Entrevista a Alejandro López Dobarro, delegado de la Xunta de Galicia en Buenos Aires

Entrevista a Alejandro López Dobarro, delegado de la Xunta de Galicia en Buenos Aires

—¿Qué valoración realizas de tu trabajo como Delegado en la Xunta de Galicia?

—Es un buen momento para hacer un balance de mi gestión en la Xunta de Galicia en Buenos Aires. Más allá de que el trabajo en la Legislatura ha sido difícil y hubo que hacer economía, tratamos de llegar con el mensaje al ciudadano. Estoy satisfecho con la relación entablada con los centros gallegos en el interior y con la gente. El balance luego de tres años y medio es positivo. En medio de las elecciones, todo está abierto; continuar, ser parte o no, la tarea de recorrer el interior y estar en contacto con una actividad cultural, realizar exposiciones que generaron actividades y devoluciones del público ha sido muy halagador.

—¿Qué actividades culturales se llevaron a cabo? ¿Quiénes se sumaron a esta movida?

—Los centros gallegos del interior del país y de las capitales de provincia también son referentes. Me pareció importante ocupar el espacio público de las ciudades donde se desenvuelven los socios de los centros y el propio centro. Articulando con el Centro Gallego y la administración pública local, abrimos las puertas de la Delegación para dar a conocer nuestro mensaje cultural por medio de las muestras fotográficas o exposiciones que representan al colectivo gallego en otro ámbito geográfico. Creímos que sumar la administración pública local, el municipio, la provincia, el centro gallego de la zona y la delegación de la Xunta fue importante. Así lo hicimos en la celebración del Xacobeo, en el Año Santo o en la exposición “100 lugares para volver la mirada de Galicia”. En la ciudad de Buenos Aires, en la Casa del Virrey Liniers se realizó la exposición fotográfica de Alberto Marti, un retrato de la experiencia de las migraciones. Los gallegos estamos desde el nacimiento de Argentina y en su desarrollo como nación. La Argentina nos fecunda y nosotros nos abrimos a esta tierra.

—¿Cuál fue el trabajo realizado por la Xunta de Galicia en Buenos Aires en materia de asistencia social?

—En nuestra delegación mantuvimos los programas que se habían creado; la Secretaría de Migración redujo mucho el gasto político proveniente de la legislatura anterior y se concentró en los recursos para continuar con los programas asistenciales y ayudas económicas individuales y la asistencia del gallego en el exterior. Se mantuvieron los viajes del Programa Reencontros na Terra, desarrollado por la Secretaría Xeral da Emigración de la Xunta de Galicia y los campamentos para chicos. Las ayudas se duplicaron y se mantuvieron los puestos de los programas de verano. Hubo un esfuerzo, que pasa más que nada por la simple y gran tarea de administrar cuando los recursos escasean y tomar decisiones. El desafío de gobernar en períodos de crisis nos incentiva. La propuesta es no estancarnos. Es en estos momentos en los que se debe salir evitando las desinteligencias en materia económica. No es fácil ajustar, sacar euros de cada lugar y avanzar de todos modos.

—¿Qué desafíos te has planteado para el resto del año?

—Hay mucho por hacer en estos meses: exposiciones por confirmar en la Feria de Colectividades de Rosario, una ciudad donde confluye mucha gente en noviembre. Hemos acompañado al centro gallego en cada una de las ediciones desde que estamos en la Xunta de Galicia y continuaremos con esa decisión. También tenemos un tema delicado relacionado con el centro gallego de la Fundación Galicia Saúde que no se resuelve de un día para otro. Hoy, el centro gallego sigue adelante de la mano del gobierno nacional; sigue atendiendo a través del INAE, que rige las mutuales. La Xunta se ha concentrado en pagar la deuda de la Fundación Galicia Saúde, que pertenecía al centro gallego. La Xunta de Galicia asumió las obligaciones y esperamos que el juez del concurso homologue el acuerdo para más de 80 millones de pesos. En cuanto a la Ciudad de Buenos Aires, sabemos que le hacen falta camas hospitalarias; el centro gallego las tiene y son las que a veces se encuentran ociosas o estaban vendidas por debajo de su valor de mercado.

—¿Qué representa el Año Xacobeo para la colectividad gallega?

—El Año Xacobeo es un fenómeno cultural que se produce cuando el día de Santiago (25 de julio) cae en domingo. Esto sucede con la misma periodicidad: cada 5, 6, 5 y 11 años. El último tuvo lugar en 2010 y el próximo será en 2021. ¿Qué hacer en el medio para que no decaiga este gran atractivo? La cultura Xacobea en Europa está muy enraizada y florece día a día. No es solo una cuestión religiosa, es turística y es una cuestión personal; tener 10 días para caminar con un compañero es atractivo, es una manera de conocernos y tiene mucho futuro. Hacer compañeros en la ruta es una forma más de sociabilizar. El senderismo a través de un camino cultural, histórico, turístico, está consolidado. Queda en la inteligencia de quienes desarrollan este producto. Tenemos gente en Galicia que sabe cómo hacer que se venda todo el año.

—¿Qué propuestas históricas y naturales ofrecen los Paradores de Galicia?

