El corazón de San Telmo late al compás de la noche de Bar Sur

Atractiva y coqueta, seduce a turistas que esperan llevarse para siempre el recuerdo de una increíble noche de tango.

San Telmo, lugar elegido por los amantes del tango.

San Telmo, el barrio más histórico de la ciudad.

Bar Sur, ubicado en el corazón del barrio porteño, revaloriza al tango desde su esencia y recibe a miles de turistas que anhelan llevarse para siempre el espíritu de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.

En este coqueto lugar que mantiene el estilo que su creador, Ricardo Montesino, proyectara hace cuarenta años; la música convoca y la danza, la prosa o la poesía comienzan a tomar cuerpo en la expresión de cada uno de los artistas.

“¡Bienvenidos!”, dijo el presentador, y las miradas atentas de hombres y mujeres se detuvieron para escuchar y no perder ni un segundo del comienzo del show porteño.

Cada noche, las puertas de esta conocida esquina ubicada en Estados Unidos al 300, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se abren para recibir a los turistas que viajan desde diversos países: Brasil, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia, Suecia, y que eligen Bar Sur para vivir la diferencia.

“Es para mí un placer recibirlos: me siento como un actor que sale a escena por primera vez cada noche, que es única e irrepetible”, dice Montesino, quien cuida personalmente cada detalle. ¿El resultado? Aplausos y emoción en la despedida.

Caminito que el tiempo ha borrado…

El show participativo logra quebrar quizás la timidez de quienes no conocen la letra de las canciones, pero que escucharon su música alguna vez y la silbaron bajito.

El idioma no es una barrera: ¡Lo importante es disfrutar de la escena tanguera y llevarse un recuerdo inolvidable! Este es uno de los tantos motivos por los que Bar Sur es reconocido en el mundo.

Exquisitas tapas y empanadas, tartas y postres se sirven crujientes a los comensales.

Una pareja de hermosos jóvenes aparece para girar al compás del dos por cuatro. Otra vez las miradas y los deseos de ser protagonistas de esta danza sensual y exquisita que, según dicen los que saben, no es difícil pero tiene su secreto. Una mirada, un acercamiento, un abrazo mueven las fibras íntimas de la pasión, de la melancolía y de los sentimientos que guarda el corazón.

Así la noche va naciendo… o muriendo.

Y llega a Bar Sur la hora del tradicional brindis que la casa de tango ofrece a sus invitados casi en el final de la velada.

Las copas llegan burbujeantes de champagne.

“Señoras y señores, ¡este brindis es por ustedes! ¡Gracias por su presencia!”

De repente, Bar Sur se ha convertido en un lugar familiar, donde todos se abrazan y se besan, sonrientes por haberlo elegido.

Mora, una turista italiana, dijo que iba a volver con otros amigos, porque quería que conocieran esta noche de tango y cena-show que la había conmovido. Pero antes, debía aprender a bailar para sentirse una porteña más.

El tango guarda un mensaje y tiene un lenguaje perfecto que transmite emociones, que dentro de Bar Sur se potencian porque es un espacio creado con la intención de integrar a las personas a través de la amistad.

Patricia Ortiz



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