ASINPPAC, una nueva Asociación para la tutela y la divulgación del Patrimonio Cultural

ASINPPAC, una nueva Asociación para la tutela y la divulgación del Patrimonio Cultural

Entrevista a Virginia González, licenciada en Museología especializada en restauración de libros y documentos, y a María Teresa Margaretic, licenciada en Museología abocada a la protección de bienes patrimoniales. Ambas museólogas, junto a un grupo de profesionales de la Conservación, Catalogación, Restauración y Museología en general, crearon la Asociación Internacional para la Protección del Patrimonio Cultural (ASINPPAC), cuyos principales objetivos son la difusión y transmisión de conocimientos en su materia específica, a través de un enfoque interdisciplinario, promoviendo asimismo un espacio de intercambio profesional y formación pedagógica integral.

Dra. Susan Seguin disertación en agosto de 2017.

Dra. Susan Seguin disertación en agosto de 2017.

Caminos Culturales: Hola Virginia y María Teresa, ¿podrían contarnos qué es la ASINPPAC?
Virginia González: -Es una Asociación Internacional dedicada a la protección y difusión del Patrimonio Cultural. Fue creada en agosto de 2017, y su Comisión Directiva está conformada por nueve miembros: el profesor Abel Horacio Ferrino, la bibliotecaria Analía Fernández Rojo, la técnica en Museología Histórica Carolina Schmid, los técnicos en Conservación de Obras de Arte Constanza Ludueña e Ignacio Legari, el arquitecto Nicolás Ferrino y la licenciada en Museología Histórica y Patrimonial Marcela Asprella.
María Teresa Margaretic: A partir de la participación en encuentros latinoamericanos y europeos sobre Conservación, surgió la idea de armar una Asociación para llevar a cabo proyectos de protección patrimonial, ya que desde el Estado resulta muy difícil gestionarlos. Fue entonces cuando la Directora del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración en España, Gemma Contreras Zamorano, se sumó para apoyar la iniciativa.

CC: -¿Cómo nació la idea de conformar la Asociación?
VG: El primer contacto fue con Analía Fernández Rojo, de la Biblioteca Nacional. Durante 2017, organizamos cuatro eventos; uno apuntado a la Digitalización de Colecciones, que estuvo a cargo de una especialista francesa; dos encuentros más tuvieron lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y otro en la Provincia de Córdoba. Entre los que celebramos en Buenos Aires, uno estuvo dedicado a la Restauración de Pergaminos, dictado por las especialistas italianas Marina Regni y Ana María Bernat, y el otro, un Workshop de Restauración de Imagen Digital dictado por el profesor mexicano Fernando Osorio. La especialista brasileña Ana Panisset viajó a Bueno Aires para celebrar un convenio con la Biblioteca Pública de las Misiones. Para 2018 preparamos una Jornada de Restauración Patrimonial que se realizará en octubre. Y aún sin fecha, un Workshop de Gestión de Colecciones y una Especialización en el Código de Deontología de Conservadores Argentinos.

CC: -¿ASINPPAC nace por una falta de apoyo estatal?
VG: -Si nos referimos a la organización de encuentros internacionales, los recursos son nulos. El año pasado, hemos recurrido a un intercambio solidario de conocimientos a la hora de brindar y recibir cursos. También hemos obtenido algún que otro auspiciante para los eventos, pero es difícil. El hecho de no poder cobrar limita el pago a profesores de pasajes y alojamientos. No existe un ánimo de lucro, la idea es generar un pool de gente que pueda capacitarse en el Exterior y recibir asimismo capacitación de profesionales y especialistas foráneos. El profesional argentino tiene como característica la capacidad de generar actividades sin recursos, algo que no ocurre en otros países. Por este motivo, tenemos que aprovechar esa cualidad para lograr intercambios fructíferos y espacios de debate.
MTM: -Hace seis años, cuando esta idea nació, teníamos un objetivo modesto, el de recibir profesionales para un intercambio formativo amplio y óptimo, en Congresos organizados especialmente con ese fin. Y con mucho esfuerzo y dedicación, lo conseguimos: en una oportunidad, el Congreso se realizó en el Museo Mitre, y en otra, en la Biblioteca Nacional. En sendas ocasiones, recibimos a participantes de Chile, Uruguay y Brasil. No soy especialista en Conservación, pero considero que el panorama en la materia, así como en la Museología en general, se encuentra algo atomizado en nuestro país.

