El tiro por la culata, la historia de enredos de Gabyta Fridman, en el Auditorio Losada

El tiro por la culata, la historia de enredos de Gabyta Fridman, en el Auditorio Losada

Esta obra fue escrita y dirigida por Gabyta Fridman, quien imaginó una historia desopilante que parte de un plan al que se le suman enredos, sueños, deseos, mentiras, complicaciones y un final inesperado. Dos hermanas. Un productor. Un plomero y una coach de baile. Tres actrices y dos actores, un escenario, luces, cambio de ropa, maquillaje… ¡a brillar!

“Es una puesta en escena que me encantó hacer. Cuando estrenamos la obra, si bien fue difícil convocar al público, tuvimos la satisfacción de llegar a 90 personas, que llenaron la sala el día del estreno. Es muy halagador recibir aplausos y despertar risas con la actuación de los artistas”, dijo Gabyta Fridman, quien reunió a los integrantes de El tiro por la culata al finalizar otra noche desopilante en el Auditorio Losada de la calle Corrientes 1551, CABA.

Gabyta Fridman

Gabyta Fridman

Esta comedia se inicia con las reflexiones frívolas de Jessica, la cheta creada por Sandra Moranchel, en su papel de hermana menor. Ella tiene un plan “perfecto” para hacerse famosa y enamorar a uno de los productores más importantes de Argentina, Iván Martínez.

“Jessica es una chica superficial, amante del celular y las redes. Me divierte mucho. No me siento identificada con su personalidad, y eso es interesante porque apunto a hacer algo opuesto que surgió cuando el año pasado, al ser asistente de dirección de esta obra en el Tinglado, observé a la actriz que la representaba y quise agregarle otros condimentos actorales. Me costó el texto porque Jessi es obsesiva y exigente, que va por lo que quiere”.

En una familia como esta, no podía faltar una hermana opuesta en todo sentido y… ¡monja!

Miriam Noemí Schlotthauer es Martina, la hermana mayor, la candidata ideal para atraer a Iván Martínez, amante de la belleza interior y la espiritualidad. En un principio se niega a mentir, pero poco a poco cede ante el pedido de Jessica.

“Martina aparece en mi casa haciendo payasadas. Me gusta hacer reír sin exagerar con los gestos, que no parezca fingido aunque sí real dentro de la comedia. Fuimos probando y acepté la propuesta de Gabyta. Después la incorporamos y así llegué a ser Martina, la monja”.

El tiro por la culata

El tiro por la culata

Y como si estuviese marcado por la directora, la presentación de Meli, a cargo de Fanny Rodríguez como la coach de danza, enriqueció la charla: “Fue un día especial, de estreno y de cumpleaños. Le pusimos mucha pasión y nos divertimos. Elegí la obra porque Gabyta fue mi directora en Mujeres irreversibles; cuando me dijo que había creado este personaje, me interesó. Si bien el personaje no tiene mucho texto, sí tiene acción y expresión corporal a través de la danza.

Iván Martinez (Juampi Guazzardi), el sexy productor de cine, comentó que, en cada salida, disfruta esta conexión. “Lleva tiempo conocer y es lindo desarrollar un personaje como el mío. Cada función tiene algo nuevo en el trabajo de equipo”.

Por su parte, el genial Emilio Bardi, quien representa a Peter, el albañil que irrumpe en escena como un torbellino, en un momento inoportuno para las hermanas, comentó que existe un tiempo de comedia: “Nunca una función es igual a la otra. El público se renueva sábado a sábado. Rompemos lo que se conoce como ‘la cuarta pared’. En teatro hay una complicidad con el público, y el actor sabe que hay un tiempo para hacer un guiño o un gesto que deriva en una escena que lleva a un clima especial.

El tiro por la culata

El tiro por la culata

“Lo hicimos y funcionó”, agregó Juampi Guazzardi, quien mantuvo diálogos muy divertidos con Bardi.

El tiro por la culata tiene por objetivo dar un mensaje, o varios. Detrás de cada texto hay una intención que los actores supieron interpretar. “Es una comedia de enredos cuyos personajes masculinos hablan del respeto a las mujeres, las hermanas recuerdan lo que su madre les dejó, descubrimos el lazo de amor que las une a pesar de las diferencias. Además, el público queda encantado con el joven productor, quien llega a ese departamento sin entender lo que pasa”.

Muchas veces, el ser humano cree que puede dirigir los hilos de las reacciones humanas, y esta obra demuestra que no siempre es así.

Esta obra termina con la devolución de cada actor y cada actriz a su directora: “Gabyta Fridman es permisiva, te deja crear. Me encantó la obra. Gabyta tiene un ojo crítico que ayuda al actor. Siempre jugamos y ella va diciendo por dónde es o qué vuelta darle. Es una leona creativa, como un felino agazapado que incentiva con el objetivo de dar lo mejor”.
¡Aplausos!

Patricia Ortiz



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