Andares de Gloria Almanza, un adiós poético y eterno

Andares de Gloria Almanza, un adiós poético y eterno

Andares es el octavo y último libro de la poetisa Gloria Almanza, quien desde algún lugar para nosotros invisible, crea los lazos para que sus versos, nacidos de un sensible y profundo espíritu, inspiren a sus lectores. La obra, publicada por la Editorial Dunken en 2015, muestra en su portada la foto de un mar en cuyo horizonte, las nubes blancas como copos de algodón se miran en sus aguas.

Quizá su hermana Amelita, al leer esas páginas cargadas de recuerdos, se detendrá en alguna estrofa para evocarla, tan fuerte y especial ha sido ese andar conjunto, fraterno y femenino.

Así, Andares ofrece un recorrido poético de la vida según la vemos pasar. Ese camino en el que andamos, reímos, lloramos, amamos e imaginamos que esa línea donde se pone el sol, no es más que el norte al que queremos llegar, el lugar en que los sueños se vuelven realidad.

Dueña de una vasta cultura e insaciable curiosidad, Gloria Almanza tiñe su pluma con el blanco y el negro de la vida y de la muerte… y en cada estrofa plasma el sentir del hombre ante el infinito.

El destino, la fuerza, la interioridad, las tinieblas, la noche con su luna, el día que esconde las sombras y la vida que se consume en cada tic tac del reloj.

Los Andares de la autora son aquellos que pasan en cámara lenta cuando el final se acerca, cuando el Grito de Campanas insufla al aire un sopor triste y lejano. Pero también cuando Recordaba, se pregunta por la historia y el tiempo, que no nos pertenece, dando paso  al Silencio, que todo lo calma; ya no habrá un Atardecer, la lluvia ha mojado la tierra, las nubes oscurecen el cielo y los pájaros se entregan a un laborioso exilio.

Son tantos los Andares que cobija la mente, tantos instantes que no volverán…

Es tiempo de comprender que la risa le hace lugar a las lágrimas. Ya no habrá juegos ni miradas cómplices. El Canto a mi hermana evoca el tiempo vital y el punto en que el camino blanco, andando se va.

Los poemas de Gloria son como las flores en primavera: no saben decir adiós. Como en los sueños, donde las imágenes adquieren la fuerza de un deseo que golpea vez tras vez como las olas de un mar embravecido:

Un paisaje de ausencias, cruce de fuego y de sombras

Voces de silencio.

Era el irse de una tarde de verano.

Llegaba la noche…

Sigo mirando el cielo detrás de esos cristales

Hoy sigo mirándolo

Patricia Ortiz   



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