—La red de Paradores se puso en valor siendo Manuel Fraga ministro de Turismo del gobierno de Francisco Franco. Pero aislándonos del tema turístico, fue una idea genial ponerlo en valor. Fraga admitió que lo había llevado la voluntad de ejecutarla, con la humildad que lo caracterizaba. Galicia cuenta con una gran red de Paradores, entre los que se destaca el de Santiago. España tiene una tradición y un nombre bien ganado en la historia de la humanidad; es parte importante de ella ponerla en valor y conservarla. Hacer una explotación seria muestra la capacidad del español para generar nuevas propuestas.

—¿Qué espacios se les ha brindado al cine y al teatro gallego?

—Se trabajó en dar apoyo y colaboración a filmaciones en Argentina; es un tema muy atractivo pero muy caro a nivel mundial. Buenos Aires se ha consolidado como una plaza seleccionada para lo que tiene que ver con desarrollo de artes visuales, cine y televisión. Y tiene que ver con una confluencia de culturas y realidades que nos tocan. Recordemos que España tiene un vínculo total con la Argentina, y Galicia también. La última película fue la de Jorge Agora; hoy está en proceso de producción y la presentarán en poco tiempo. No sé los tiempos de las distribuidoras, pero el equipo quedó muy satisfecho de filmar en Argentina. Galicia trabaja con el mundo.

—¿Qué historias pertenecen al pueblo gallego, a su pasado, a su presente?

—Las historias de los pueblos de las naciones son continuidades. Vamos dejando de ser para ser otra cosa, pero con un hilo conductor. Galicia tuvo ese hilo conductor. Ha salido al mundo y mostrado su arrojo y voluntad de crecer. Los gallegos no somos de quedarnos quietos, vamos por el futuro. Galicia va más allá de temas como si la población crece o no, o si el hombre rural se va a las ciudades. Galicia apunta al mundo y a estar bien posicionada.

—¿Cómo se posicionan los jóvenes en el mundo de Galicia?

—Los jóvenes concurren a los clásicos campamentos de universidades donde estudian y participan. Quienes han realizado estudios en el exterior se preguntan: “¿Podré vivir con la beca? ¿Me alcanzará? ¿Qué condiciones tendré?”. Ante estas preguntas, digo que lo importante es el rendimiento académico. Los estudiantes tienen los costos normales cubiertos: pueden ir y realizar su proyecto educativo. Quizá haya que trabajar más en esto, pero pondremos las cosas en su sitio.

—¿Qué postura adopta la Delegación de la Xunta en el tema de violencia de género?

—España en general lo hace a través de programas, y Galicia también. Hay toda una cultura que trabaja no solo en la prevención. Para que haya una mujer golpeada, hay un hombre que lo hace y una sociedad que mira. Creo que lo fundamental es que dentro del marco de no violencia que tenemos que darnos como sociedad donde hay situaciones violentas hay que hacer hincapié en la participación de la comunidad. Argentina es un país que tiene resortes. En la delegación existe un programa de ayudas económicas individuales para casos de violencia en sede familiar. Es muchas veces el violento el proveedor de los ingresos de la familia, y si la mujer no cuenta con los recursos necesarios para cortar el lazo, no funcionará.

—¿Cómo es tu día de trabajo?

—Depende. Hay momentos en los que asisto a los eventos, otros son reuniones. Los domingos generalmente se celebran actividades con los centros gallegos. El tiempo en mi despacho lo utilizo para solucionar o avanzar en las solicitudes o en pensar qué recursos utilizar para sacar adelante expedientes que llegan en aluvión. Esto es, para que no se corte la cadena que viaja y llega al otro lado del océano.

—¿Cómo ves la crisis que vive hoy España?

—Contesto con una pregunta: ¿qué es crisis para cada país? Los gallegos o españoles, los que vivimos aquí tenemos una forma de entenderla. Cuando leemos las noticias, decodificamos cada párrafo en términos locales y creo que eso nos cierra. Una crisis en un país como España, que tiene un determinado nivel de vida e historia, no es lo mismo que una crisis en un país más joven. Cuando se dice que Argentina se está cayendo, lo hace desde el último peldaño, pero cuando la tiene algún país europeo no es caer al vacío, cae, es cierto pero de a poco; no lo hace estrepitosamente. Reconozco que el estar sin trabajo en cualquier país afecta no solo al ingreso o la tarea, sino que toca la dignidad, el compartir con los compañeros; el estar en un círculo laboral que permite crecer. A cualquier persona que esté sin empleo se le puede decir que no está en crisis. A nivel sociedad, no es lo mismo. España tiene que ordenar las cuentas y establecer prioridades que hacen falta para salir a flote. Se trabaja en ello. Ningún político de ningún partido quiere tomar decisiones duras que afecten a la gente, porque crea infelicidad. El político está para dar soluciones y crear un buen nivel de vida sostenible que perdure.

—¿Qué te gustaría recibir como devolución de tu trabajo al frente de la Delegación de la Xunta de Galicia?

—Que la gente tenga una buena opinión de la tarea. Que considere que el delegado contribuye para solucionar sus problemas. Que estamos cerca un lunes a la mañana o viernes a la tarde. Es importante que los centros entiendan que juntos somos más y a veces es mejor ir de la mano, aunque la inmigración no sea la de antes. Tenemos recursos como colectividad que plantea desafíos. Me gustaría que sepan que pueden contar con nosotros, porque estamos juntos para ser fuertes como grupo.

Patricia Ortiz

www.xunta.es



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