de que Sarmiento se transformase en su dueño, la Casa perteneció a una familia entrerriana. “Él vivió aquí y no quiso modificar nada”, continuó Hernández, “las mamparas que se abrían y cerraban, posibilitaban la ampliación del salón, que con ese simple movimiento se convertía y adaptaba a las múltiples reuniones que realizaba con próceres y políticos de la época”.

Casa de San Juan en Buenos Aires

Casa de San Juan en Buenos Aires

Además de la descripción del lugar, el circuito incluyó la representación teatral de Ana Faustina, quien fuera hija de Sarmiento y madre de seis hijos, cuatro mujeres y dos varones. La crianza de los niños corrió por cuenta de Ana Faustina y Ana Rosario, el ama de llaves, en un ámbito de tranquila vida familiar.

Resulta de veras emocionante detenerse en el espacio que el gran sanjuanino ocupaba durante su tiempo de lectura, escritura y reflexión. “El recinto está dividido en dos: una parte es el Escritorio, con su silla querida, sus escrituras, su sillón; la otra, es la Biblioteca. Aquí terminó de escribir ‘Vida de Dominguito’, obra en honor al hijo adoptivo que recibió su apellido, y que encontró la muerte en la Guerra de la Triple Alianza”, describió con detalle la Secretaria.

El tiempo pasó rápidamente. Y el 11 de septiembre, ya en Paraguay, el Gran Sanjuanino pasó a la inmortalidad. Por este motivo, la residencia fue vendida poco después. Luego, entre 1910 y 1930, funcionó en sus instalaciones una escuela. Hasta que en 1948, fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Casa de San Juan en Buenos Aires

Casa de San Juan en Buenos Aires

Al llegar al dormitorio, Hernández se explayó en torno al lugar de descanso de Sarmiento: “Observamos imágenes tomadas del Museo Histórico Sarmiento del barrio de Belgrano, donde se encuentra una figura religiosa. Está la cómoda, su ropero, la cama a cuya izquierda vemos un cuadro de Sarmiento en sepia, no tan conocido; se trata de un Sarmiento joven, de treinta y cinco años, ya algo calvo. Es una pintura de la época en que se casó con Benita Pastoriza, la madre de Dominguito”.

Continuando el recorrido, los visitantes entramos en otro sector, de cuadros con sus nietas, su hija y su hermana doña Rosario, que ocupaba el cuarto más importante. Y prosiguió el relato la Guía: “Sus nietas descollaron en las manualidades, el bordado y el canto. Eugenia fue una eximia artista plástica, ya que había tenido en su tía Procesa, de quien heredar el talento por las artes plásticas; quienes la conocieron, la distinguieron por ser la primer artista plástica mujer en la Argentina. Eugenia realizó los mejores retratos de su inmortal abuelo, quien a su vez la estimuló en la toma de clases con pintores llegados de Europa. Sarmiento armaba reuniones y, en forma pícara, propuso la exhibición de las obras en esta Casa, muestra que fue la primera exposición plástica de una mujer, ya que aún no existían las galerías de arte”, puntualizó.

Ana María López y Silvana Hernández

Ana María López y Silvana Hernández

El segundo patio cuenta con un aljibe y una galería. El tercero, con parras y un retoño de la famosa higuera de la casa de Sarmiento en San Juan. Sarmiento amaba todas las expresiones del arte. Tanto como a los pájaros. El suyo fue un hogar activo y alegre, ya que Domingo era muy divertido. Le gustaba compartir un Mistela sanjuanino y un dulce con sus visitas.

“Sarmiento amaba a los niños. En sus años de acción política, han venido escolares a visitarlo por su calidad de referente; pensemos que gozamos de una educación laica, normal, popular y gratuita gracias a él. Por eso es considerado en toda Latinoamérica como su gran maestro. Es una figura señera y también actual. Entre tantas empresas que desarrolló durante su presidencia, hay que mencionar al primer observatorio del país, ubicado en Bosque Alegre, Córdoba, que aún existe. Sarmiento trajo a los mejores científicos de la época, venidos de Alemania, para poder comprender y prevenir los movimientos climáticos y su incidencia en los cultivos. También fue un gran viajero. Alguien que no disponía de demasiado dinero pero se cultivaba. Aprendió idiomas por sí mismo. Una faceta más para conocerlo y admirarlo, lo que siempre tratamos de hacer en esta Casa”, cerró emocionada la Secretaria de Cultura Hernández.

Patricia Ortiz

Crédito fotográfico: Caminos Culturales



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