Violencia contra la mujer en la literatura de Roddy Doyle. La mujer que se estrellaba contra las puertas

Violencia contra la mujer en la literatura de Roddy Doyle. La mujer que se estrellaba contra las puertas

La mujer que se estrellaba contra las puertas. Paula es una mujer maltratada que escapa de su hogar. Cree salvarse con el amor de un hombre tan agresivo como su padre.

La mujer que se estrellaba contra las puertas es el título que Roddy Doyle eligió para contar la historia de Paula, una mujer maltratada por su marido, un hombre agresivo, borracho, con quien ha vivido dieciocho años amargos y sufridos en el Dublín contemporáneo.
La novela invita a ser leída desde la visualización de la foto de tapa, donde una mujer desdibujada intenta, con esfuerzo, sonreír.
Paula Spencer, un ama de casa, y Charlo López, un joven atractivo, bruto y sádico, son los protagonistas que van y vienen en un relato que comienza con el desenlace de la historia y que se retoma en primera persona.
“Mi nombre es…”. A partir de esa frase, el mundo de Paula y su conflicto se trazan con total crudeza y con un humor ácido que mantiene al lector pendiente del maltrato al que Paula accede poco a poco, pero de manera constante, hasta llegar a un clima en el cual la vida de la mujer de treinta y siete años se presenta en las 275 páginas del libro. Cada una de las descripciones son tan intensas que es imposible abstraerse de la lectura.
Roddy Doyle desaparece como autor y sólo se la ve a ella, inocente, quebrada y sin saber por qué le ocurre lo que le ocurre. Paula sólo aspiraba a ser una señora “casada”, a diferencia de sus amigas, pero elige un modelo de hombre ya conocido: su padre. El contexto social marca un desarrollo del machismo de hombres como Charlo, que acuden a la violencia para descargar sus conflictos. Criada en un ambiente también agresivo, se deduce que Paula ve el momento de escapar y cae en las mismas redes. Charlo no puede verla jamás como mujer y ella no se queja, sólo lo comenta como si fuese la historia de otra.
Acción y pasividad, enojo y contradicción, amor y protección hacia Charlo, que crece cada vez más como un monstruo hasta el punto de quebrar los deseos de vivir de Paula, quien con tres hijos intenta levantarse todas las mañanas para esperar su castigo, como lo esperan siempre las víctimas del maltrato.
La mujer que se estrellaba contra las puertas es un título que puede parecer hasta misterioso.


¿Quién es esa mujer que acostumbra entrar en el hospital apoyándose en el brazo de su marido?

No era ella, porque no existía. El cobarde de Charlo le había borrado sus sueños y sus deseos de tener una familia normal. La Paula golpeada, la Paula que odiaba, la Paula que había perdido un hijo y un oído por los golpes contundentes y las caídas de la escalera, la Paula que deseaba verlo muerto y luego se arrepentía, no era ella, no. Su cuerpo adormecido pertenecía a una mujer sin nombre que, debido a su torpeza, … se estrellaba.
El final no es previsible y el lector cuenta las páginas deseando que haya una redención para la pobre mujer. Pero la historia se mantiene en su infame realidad y no hay magia que pueda cambiarlo con un ¡click!
¡Muerte a Charlo! ¡Que Paula reaccione de una vez! ¡Que no acepte más ese rol tan indefenso! ¿Que los momentos de terror que vive cada vez que se abre la puerta y Charlo regresa con muchas copas de más desaparezcan! ¡Que no le conteste! ¡Que no lo contradiga! ¡Que no se estrelle más! ¡Que lo golpee! ¡Que se vaya! ¡Que muestre dignidad!
Y el final llega. Así, a la manera de Doyle, quien es capaz de meterse en la mente y en cada uno de los minutos oscuros de una simple Paula, de Dublín.

Colección: La otra orilla. Autor: Roddy Doyle.

Patricia Ortiz

Dibujos: Yanina Balladares



Comentarios en Facebook

Dejar un comentario