CC: -¿Cuántos museólogos y conservadores trabajan hoy en la Argentina?
VG: -No lo sabemos. De hecho, ni siquiera el ICOM (Conseil International des Musées) agrupa a la gran cantidad de museólogos y conservadores profesionales. Tendríamos que hacer una suerte de censo. En los últimos años ha habido pocos egresados de la Escuela Nacional de Museología, mientras que la Universidad del Museo Social Argentino, cerró la carrera durante mucho tiempo precisamente por la misma causa. Así las cosas, quedan las opciones de las Escuelas de Museología de La Plata y Rosario, aunque también con pocos inscriptos. No existen numerosas fuentes de trabajo, ni dentro ni fuera del Estado. La idea de armar una Asociación privada resulta atractiva e innovadora. Aglutinar voluntades, generar proyectos, capacitar y convocar a los profesionales en la materia, es nuestra meta.

CC: -¿Qué diferencias existen, en el campo del Patrimonio, entre nuestro país y el Exterior?
VG: -En la Argentina hay mucha diferencia de criterios. No existe una “Escuela de Conservación” que todos sigan. En realidad, hay dos caminos de formación “fuertes”: una es la Licenciatura que se dicta en la Universidad del Museo Social (UMSA), y otra, la Licenciatura que otorga la Universidad Nacional de las Artes (UNA). El problema es que muchos de los profesores se formaron en estas carreras en el Exterior. Y si la formación se realiza en Estados Unidos, corresponde un criterio, mientras que en Europa, es otro. Pero aun así, en Italia también varía respecto de España o Inglaterra, etc. Estrictamente, no existe un criterio unificado para cada restaurador, debido a esta enorme diversidad formativa. Además, si el restaurador estuvo influenciado por teorías externas en contacto directo, por ejemplo, la escuela de restauración de Madrid, ese bagaje le resulta incuestionable; de ahí que a menudo se generan situaciones más de imposición que de debate de ideas. Si analizamos a la Argentina respecto a Latinoamérica, estamos bastante bien. Respecto a Europa, un paso atrás, es cierto. Por ejemplo, en el Opicifio delle Pietre Dure, en el cual estuve trabajando el año pasado, tuve acaloradas discusiones respecto del nivel de intervención en una obra, el argumento de las profesionales italianas era nuestra falta de formación, pero la verdad es que si bien nuestra formación científica es más reciente, no creo que sea inferior, son criterios distintos, una visión múltiple, no hay perspectivas unívocas.

CC: -¿Qué es restaurar?
VG: -Hay dos teorías, que son las más difundidas: una es la de Viollet le Duc, basada la valoración del aspecto arquitectónico de los bienes, pues sostenía que es menester devolver a la ruina su aspecto originario, es decir, restaurarla, recuperar su imagen y estructura primigenias. En cambio, John Ruskin, opinaba que no se debe restaurar los bienes, ya que la ruina sigue siendo ruina. Esta teoría entiende más bien que la ruina debe consolidarse, pero no restaurarse “a nuevo”. Claro que a lo largo del tiempo hubo cambios de todo tipo, pero estas dos grandes corrientes persisten bajo un sesgo más y otro menos intervencionista. En la actualidad, la Museología no pretende el mantenimiento de la ruina, pero sí una restauración lo menos invasiva posible mientras se consolida la pieza. En síntesis: los más “intervencionistas” bregan por una restauración con brío estético que posibilite su apreciación, pero sin devolver al bien su estado original. En el otro extremo, se busca la consolidación de la materia existente.

Lic. Virginia F. Gonzalez

Lic. Virginia F. Gonzalez

CC: -¿Qué obra te gustaría restaurar?
VG: -Soy restauradora de papel de libros y documentos. De la literatura universal, me gustaría restaurar la Divina Comedia del Dante. Y de la literatura nacional, la primera edición del Martín Fierro.

CC: -¿Cómo comenzás tu trabajo sobre una pieza?
VG: -Con un diagnóstico de la pieza o colección, y partiendo de la consideración sobre si es de dominio público o privado. Si pertenece a un coleccionista privado, busca una restauración Viollet le Duc. Si el pedido es del ámbito público, recurrimos a una técnica menos intervencionista. Luego, analizamos las condiciones que llevaron a la pieza a su estado presente, y finalmente hacemos una propuesta de intervención, que se debe consensuar para el inicio de un plan de trabajo diario y a largo plazo. Consideramos los resultados de cada procedimiento puntual, debido a que trabajamos con ciencias duras como la biología, la química y la física. La Conservación no es una ciencia sino una disciplina, que se nutre de diversos saberes auxiliares. Por lo tanto, los resultados son disímiles y dependerán de las condiciones y criterios de cada restaurador. Dos restauradores que intervienen la misma pieza pueden llegar a resultados muy diversos, lo cual explicita el carácter disciplinario y no científico al que antes me refería.

