Entrevista al doctor Oscar Andrés De Masi, especialista en Patrimonio

Entrevista al doctor Oscar Andrés De Masi, especialista en Patrimonio

En un acto realizado el 8 de abril de 2014 en la Galería de Forjadores del Patrimonio Argentino de la Escuela Nacional de Museología, el actual presidente de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, Arq. Jaime Sorín y su vicepresidente, Prof. Arq. Alberto Petrina, dieron la bienvenida al nuevo regente de la escuela, arquitecto Pedro Delheye, quien estuvo acompañado por su antecesor, el doctor Oscar Andrés De Masi.

—¿Qué opinión tenés de la presentación del nuevo regente de la ENaM?

—El Arq. Pedro Delheye fue una de las tres personas que sugerí ante la CNMMyLH para sucederme, cuando renuncié como regente, en el año 2013. Por lo tanto, tengo acerca de él la mejor de las opiniones, en el aspecto humano y en su idoneidad profesional. Era ya hora de que se cubriera esa función de dirección de la Escuela. Rescato de los discursos de presentación el reconocimiento de la importancia de la Escuela, en especial del cuerpo docente y del alumnado.

—¿En qué condiciones recibe la Escuela el Arq. Pedro Delheye?

—Creo que, quizá sin querer, muchas cosas dejaron de implementarse desde mi retiro, precisamente por la falta de la figura del regente y una situación transitoria que no estaba en los planes de nadie que se prolongara tanto. Yo creo que todas las energías de la Escuela (docentes, alumnos y graduados) están alineadas en apoyo del Arq. Delheye y existe voluntad de recuperar las acciones que quedaron interrumpidas luego de mi retiro. El nuevo regente tiene una conocida actuación en defensa del patrimonio cultural, especialmente en la ciudad de La Plata.

—¿Qué nuevas iniciativas propondrías desde la continuidad de tu seminario extracurricular?

—Dado que el Arq. Petrina y el Arq. Sorín me han invitado amablemente a retomar mi presencia como docente en la ENaM, les hice llegar un «menú» de veinte seminarios que puedo ofrecer este año. Naturalmente no puedo dictar los veinte, pero la Escuela podrá elegir tres o cuatro a su gusto. Hay temas muy interesantes y que no están reflejados en el plan de estudios, por ejemplo, la cuestión del Patrimonio Funerario, o la jurisprudencia completa de la CNMMyLH desde Ricardo Levene hasta el 2013.

—Si hubieses seguido con la regencia de la Escuela, ¿en qué puntos te detendrías?

—Profundizaría la relación institucional con los graduados y con el Ciclo de Licenciatura en la Universidad Nacional de Lanús.

—¿Estás de acuerdo con la idea de trasladar la sede de la Escuela debido a la cantidad de matriculados que hay?

—Hicimos evidentes mejoras físicas en nuestra modesta sede. Hasta pudimos adaptar un baño para personas discapacitadas. También descentralizamos la biblioteca, para ganar espacio, y uno de los cursos, en la Manzana de las Luces. Yo creo que la prioridad en este momento no es tanto mudarse a un espacio que seguiría siendo provisorio, sino seguir profundizando aspectos de la organización departamental, las prácticas de alumnos, la exposición de fin de curso, etc. Y por supuesto, seguir de cerca la marcha del proyecto de mudanza a la Manzana de las Luces, que dejamos encaminado ante la Dirección Nacional de Arquitectura.

—¿Qué actividades relacionadas con el patrimonio te has planteado?

—Mi trayectoria ya la conocen, especialmente en los últimos once años en la Comisión y la Escuela. Sigo con mis investigaciones sobre historia del patrimonio monumental y con mis conferencias y seminarios. De momento, retomamos el ciclo Recorre Monumentos, que ya tuvo una primera temporada y se vio mucho en el interior del país. Y agregamos otra serie de similar tema, pero con formato “docu-reallity”, como dice nuestro productor general, que es Fernando Leanza. Todo ello para TDA-BACUA.

—¿Qué te ha dejado tu paso por la Comisión Nacional y por la ENaM?

—En el caso de la Comisión, una enorme experiencia de gestión concreta de los bienes monumentales y la satisfacción de haber participado en la discusión y la redacción de una gran cantidad de decretos de declaratorias o dictámenes interpretativos sobre temas en debate, como la conceptualización de la «zona de amortiguación». Y por supuesto, el gusto de haber compartido la tarea con el personal de planta de la Comisión y muchos delegados del interior y asesores. En cuanto a la ENaM, dejamos aprobado un plan estratégico que comenzó a implementarse y creo que logramos sacar a la Escuela de una especie de «letargo» e inyectarle un entusiasmo renovado. Pero eso deberían preguntarlo a los alumnos, a los docentes y a los graduados. También destaco el hecho de haber publicado la revista científica en línea Museónica y de haber abierto los seminarios a la comunidad.

—¿Cuál es la situación actual de los museos y de la comunicación que se realiza (o no) en ellos?

—Me parece que hay un esfuerzo de poner en la agenda gubernamental y en valor los museos en general, destacando la tarea de la Secretaría de Cultura de la Nación a través de su dirección de Patrimonio y Museos a cargo de mi amigo Alberto Petrina, o el caso del Museo del Bicentenariok, a cargo de otro querido amigo, Juan Ganduglia. Y casos puntuales de museos municipales, como en San Isidro y algún ejemplo de la Ciudad de Buenos Aires. También el novedoso Museo Provincial de Arte de Mar del Plata y otros casos en Salta, Santiago del Estero, Tucumán, San Juan. Pero la calidad de nuestros museos dependerá de su capacidad de convocar a los museólogos, que se forman para esa tarea al servicio del patrimonio y la memoria argentina. Y nuestros egresados de la ENaM y del ciclo UNLa son los recursos profesionales más idóneos, sin duda.

Patricia Ortiz



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