El Jardín de la República en Buenos Aires

El Jardín de la República en Buenos Aires

La Casita de Tucumán ofrece a sus clientes las típicas y exquisitas empanadas artesanales con sabores, texturas y aromas de la provincia.

Entrevista a Miguel Ángel Alabarce, licenciado en Administración de empresas y creador del proyecto que recrea la cultura y la historia de Tucumán en el barrio de Recoleta.

—¿Cómo comienza la historia de La Casita de Tucumán?

Con la inauguración, muy novedosa para mí. Invitamos a 50 personas y llegó muchísima gente que no esperaba y que venía de lejos. Tucumán estaba reunido allí para degustar nuestras empanadas y brindar en amistad, con buena comida y buen vino. El clima también nos ayudó porque nos bendijo la lluvia.

—Es un lindo nombre… ¿por qué La Casita de Tucumán?

Surge de la idea de un amigo. Nuestra sociedad se llama Pakay S.R.L. (en quechua significa “quien guarda un secreto”), y otros nombres desfilaban por nuestras mentes. Estábamos tomando un café y este amigo disparó el nombre que hoy tiene nuestro emprendimiento. A partir del 27 de abril de este año comenzó el trabajo maratónico y el 16 de agosto, ¡la inauguramos con mucho éxito!

—¿El proyecto siempre giró sobre la “gastronomía”?

Sí. En 2001, Guido Álvarez Natale, apasionado gastronómico, estaba a cargo del conocido restaurante La Corzuela, en San Miguel de Tucumán, de comida regional. Él tenía su vida y seguía su camino, y yo tenía el mío. Pasó el tiempo y un día me dijo: “En dos o tres años me voy a vivir a Bs. As.”. Hoy es quien crea los manjares que se venden en La Casita de Tucumán. La imagen la teníamos en mente y fue sólo darle forma, elegir el lugar: ¡La Casita ya se estaba gestando! Luego descubrimos el nombre y pasó a ser la columna vertebral de nuestras vidas profesionales. Está muy bien ubicada, en el barrio de Recoleta, entre Ecuador y Arenales.

—¿A qué público está dirigido este espacio?

A un segmento que nos interesa: el de la familia. Creemos que el momento de compartir una buena comida, sana y en familia, debe ser único. La Casita de Tucumán ofrece un producto de calidad, sin conservantes. Hay variedades que van desde un locro completo a una humita con choclo rayado. La masa de las empanadas, doradas y gustosas, es artesanal. Encontramos ocho tipos de empanadas con sus sabores: la humita en chala, la humita en olla, el locro con patita de chancho, el chorizo colorado, la cazuela de cabrito, de mondongo, de lentejas…

—¡La gastronomía tucumana está presente en Recoleta!

Así es. En los próximos días tendremos dulces tucumanos; los habrá de cayote, de arándanos y se incorporarán los vinos. Tucumán tiene tres bodegas importantes que crecen en el segmento y se comercializarán en el local: ¡solo vino tucumano! La Casita es un bar al paso, se come en un dressoir, en un banquito sentado, atendido por sus dueños. Queremos que la provincia se propale en este lugar, que ya tiene un público que lo conoce y se reconoce en su cultura. El tiempo mostrará estas tres virtudes que han sido contempladas: producto, plaza y precio. En nuestro equipo de trabajo hay jóvenes con mucha dedicación, de 21 a 22 años, iniciados con Guido Álvarez de Natale, quien está desde los 15 años en el mundo de la gastronomía y es palabra autorizada.

—¿Por dónde pasa la ambición cultural de La Casita de Tucumán?

Tenemos como objetivo, y no a largo plazo, presentar temas culturales y artesanales, con gente muy capacitada en telar, en pintura del norte y en artesanías varias. Tafí del Valle y otras localidades tienen artesanos que no están teniendo la promoción que merecen, y sobre todo en la ciudad de Buenos Aires; son realmente muy buenos y queremos promoverlos. Tucumán es, por excelencia, la puerta del noroeste, tiene todas las carreras universitarias y una desarrollada capacidad hotelera. En los últimos años ha crecido y se ha abierto al turismo. Es importante ofrecer una vitrina completa turística y cultural.

—¿Cómo se proyectan en el futuro?

El crecimiento es maratónico. En unos días instalaremos una sucursal itinerante en la estación de Once, promocionaremos nuestro producto frizado listo para cocinar en un segmento donde circulan 45.0000 personas por día. La Casita de Tucumán se ubicará estratégicamente, y estamos trabajando con los arquitectos y diseñadores para insertarla en los barrios de Vicente López y Caballito, con el sistema de franchising.

—¿Qué opciones tienen si queremos comer en casa?

Atendemos de martes a domingo. Siempre tenemos ofertas por cantidad, gustos o fechas especiales. La calidad es siempre la misma y la entrega de los pedidos es muy estricta: si no cumplimos el horario de llegar en 15 o 20 minutos, no paga el producto. El servicio y la calidad son los factores preponderantes para mantenerse con éxito en el mercado. Un argentino se hizo famoso en los Estados Unidos acotando el tiempo de entrega: hoy estaríamos en ese lapso. El horno hace una docena de empanadas cada 30 segundos, a los 6 minutos sale las primeras cocinadas y doradas y llegamos a 120 docenas en una hora. ¡En 25 minutos está en tu casa!.

—¿Cuál es la frase que representa a La Casita?

Disfrutá de los mejores sabores del Jardín de la República en Buenos Aires… ¡los esperamos!

Patricia Ortiz
La Casita de Tucumán. Ecuador 1507 CABA

Teléfonos: 4822-6460 / 4827-1279

 



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1 Comentario

  1. Nestor - 15/09/2011

    He probado en tres eventos las empanadas de La Casita de Tucuman.
    La calidad es excelente y el sabor es realmente extraordinario.
    Recomiendo que las prueben.
    Saludos cordiales.

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