CC: -¿Qué restauración que les venga a la memoria les ha impactado más?
MTM: -El mundo de la restauración es fascinante, tanto como la “misión” del Museo de preservar las obras en buen estado. Es habitual la discusión con algunos museólogos devenidos museógrafos, que exhiben el objeto y no se detienen en su conservación. Una obra, una pintura, libros o fotos, demandan un cuidado especial al exhibirlos, y en este punto, los museólogos tenemos diversas miradas. Porque lo importante no sólo es exhibirlos, preservarlos y cuidarlos, sino también permitir que el contexto del objeto transmita su historia. Si me refiero al trabajo de Virginia, he visto los cortes que hace para que el libro no se deteriore, para que no caiga su lomo, para que las hojas no pesen y se resquebrajen. Diseñar un soporte con un criterio adecuado para la exhibición es una labor muy destacable relacionada con la Museografía y la Conservación.

Lic. Maria T. Margaretic

Lic. Maria T. Margaretic

CC: -¿Cuál es el mayor impedimento para la realización de proyectos?
VG: -El presupuesto. Por una parte, el Estado no lo aporta, y por otra, los privados son escasos. No existen grandes oportunidades para conseguir membresías, becas o subvenciones del Estado. Es una situación muy precaria, sin aportes públicos ni privados. ASINPPAC puede encarar un proyecto ambicioso, como restaurar el Archivo General de la Nación, pero para ello es indispensable confeccionar un proyecto, conseguir el dinero y recién luego realizar el trabajo. En la Argentina existen excelentes profesionales, que generan ideas modernas y renovadoras para nuestro campo, pero mientras no se encuentren canales donde vehiculizar esas visiones, todo se vuelve muy complicado.

CC: -¿Por qué te sumaste a ASINPPAC?

MTM: -En un Encuentro en el que presenté una ponencia sobre Conservación, participé también de una charla en la que Virginia González y Analía Rojas impulsaban este proyecto. Y me pareció tan atractivo que resolví sumarme. Se puede hablar del objeto, del espacio, pero sin una adecuada preservación de las piezas, todo queda en la nada. Hemos conformado un grupo multidisciplinario, plural y proactivo, en el cual cada uno aporta lo suyo.

CC: -¿Qué participación tendrán las Provincias?
MTM: -Si alguna Provincia no cuenta con asesoramiento técnico, podemos colaborar: proponemos cursos y armamos proyectos. Los profesionales del Interior se interesan particularmente por los seminarios y talleres, que dan un excelente resultado, no olvidemos que la práctica es un aspecto fundamental de nuestro quehacer. Que exista la posibilidad de efectuar cambios en una sala, biblioteca o taller de restauración, ya otorga una enseñanza.
VG: -Mucha de la gente que se acerca, es la que no obtiene respuesta de las autoridades en la materia, sea porque no hay presupuesto o porque no entienden las bases de la Conservación. En ASINPPAC amamos lo que hacemos: en mi caso y para trabajar, utilizo mis propias herramientas, aunque no tendría que ser así, por supuesto. Lo hacemos en pos del Patrimonio.

CC: -¿Qué mensaje le brindan a los interesados en el Patrimonio?
MTM: -Pretendemos que con el tiempo, nuestra Asociación sea un referente a nivel regional, y por este motivo, creamos una plataforma web mediante la cual, los interesados pueden elegir una categoría para asociarse entre: Socio Benefactor – Socio Activo – Socio Estudiante – Miembro Joven. El objetivo es abrir un canal no gubernamental que nuclee a profesionales en la materia. Toda persona puede asociarse a ASINPPAC, no hay requisitos de inscripción. Los primeros cincuenta socios se consideran fundadores, algo que redunda en beneficios.

CC: -¿Cómo les gustaría ver evolucionar el campo del Patrimonio en la Argentina dentro de unos años?
MTM: -Es crucial conocer y conservar nuestro Patrimonio. Actualmente, hay roles que no se asumen. Por ejemplo, es importante incorporar a las declaratorias propiciadas por la Comisión Nacional de Monumentos, no sólo el Patrimonio material, sino también el inmaterial. Conocer el Patrimonio no tiene que ver sólo con un enfoque teórico, el aspecto práctico en la materia es tan esencial como lo académico.

CC: -¿Qué es para ustedes el Patrimonio?
MTM: -Tanto se trate de Patrimonio material, inmaterial, mueble o inmueble, hablamos de un conjunto de elementos que se relacionan con la intervención del ser humano, y que nos permite identificar el grupo social al que pertenece.
VG: -Es el pasado vinculado con en el presente. Nuestro deber es proteger todo acervo histórico para nuestra descendencia. Considero que el Patrimonio también es “vivencia”: si no lo disfruto, no lo vivo. Tengo que conocerlo bien para recién entonces difundirlo y protegerlo. La idea es reconocerlo, visibilizarlo y valorarlo.

Patricia Ortiz

Mas información: consultas@asinppac.com​ / asinppac.com



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